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La Bolsa de Nueva York no levanta cabeza. El jueves cerró con pérdidas de 7,33%, por debajo de 9.000 puntos.
La volatilidad sigue siendo la dueña de Wall Street, a pesar de la aprobación del plan de rescate y de la bajada de tasas de interés coordinada por los principales bancos centrales el miércoles anterior.
Tampoco fueron acogidas las palabras del secretario del Tesoro, Henry Paulson, cuando dejó entrever que además de la compra de deuda mala, también podrían realizar inyecciones de liquidez para aumentar su solvencia financiera. Pero el funcionario también manifestó que, a pesar de los esfuerzos, es de esperar que más bancos quiebren.
Para el analista Juan Carlos Echeverry, hay una gran incertidumbre. “Es como un terremoto, no se sabe de cuánto son las pérdidas y, entre tanto, hay réplicas. No se sabe todavía debajo de qué edificios hay escombros, es decir, qué otros bancos tienen créditos tóxicos. Hasta que esto no se acabe, no va a haber una mejoría”. Y añadió que la inestabilidad va a seguir por lo menos dos meses y la recuperación va a tardar cerca de un año.
Por su parte, el también analista Mauricio Cabrera considera que “el plan de rescate tenía muchos interrogantes. Los bancos necesitan capital y el plan no estaba orientado a eso, la administración Bush no quiere hacerlo, porque significaría nacionalizar bancos. Pero con la nueva caída, el gobierno anunció que está dispuesto a dar capital a los bancos”.
Entretanto, Mauricio Reina, de Fedesarrollo, piensa que la caída de las bolsas refleja un peor estado de la economía y una creciente desconfianza de los agentes económicos hacia las autoridades. Reina cree que se debería citar a una reunión de presidentes del G7 para tomar decisiones globalizadas.