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La confianza del consumidor se dispara tras las elecciones: así se movió el termómetro

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) llegó a 24,3 % en junio, su nivel más alto en varios años, según Fedesarrollo. El repunte se dio tras la elección de Abelardo de la Espriella y refleja mayor optimismo sobre la economía, aunque la disposición para comprar vivienda sigue rezagada.

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15 de julio de 2026 - 05:19 p. m.
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La confianza de los consumidores volvió a dar un salto en junio.

Según la más reciente encuesta de Fedesarollo, apenas una semana después de la elección presidencial de Abelardo de la Espriella, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) llegó a 24,3 %, el nivel más alto registrado en una década y muy por encima del 2,2 % observado un año atrás.

Según la encuesta publicada este miércoles, el indicador aumentó 6,5 puntos porcentuales frente a mayo, impulsado tanto por una mejor percepción de la situación económica actual como por expectativas más optimistas sobre el futuro.

El resultado también permite una comparación inevitable con otro momento político similar. En junio de 2022, inmediatamente después de la elección presidencial de Gustavo Petro, el ICC había repuntado hasta 2,9 %, luego de encontrarse en terreno negativo (-22,3 %) en 2021 y durante varios años de montaña rusa desde 2018. Es decir, en su momento, aumentó 25,2 puntos porcentuales en la comparativa junio-junio.

Cuatro años después, el escenario es distinto. La confianza no solo permanece en terreno positivo, sino que supera en más de 22 puntos porcentuales el nivel observado hace exactamente un año y se ubica más de 21,4 puntos por encima del registrado tras las elecciones de 2022.

Vale recalcar que atribuir ese comportamiento únicamente al resultado electoral sería una conclusión apresurada. La encuesta mide percepciones de los hogares, no identifica las causas detrás de esos cambios. En ese resultado también influyen variables como la inflación, las tasas de interés, el empleo, el ingreso disponible y las expectativas sobre la economía.

Lo que sí muestran las cifras es que mejoró tanto la visión del presente como la del futuro.

¿Cuáles son las expectativas del futuro?

El Índice de Condiciones Económicas, que refleja cómo perciben los hogares su situación actual, pasó de 4,4 % a 13,8 % en apenas un mes. Mientras tanto, el Índice de Expectativas del Consumidor aumentó de 26,7 % a 31,4 %, lo que indica un mayor optimismo sobre la economía durante los próximos doce meses.

El comportamiento anual resulta todavía más llamativo. Frente a junio de 2025, el componente de expectativas avanzó 27,6 puntos porcentuales, mientras que las condiciones económicas mejoraron 14 puntos, una combinación que explica prácticamente todo el avance del indicador general.

El entusiasmo, sin embargo, no fue uniforme en todo el país. Bogotá registró el mayor incremento mensual entre las principales ciudades, con un aumento de 10,9 puntos porcentuales, al pasar de 16,4 % a 27,3 %. Medellín también mejoró, con un avance de 5,9 puntos, mientras que Barranquilla prácticamente permaneció estable.

En contraste, Cali retrocedió 2,2 puntos porcentuales y Bucaramanga protagonizó la mayor caída mensual, con una disminución de 13,6 puntos, aunque esta última sigue mostrando uno de los niveles de confianza más altos frente al mismo mes del año pasado.

Confianza según el dinero en el bolsillo

La recuperación tampoco distinguió niveles de ingreso. Los tres estratos socioeconómicos registraron aumentos frente a mayo, aunque el mayor avance correspondió al estrato medio, cuya confianza aumentó 10,8 puntos porcentuales. El estrato bajo mejoró 3,5 puntos y el alto 3,7 puntos, señal de que el optimismo se extendió prácticamente a toda la población.

Pero el dato más revelador aparece cuando se observa qué están dispuestos a hacer los consumidores con esa mayor confianza.

La encuesta muestra que los hogares recuperaron con fuerza el interés por adquirir bienes durables, como muebles y electrodomésticos, y también mejoró la disposición para comprar vehículo. La vivienda, en cambio, continúa siendo el punto más débil.

El indicador de disposición para comprar bienes durables aumentó 10,3 puntos porcentuales frente a mayo, al pasar de 5,8 % a 16,1 %. En términos anuales también avanzó 7,9 puntos porcentuales, lo que sugiere que más hogares consideran que este es un buen momento para realizar compras que normalmente se postergan cuando existe incertidumbre económica.

Bogotá explicó buena parte de ese comportamiento, con un incremento mensual de 28,5 puntos porcentuales. Barranquilla también mejoró, mientras que Medellín registró la mayor caída entre las ciudades analizadas, con una reducción de 35,4 puntos porcentuales, seguida por Bucaramanga.

La disposición para comprar vehículo también mostró una recuperación importante. El indicador alcanzó un balance de 18,9 %, superior al observado en mayo y 10,6 puntos porcentuales por encima del registrado en junio del año pasado.

La vivienda cuenta una historia diferente

Aunque el indicador de vivienda aumentó 6,5 puntos porcentuales durante junio, al pasar de -27,5 % a -21,0 %, sigue ubicado en terreno negativo. Es decir, todavía predominan los consumidores que consideran que no es un buen momento para comprar casa.

Incluso, frente a junio de 2025, la disposición para adquirir vivienda disminuyó 2,2 puntos porcentuales, convirtiéndose en el único de los grandes indicadores de consumo que todavía no logra superar los niveles observados un año atrás.

Aquí la diferencia es importante. Comprar un electrodoméstico o un vehículo depende, en buena medida, del ingreso disponible y de las condiciones de financiación de corto plazo. La compra de vivienda, en cambio, está mucho más condicionada por factores como las tasas hipotecarias, el acceso al crédito, la capacidad de ahorro y las expectativas sobre el ingreso de largo plazo.

¿Qué tanto cambió la confianza frente a junio de 2022?

La comparación con junio de 2022 también deja diferencias interesantes. En ese entonces, tras la elección presidencial de Gustavo Petro, el ICC llegó a 2,9 %, mientras que la disposición para comprar vivienda alcanzó -18,2 %. Cuatro años después, la confianza general es considerablemente mayor, pero el indicador de vivienda permanece incluso más rezagado (-21,0 %), una señal de que el optimismo sobre la economía no necesariamente se traduce en decisiones de inversión de largo plazo.

Ahora bien, el nivel de confianza de junio de este año (24,3 %) no se veía desde noviembre de 2014, cuando se ubicaba en 24,5 %. De ahí para atrás, hasta mayo de 2003, el indicador permanecía prácticamente en tendencia positiva.

Desde septiembre de 2025 a junio de 2026, el indicador ha cumplido diez meses en confianza positiva.

Otro dato que merece atención aparece al revisar el segundo trimestre completo. Aunque junio mostró una mejora importante frente a mayo, Fedesarrollo señala que el promedio del Índice de Confianza del Consumidor permaneció prácticamente sin cambios frente al primer trimestre, al mantenerse en 18,6 %.

El fuerte avance de junio todavía no modifica la tendencia del trimestre en su conjunto. Incluso, la valoración que hacen los hogares sobre la situación económica del país y sobre su propia situación disminuyó ligeramente frente a los primeros tres meses del año. La mejora provino, principalmente, de una mayor disposición para realizar compras de bienes durables.

En conjunto, la encuesta dibuja una economía en la que las expectativas siguen fortaleciéndose. Los hogares muestran mayor confianza que hace un año, mejor disposición para consumir y una percepción más favorable sobre la evolución de la economía. Sin embargo, las decisiones que implican mayores compromisos financieros, como la compra de vivienda, continúan reflejando cautela.

Esto, en principio, puede jugarle a favor al gobierno entrante, ya que el ánimo de los consumidores está más arriba que hace cuatro años, y, aunque mejoró un poco menos frente a lo que había sido la entrada del gobierno Petro, que entró cuando la confianza era negativa por la pandemia, podría darle oxígeno para activar sectores de la economía que aún siguen rezagados.

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