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Historias de emprendedoras

Fue en las fibras de la damagua y el cabecinegro, dos árboles autóctonos de su natal Chocó, que Camila Pino Caicedo encontró la mejor fórmula para crear su propia empresa.

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El Espectador
25 de julio de 2010 - 10:00 p. m.
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“Realizó accesorios y elementos de decoración para el hogar, con fibras típicas de la región del Pacífico”, comenta la propietaria de Cami Artesanía.

Ella es una de las 5.800 emprendedoras que pertenecen al programa Grandes Mujeres, patrocinado por Ésika, la marca de cosméticos de la multinacional Belcorp, el cual viene capacitando desde 2006 a colombianas que buscan generar desarrollo en sus regiones a través de la creación de microempresas.

Es el mismo caso del Olga Londoño, quien inició una empresa familiar que elabora y comercializa dulces típicos en Medellín. Gracias a la Fundación Belcorp, cada una de las integrantes del programa recibe capacitación en áreas como Planeación Estratégica, Desarrollo Humano y Productos y Servicios, con las cuales pueda empoderar su propio negocio.

“Creemos en la acción social como un motor estratégico para crear oportunidades de crecimiento que contribuyan a la transformación de la sociedad”, dice María Isabel Echeverry, directora de la Fundación Belcorp, que desde el inicio del programa ha invertido $1.800 millones en su desarrollo.

En 2010 el programa cuenta con un presupuesto de $500 millones y el apoyo de la Consejería Presidencial para el Apoyo de la Mujer, Colempresarias y Comfecámaras, con los cuales trabaja en cinco capitales del país.

Por El Espectador

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