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La articulación es la clave

Para generar empresas de alto nivel se requiere un diálogo entre las instituciones que apoyan los procesos de acompañamiento de los emprendedores. Innovación, capital y una única dirección demanda la creación de compañías.

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Diana Carolina Cantillo E.
25 de marzo de 2012 - 07:57 p. m.
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Colombia es un escenario diverso en materia de emprendimientos, un tema asociado con la necesidad de subsistir, el querer generar una entrada extra, el deseo filantrópico de ayudar a otros, el negocio familiar de toda la vida y la empresa soñada. La voluntad, el conocimiento y la necesidad por saltar obstáculos los fecundan.

Al parecer se tiene todo para que el país sea una fábrica de creación de empresas, aquí y en el exterior, pero quienes maniobran el universo empresarial y del emprendimiento sienten que falta algo. Articulación es la palabra clave. En el país, son diversos los actores que acompañan este proceso. Sin embargo, cada uno tira para su lado.

Por eso, hoy se empieza a sentir la necesidad de crear un engranaje para que los emprendimientos de toda clase vayan encaminados en una misma dirección. Ese objetivo sería posible hacerlo realidad con la creación de un sistema nacional de emprendimiento que reúna las iniciativas de las regiones y que posibilite la especialización de los servicios existentes en el país que prestan las instituciones de apoyo.

Catalina Ortiz, gerente general de iNNPulsa Colombia, propone que “el sistema debe ser público-privado. En Colombia ya existen actores e importantes iniciativas en el ecosistema. La clave ahora está en articularnos, identificar vacíos y suplirlos. Pero sobre todo, tenemos la responsabilidad de enviar las señales indicadas. También es importante avanzar en los asuntos relacionados con propiedad intelectual; vigilancia, valoración y comercialización tecnológica; validaciones de mercado; prototipaje y, especialmente, en promover una visión global del mercado”.

Si bien aún falta tener un camino unidireccional, la necesidad que perciben las instituciones de estar más articuladas es un buen signo. Esto teniendo en cuenta que el tema es todavía adolescente, pues los primeros brotes de emprendimiento se dieron en el año 2002, con la creación del Fondo Emprender, además del salto cualitativo en el pensamiento de colombianos, Gobierno y empresarios al querer construir compañías de alto nivel o dinámicas —que llegan a las mil— y el deseo de transformar la tradicional actividad productiva a una enfocada en clústeres. Un ejemplo de esto es que se formalizaron 155.735 empresas.

De acuerdo con Sergio Díaz-Granados, ministro de Comercio, Industria y Turismo, “existen avances en la materia —de crear un sistema nacional—. Inclusive, opera con mucha fluidez la Red Nacional de Emprendimiento, donde participan universidades, incubadoras, cámaras de comercio, ministerios, fundaciones, gremios, entidades nacionales y emprendedores”.

En la agenda nacional empieza a sonar la creación de empresa, competitividad e innovación; el tema del día es el emprendimiento de alto nivel o ‘gacela’, aquel que llega a la estratosfera del conocimiento y la innovación, que está en la capacidad de generar en una década ventas superiores a $6.000 millones. La meta es llegar a generar 1.000 compañías de este tipo en los próximos 10 años.

Aunque sin olvidar que, según el exdirector del Sena, el padre Camilo Bernal, “no se ha visto la primera empresa grande que empezara siendo pequeña. Se debe apoyar a los más pequeños para que alcancen niveles más grandes, sobre todo con acceso al crédito”.

Julián Domínguez, presidente de Confecámaras, explica cuál es el objetivo de generar compañías tipo gacela: “Colombia quiere ser la tercera economía en tamaño e intercambio comercial, luego de Brasil y México, y busca desplazar a Argentina. Por eso trabajamos para que esta visión ambiciosa incluya al emprendimiento, y particularmente al dinámico, como generador de un 1% del PIB durante los próximos 7 años”.

José Manuel Restrepo, rector del Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa), asegura que “para generar emprendimientos de alto nivel se necesita un acercamiento entre el capital y los creadores de conocimiento. Las empresas dicen que las universidades no le apuestan al tema y que no hay generación de innovación. De la misma manera, las universidades dicen: aquí hay generación de conocimiento, pero no se logra traducir en innovación porque la financiación termina siendo la del sector público, que es muy limitada, y el sector empresarial es, entre comillas, miope porque mira a corto plazo y no le invierte a la innovación, lo que normalmente debe hacerse a largo plazo”.

Por Diana Carolina Cantillo E.

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