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Convicción. Esta es la palabra que mejor define a la viceministra de Agua Potable y Saneamiento Básico, Leyla Rojas Molano. Cada una de sus palabras las respalda con sus manos o con gestos.
Se apasiona a la hora de hablar sobre los proyectos que ejecuta su despacho, pero, sobre todo, cuando se refiere a los planes departamentales de agua. Precisamente, este es el programa bandera de su viceministerio, el mismo que ella ayudó a crear y que opera desde 2006.
En este tiempo ella ha sido la única viceministra de Agua Potable y Saneamiento Básico, adonde llegó después de desempeñarse como asesora del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Territorial.
Reconoce que lo primero que tuvieron que hacer fue actualizar las cifras que tenía disponibles el país sobre servicios públicos, pues aunque según el Censo de 2005, Colombia cuenta con una cobertura del 84% en acueducto y del 74% en alcantarillado, la realidad es muy diferente.
Para esto se contrataron estudios en los 32 departamentos del país, que arrojaron como resultado que los habitantes del 65% de los municipios beben agua en malas condiciones. “Lo más triste de esto es que la mala calidad del agua genera la muerte de tres mil niños colombianos cada año”, enfatiza Leyla.
Al citar estos datos, la funcionaria reconoce que como en los principales centros del poder se cubren casi en su totalidad los servicios públicos, el país asume que esa es la realidad de todos los colombianos.
Pero nada más alejado de la realidad. Por eso se propone liderar la revolución del agua en Colombia, un proyecto al que le han sobrado los recursos, pero al que le ha faltado voluntad política.
Esos mismos estudios que adelantaron para hacer un diagnóstico completo de la realidad, dejó en evidencia el daño que le ha hecho la corrupción a los millones de colombianos que hoy no pueden abrir una llave para tomar o que ven en el alcantarillado un lujo muy lejano a su realidad.
Planeación Nacional también lo señaló. Entre 1996 y 2003 el Sistema General de Participaciones entregó a los municipios $11,7 billones para acueducto y saneamiento básico. Si esos valores se hubieran invertido, Colombia contaría hoy con coberturas de 100% en agua potable y del 95% en alcantarillado.
“Ese déficit, por ejemplo, se evidencia con este fuerte invierno que ha azotado el país. De tener alcantarillado, muchas poblaciones no estarían inundadas, es el caso del barrio El Pozón, de Cartagena”, afirma Rojas Molano quien señala las regiones de las que habla en un gran mapa de Colombia que posee en su oficina.
Cuando se dieron a la tarea de hacer una radiografía del sector se encontraron con que además de la corrupción, los recursos destinados a los servicios públicos no cumplían con sus objetivos porque faltaba planeación. Eso hizo que se construyeran muchas obras que hoy no son más que elefantes blancos.
A su juicio, esa es la principal virtud de los 32 planes departamentales de agua. Focalizar recursos de la Nación, los departamentos y las alcaldías por $8,2 billones en las necesidades más importantes.
“Tenemos prioridades”, recalca, y estas consisten en que en 2010 el 98,5% de los colombianos de las zonas urbanas cuenten con acueducto y el 94,5% con alcantarillado. Con convicción espera llegar a esas cifras.