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“Quiero comenzar con un dato muy relevante: en el año 2050, la población mayor de 65 años se duplicará en el mundo. Eso debe preocuparnos, porque la población laboralmente activa será en su mayoría de adultos mayores y eso se verá reflejado en una caída de la productividad”. Estas fueron las primeras palabras de Laura Gómez Goyzueta, directora de recursos humanos para América Latina de la consultora Mercer, quien estuvo en Colombia hablando sobre las diferencias generacionales dentro de las compañías y la importancia del “reemplazo del talento humano”.
En Colombia, según lo pronostica el DANE, no es necesario mirar tan lejos en la línea del tiempo. Para 2020 la población entre 60 y 64 años aumentará un 40% (ver gráfico). Para 2050 no es inverosímil pensar que será el doble. César Caballero, politólogo de la Universidad de los Andes, asegura que “las personas entre 18 y 35 años en este momento son el grueso de la oferta de trabajo en el país. Hacia 2030 vamos a tener un grueso de adultos mayores trabajando y eso va atener efectos en el sistema de salud y en el mercado laboral”. Sobre todo, advierte, en aquellos trabajos que requieren mano de obra calificada.
Esta presión demográfica ha obligado a reestructurar los sistemas de pensiones del mundo, los está llevando a requerir mayores aportes y a ampliar la edad de jubilación en el mundo. El caso más reciente es el de Francia, donde se vivieron fuertes protestas por la decisión del gobierno de pasarla de los 60 a los 62 años.
¿Qué deben hacer las empresas para prever esto? Gómez Goyzueta asegura que es fundamental la interacción entre las generaciones de empleados más antiguos y los más nuevos. Según ella, esto es clave a la hora de “formar equipos de trabajo, lograr sinergias de productividad y mejora en el ambiente laboral. Entender esas diferencias le permitirá aprovechar al máximo el potencial de cada generación”. Según César Caballero, este es un paso que tendrán que dar todas las compañías. “Para allá vamos, para la interacción intergeneracional”.
Las generaciones
Los tradicionalistas (mayores de 65 años): expertos en su trabajo, dedicados. Sus falencias son la falta de agilidad física y la dificultad para aceptar cambios.
Los ‘baby boomers’ (46- 64): responsables, disciplinados. Dificultad para aceptar a los jóvenes, pensamiento cerrado y preocupación por retirarse pronto.
Generación X (34-45): estables, trabajan con los jóvenes, pero son conformistas y apáticos. Les cuesta adaptarse a los cambios.
La Net Generation (menores de 33): aportan frescura y energía, amantes de la tecnología. Inestables, propensos a ser conflictivos.