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La cooperativa de los recicladores

Historia de Rescatar, proyecto que recibió apoyo de la Fundación Mario Santo Domingo.

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Redacción Negocios
04 de abril de 2010 - 08:59 p. m.
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El niño, de 8 años, está en el botadero del barrio Las Flores, en Barranquilla. Es 1980, Jorge Hernández hurga en una montaña de basura en busca de cartón, plástico, botellas de vidrio, algún objeto de valor que pueda ser canjeado por unos pesos. Ese dinero lo usará para costear su primer año de escuela y la comida y los servicios de su casa, en la que vive con su madre, Marina Cervantes, y sus hermanos. Jorge no tiene experiencia en el oficio de reciclar, entonces imita lo que hacen los adultos. A veces se desconcentra observando a los niños que se divierten rebuscando juguetes viejos y balones y carritos.

Así recuerda Jorge Hernández el inicio de su historia como reciclador. Habla desde la cooperativa de recicladores de Barranquilla Rescatar, que él gerencia. Cuenta que para llegar hasta allí tuvo que pasar algunos años más en el botadero de Las Flores. Alternaba el estudio con el reciclaje, y así costeó toda la primaria y dos grados del bachillerato. Luego el trabajo se hizo más intenso y el colegio más costoso, entonces dejó las clases y se dedicó de lleno a separar basuras.

Llega 1992 y con ese año, uno de los episodios más trágicos del gremio de los recicladores en Barranquilla. Trabajadores habituales de este oficio empiezan a desaparecer. Las investigaciones concluyen que los autores de este crimen son empleados de la Universidad Libre, quienes asesinaban recicladores y habitantes de la calle para comercializar sus órganos. Ante estos hechos la Gobernación del Atlántico y la Alcaldía de Barranquilla comienzan a trabajar por esta población.

Nace entonces la idea de Rescatar, concebida inicialmente como una precooperativa. Y aparece en esta historia la Fundación Mario Santo Domingo, que brinda su total apoyo al nuevo proyecto. “La Fundación aportó los recursos humanos, económicos, locativos y técnicos necesarios para iniciar y poner en marcha esta obra social”, reza en las memorias de la Fundación.

Ese mismo año Jorge Hernández ingresa a Rescatar. “Llegaron hasta el botadero y nos invitaron a sumarnos a este proyecto. Nos dijeron que tendríamos unos beneficios que nunca habíamos tenido: uniformes, seguridad social, un carné que nos identificara y la posibilidad de irnos sacando del basurero para hacer reciclaje desde la fuente (almacenes, supermercados, industrias donde se genera el material reciclable)”. Dijo “sí” de inmediato, este hombre aceptó la propuesta y una vez ingresó a Rescatar, valida el bachillerato y se gradúa en administración en la Universidad Simón Bolívar.

En 2003 Jorge Hernández es nombrado gerente. “¿Cómo me ha cambiado la vida? Imagínese, pasar de estar en la basura, y trabajar con moscas y los desechos de toda la ciudad, a estar en una oficina y manejar una empresa grande y muy importante, que ayuda a personas que empezaron como yo”, responde.

Por Redacción Negocios

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