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Su solidez durante la recesión mantuvo la confianza de los agentes y fue uno de los pilares de la economía para minimizar la crisis financiera internacional. También transmitió rápidamente el relajamiento de la política monetaria. Así, por ejemplo, las tasas de interés de colocación promedio ponderadas disminuyeron 714 puntos básicos, incluso superando el recorte de 650 en las del Banco de la República.
En relación con nuestra proyección de crecimiento para 2010 (2%), es consistente con el hecho de que la demanda tanto interna como externa estaba decreciendo. Sabemos que el tema del comercio con Venezuela ha deteriorado el escenario.
De igual manera, prevemos un ligero repunte de la inflación, que la llevará a la meta puntual de largo plazo del Banco de la República (3%). Estas proyecciones son consistentes con un incremento modesto, de unos 50 puntos básicos, en la tasa de intervención del Banco de la República.
Con este escenario, nos da que la cartera debe iniciar un proceso de recuperación, de modo tal que a final de 2010 podría estar creciendo cerca de 8% real para la total y un cifra similar para la comercial. Esperamos una menor dinámica para la de consumo, en especial por las limitaciones que impone la tasa de usura.
A comienzos de este año se espera que la tasa de usura baje a cerca del 24%. Mucha gente celebra esta evolución, creyendo que abarata y por lo tanto facilita el acceso al crédito de consumo. La realidad es que genera todo lo contrario. Una tasa de usura muy baja impide que las tasas de colocación de los créditos de consumo y ordinarios reflejen en su totalidad el riesgo que asumen los bancos cuando otorgan este tipo de créditos. Por lo tanto, no abarata el crédito, sino que les resta incentivos a los bancos para prestarles a los clientes más riesgosos.
La consecuencia de una reducción exagerada de la tasa de usura, que para algunos puede sonar paradójica, es una reducción del crecimiento del crédito de consumo, por las restricciones que impone sobre la oferta. En este sentido, la evolución de la tasa de usura está yendo en contravía de los esfuerzos que el Banco de la República está haciendo para reanimar la economía, por medio de la reducción de sus tasas de intervención. Con este escenario, a la banca le tocará redoblar sus esfuerzos por producir buenos resultados.
* Presidenta de Asobancaria.