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Saben que el sacudir las fichas, es signo de nerviosismo. Que los lentes oscuros esconden los gestos más sutiles y que para llegar al final de una ronda, de nada sirve la suerte, si no se sabe mentir. Han ganado torneos por doquier sabiendo el momento preciso para soltar un intimidante: “apuesto”, y el momento adecuado para “pasar la mano”. Saben, en suma, que en el póker todo vale, menos creer en el azar.
Por eso, después de saborear las mieles del éxito y pocas veces pasar de largo la amargura de fallar, con sus ahorros decidieron dejar de ser un grupo más de apostadores y convertirse en empresarios del juego. Los mismos que, como buenos apostadores, saben de la ambición que gobierna al jugador y por eso, desde The Rockefeller Poker Room and Casino, su naciente empresa, están ofreciendo un premio monumental: un viaje espacial al mejor jugador de póker o a cambio, una bolsa por US$250.000 en efectivo.
De entrada “es una locura”, dicen quienes han jugado sobre su paño verde y que tienen como objetivo marcharse con el astronómico trofeo. Pero cuando observan los documentos de la aseguradora estadounidense (Odds On Promotions), que respalda la entrega del viaje espacial, la desconfianza desaparece y el sigilo con el que acostumbran jugar calienta el ambiente y tan sólo queda el cruce de miradas entre los contendores y el tallador.
“La gente apuesta mucho en Colombia y por eso llegamos aquí. Es un mercado joven en el que se puede explorar. Cada vez llegan más y más jugadores, muchos de ellos extranjeros que tienen por hobby jugar y que, de visita en el país, hacen que el negocio aumente.
Claro que, por el aumento de las transmisiones de televisión por donde se siguen paso a paso los torneos internacionales, ya son muchos los jóvenes universitarios que están llegando a jugar”, relata Daniel Kaiser, uno de los norteamericanos propietarios del Rockefeller y que se conoce como la palma de sus manos los casinos de Las Vegas y Atlantic City (Estados Unidos).
Detrás de esta movida comercial, con la que ya han logrado en un mes de vigencia que tiene el concurso, 1.830 participantes, está su estrategia por crear una cultura del póker en el país, que detrás de un lucro económico, dice Kaiser, está el de crear toda una “cultura de juego que permita pensar en este tipo de diversión como un modelo de empresa sostenible en el corto y mediano plazo”, acota Lance Wilson, el otro socio de la organización y que tiene más de 15 años de experiencia en los desarrollos empresariales del juego en Las Vegas.
Aunque no hay una cifra estimada del número de jugadores que hay en el país, son las estadísticas de Colombia-poker.com, las que más se acercan a un estimado general: “interesados en jugar, 24.699 y usuarios activos que apuestan constantemente, 1.688”, detalla Carlos Arturo Guerra, creador del único portal oficial que hay en el país y que está dedicado exclusivamente al juego de póker.
Sin embargo, el afortunado ganador finalmente, más que un excelente jugador, tendrá que contar con un tanto de suerte, pues la última condición para quedarse con el premio, está en toparse con seis figuras iguales en un cartón raspa y gana de 30 casillas distintas.
Por lo pronto, este llamativo premio ha servido para consolidar una nueva generación de osados apostadores que promedian los 30 años de edad y que servirá para que uno de ellos cada vez que abre su billetera para iniciar sus apuestas —$50.000 por cada una de ellas—, tenga en sus mente el objetivo de convertirse en el primer colombiano en gozar de un viaje, realmente espacial.
El éxito de Colombia-póker
Un grupo de estudiantes universitarios de entre 20 y 22 años creó hace tres años este portal de juego en línea. Allí pueden entrar novatos o expertos y apostar o jugar en simuladores que enseñan las técnicas del póker. Aunque sus propietarios dicen no lucrarse económicamente del dinero en línea que por allí transita, sí dejan saber que un buen apostador con habilidades en esta práctica, puede fácilmente en Colombia quedarse en sus bolsillos con cerca de tres o cuatro mil dólares al mes.
En cada una de estas sesiones, se pueden tardar nueve horas sentados frente al computador para lograr una buena partida, estrategia usada por muchos de los internautas para asistir a los encuentros físicos que se hacen en los casinos del país. Actualmente ya hay 1.451 jugadores nacionales dedicados a este juego de azar.