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Los comentarios de Ángela Merkel, canciller de Alemania, y Jean-Claude Juncker, presidente del grupo de ministros de Finanzas de la Eurozona, buscaban bajar las expectativas antes de embarcarse en una ronda de reuniones que pueden generar potenciales puntos de giro esta semana con Antonis Samaras, primer ministro de Grecia.
Pero la pregunta clave en todas estas reuniones es si los acreedores de Grecia (la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo) están dispuestos a ofrecerle al país ayuda adicional para compensar los problemas que enfrenta al cumplir los términos de un rescate por 174.000 millones de euros.
Los funcionarios de la UE estiman que Grecia requiere 20.000 millones de euros o más de financiación adicional. La cifra actual no estará clara hasta que los acreedores terminen su revisión. Se espera que un equipo de expertos regrese a Atenas a principios de septiembre para terminar su trabajo.
Esta nueva espera sobre una decisión que traiga un mejor panorama al futuro de la Eurozona influyó en el cierre de los mercados continentales, que lo hicieron con pérdidas: Madrid lideró la jornada con una caída de 2,7%, seguida de París (-1,47%), Londres (-1,42%) y Francfort (-1,01%).
La ola de negativismo se extendió hasta Estados Unidos, donde el índice Dow Jones caía 0,24% a escasos minutos del final de la jornada, mientras el S&P 500 lograba sacudirse al ganar 0,05%.