Esa fue la lectura que hizo José María Hijar Abella, un español dedicado al negocio vinícola desde hace 16 años en Colombia y que cansado de importar el vino de su gusto empezó a explorar cómo tenerlo en el país y a bajo costo.
Para arrancar este proyecto de traer vino a granel desde España y Chile, desvirtuó el mito de que la bebida se estropeaba si se transportaba en un recipiente distinto a la tradicional botella de vidrio.
Cuando confirmó que se podía mover en un isotanque, cubierto por una manta térmica y refrigerado, convenció a la empresa matriz española Hijos de Antonio Barceló para iniciar un proyecto piloto e importar vino a granel y envasarlo en Colombia para el consumo interno.
Antes de elevar la propuesta a España, Hijar Abella ya había concretado la elaboración de las botellas y la impresión de las etiquetas, con lo cual se reducía el costo del producto final.
El español, quien considera que llegar a Colombia es fácil, pero que conseguir la nacionalidad es una tarea titánica, sostiene que el proyecto va tan bien que la firma Enalia Ltda., con sede en Cali, ya envasó 60.000 botellas, es decir, 5.000 cajas, las cuales se encuentran en el mercado.
Las marcas son Altamira, que sólo está en restaurantes, y Laguardia, que se vende en grandes superficies.
Hijar señala que se trata de un vino de tan buena calidad, que no desmerece nada de los que se encuentran en el mercado y que fueron importados en botella.
Empleo alrededor del vino
Por cada contenedor de vino que llega al país se ahorran $50 millones y se generan empleos en la fabricación de las botellas y las etiquetas.
Las botellas, de igual o mejor diseño que las que se fabrican en España o en cualquier país con tradición vinícola, se hacen en Peldar, en Envigado.
Las etiquetas las imprime la compañía bogotana Alvilla y los tapones sintéticos, que hoy son importados de Argentina, podrían ser fabricados también en Colombia, con lo que se generaría un mayor número de puestos de trabajo.
José María Hijar Abella, gerente de Enalia Ltda. y representante de la empresa española Hijos de Antonio Barceló, piensa en que se podría exportar vino desde Colombia.