Infraestructura: un año de continuidad

El gobierno Duque mantuvo los programas 4G y mantiene firme la idea de avanzar en las vías terciarias. Sin embargo, preocupa la improvisación a la hora de abordar temas de grueso calibre, como la Ruta del Sol II.

Al gobierno Duque le quedan tres años para dinamizar su gestión y continuar con el proceso de modernización del sector de infraestructura y transporte.Gustavo Torrijos

El primer año del presidente Iván Duque es un recordatorio de que, cuando de obras se trata, la respuesta correcta está en las políticas de Estado y no de gobierno. Al fin y al cabo, la infraestructura para la conectividad es un esfuerzo monumental en términos de recursos y gestión.

Así las cosas, la administración Duque acertó cuando decidió dar continuidad a programas como el 4G, pues, renovó la esperanza de nuevas obras para las regiones, le dio confianza a los inversionistas que le apostaron al país y el mercado recibió señales correctas en materia de seguridad jurídica.

Ahora bien, en este mismo sentido, hay varios temas que vale la pena mencionar. Por ejemplo, mantenerse firmes en la idea de que avanzar en la construcción de vías terciarias como instrumento para consolidar la paz e impulsar el desarrollo. Sin embargo, la materialización de esta idea necesitará de un plan, con mecanismos de financiación, que permita convertirla en realidad.

En transporte de carga, el Gobierno se anotó un punto importante al eliminar el requisito de desintegración física de vehículos para el ingreso de nuevos. Esto, sin duda, le dará mayor dinamismo a nuestra logística y posibilitará el mejoramiento del parque automotor, el cual presenta índices de obsolescencia preocupantes.

En cuanto al transporte público de pasajeros, la ley del plan trajo un articulado novedoso que le permitirá a los alcaldes impulsar sistemas masivos e integrados de transporte urbano de pasajeros, resolver los problemas actuales, mejorar la calidad del servicio y facilitar inversiones futuras. Sumado a esto, la operación aeroportuaria mejoró la cobertura gracias a las autorizaciones de nuevas rutas nacionales.

No obstante lo anterior, es preocupante la evidente improvisación a la hora de abordar temas de grueso calibre como la Ruta del Sol II. Administrar con prudencia los momentos de crisis resultará determinante en la percepción de riesgo de los inversionistas. Sobre todo los extranjeros. Y, la verdad, es que los recursos de apalancamiento que se movilizan por cuenta de estas expectativas son definitivos para el desarrollo de la infraestructura colombiana. 

Así, el Gobierno deberá enfrentar, a la mayor brevedad, el reto de diseñar nuevos mecanismos de inversión y financiación de grandes proyectos. Porque es claro que el sistema financiero local presenta síntomas de saturación y es necesario buscar fuentes alternativas.

Por otro lado, hay que reiterar que la política pública en infraestructura es de largo plazo. Por esta razón, se debe alimentar con nuevas iniciativas un banco de proyectos, los cuales deben contar con los estudios y estructuraciones que correspondan, para avanzar hacia la meta de un país cada vez más conectado y competitivo.

Para esto, encontró el gobierno Duque el Plan Maestro de Transporte Intermodal, herramienta que debe revisar y sobre la cual puede trabajar.

Finalmente, en la agenda del sector quedan pendientes temas de gran relevancia; el Gobierno deberá hacer el mejor uso de los tres años que le restan, tiempo prudencial para dinamizar su gestión y continuar con el proceso de modernización del sector de la infraestructura y el transporte.

* Exviceministro de Transporte

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Andrés Chaves* / Especial para El Espectador

Economía

Infraestructura: un año de continuidad

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