Donnie SC Lygonis, del Real Instituto de Tecnología de Suecia

Innovación para reinventar el mundo

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Para este experto sueco, asumir la nueva normalidad consiste en abandonar la nostalgia por la vida anterior a la pandemia y comenzar a trazar un camino en el que innovar y emprender pueden allanar formas novedosas para reconfigurar la experiencia humana.

“Estuve en el ejército sueco, ascendí a capitán en el cuerpo de ingenieros y me retiré poco antes de iniciar el curso hacia mayor. Y ahí todo funciona un poco como ‘capitán, necesitamos un puente para cruzar por este lugar con un tanque de 63 toneladas para mañana’. Y eso era. No es como que hubiera la posibilidad de postergar el plazo ni pedir más tiempo. Creo que eso me preparó muy bien para trabajar en emprendimiento, innovación y tecnología”.

Donnie SC Lygonis es un académico sueco, profesor del Real Instituto de Tecnología de Suecia, mejor conocido como KTH, y que popularmente se distingue como el MIT de ese país. Allí Lygonis se encarga de ayudar a los estudiantes para que sus ideas y emprendimientos tengan una aproximación que sea válida y exitosa para el mercado, así como asesora a diferentes gobiernos y entidades nacionales acerca de sus estrategias de innovación. El experto será parte de un webinar organizado por la Embajada de Suecia en Colombia y El Espectador para hablar de las lecciones que se pueden extraer del ecosistema de innovación y emprendimiento de este país, más aún en tiempos de crisis (ver recuadro).

Innovación es, probablemente, uno de los términos más manoseados y mentados en la actualidad. Lo era en el mundo antes de la pandemia por el COVID-19 y, ciertamente, parece que se cotiza al alza en esta experiencia compleja y extraña a la que muchos se refieren como nueva realidad.

Lygonis lleva más de una década trabajando directamente en las aguas turbulentas de la innovación y el emprendimiento. Y, entre su experiencia en la vida civil, así como su servicio en las fuerzas armadas suecas, parece haber desarrollado características útiles en ese ambiente, pero que quizá no resultan tan comunes: una intolerancia por el cliché, una cierta afición para llamar basura a lo que no sirve sin miramientos y un sentido del humor para reírse del status quo del mundo del emprendimiento.

“Llevan años vendiendo esta narrativa acerca de la innovación, en la que es una fuerza de los jóvenes porque sí y son más cool y han pasado meses en hubs de emprendimiento, que es una forma linda de decir que son desempleados. Al final, lo que hacemos en KTH es tomar una buena idea y unirla con la ciencia y el conocimiento necesarios para que tenga un valor en el mercado; y esto, como lo saben muchos, implica equipos en los que, claro, hay jóvenes estudiantes, pero también investigadores mayores que conocen la ciencia detrás del desarrollo que se necesita para llegar a donde se quiere”.

Como con muchos otros aspectos, la pandemia parece haber profundizado el mantra de que la tecnología es una fuerza todopoderosa, capaz de solucionar algunos aspectos de una de las peores crisis globales. No es para decir de plano que no, pues al final todo el andamiaje de comunicaciones permite hoy en día el trabajo remoto, por ejemplo, sin el cual la destrucción económica y sanitaria tendría una escala mucho mayor de la experimentada hasta el momento.

Pero es potencialmente problemático, y preocupante, pensar que cualquier problema se soluciona solo porque tiene silicio en la mitad, como si de tratara de una bala de plata. “Lo que me gusta de la analogía de la bala de plata es que, para que esta funcione, debe ser cargada y disparada en un arma manejada por un humano. Este es un tema de decisiones humanas. Las máquinas no van a solucionar nada por nosotros. Y sí creo que la innovación y la tecnología son una salida a los problemas de hoy, todos causados por decisiones humanas: al final, se trata de innovar para resolver el escenario creado por las innovaciones del pasado”, dice Lygonis.

Entonces, ¿cuál es el rol de la innovación en una crisis de proporciones mundiales, con elementos locales que complican un escenario ya de por sí complejo? Para responder, Lygonis invoca una analogía de sus años en el ejército sueco. “Era muy común hacer largas caminatas en esquís. Y cuando llegaba una tormenta lo mejor para sobrevivirla era cavar un hueco y enterrarse en él para esperar a que las condiciones mejoraran. Pero esta es una solución que funciona por un rato, digamos, un par de días como mucho. Después, bueno, hay que salir y seguir. El mundo de hoy es un poco como esto: ya no se trata de aguantar a que la pandemia pase y todos muertos del miedo frente al televisor roguemos porque aparezca una vacuna. Se trata de convivir con este escenario y seguir, y aquí creo que la innovación en los sectores más golpeados, por ejemplo, va a ser clave. Negocios como los hoteles y los restaurantes no pueden esperar a ser rescatados por los gobiernos (cuando lo hacen), sino que tienen que encontrar nuevos caminos para continuar. Lo mismo sucede con todos nosotros”.

Webinar sobre innovación

La embajada de Suecia en Colombia, en alianza con El Espectador, realizará el martes 13 de octubre el webinar “De Suecia para el mundo: lecciones de innovación para tiempos de crisis”, en el que participarán Darja Isaksson, directora general de Vinnova, la agencia sueca de innovación; Donnie SC Lygonis, del KTH Real Instituto de Tecnología de este país; Daniel Akenine, oficial de tecnología y seguridad de Microsoft y Lisa Åbom, jefe de tecnología aeronáutica de Saab, el gigante de armamento y defensa. El webinar es de libre acceso, contará con traducción simultánea y será transmitido a través del portal de este diario.

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