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Tener líderes educados en alta gerencia, con bases en administración de negocios, finanzas, mercadeo, planeación, recursos humanos y servicio al cliente, es la estrategia a la que le apuestan los empresarios de la industria de juegos de suerte y azar en Colombia. El reto es, con una nutrida baraja de cartas de por medio y la partida casi ganada, profesionalizar un oficio que injustamente desde su creación ha sido tildado de ilegal.
Por eso, casos de éxito mundial de casinos de Las Vegas, Atlantic City, Mónaco, Tokio y Aruba son parte del material de estudio que está pasando por los escritorios de estos osados empresarios de la suerte que, minuto a minuto, observan en sus cámaras de seguridad cómo unos cuantos millonarios vacían sus cuentas bancarias en una ruleta mientras otros tantos salen con sus bolsillos rebosados de dinero después de ganar una partida de Black Jack.
Se trata del nuevo concepto educativo impulsado por la multinacional Winner Group, propietaria de 21 casinos en Colombia (Hollywood Casino & Concert, RIO, Rock n'Jazz y Broadway, entre otros) y que junto a la Escuela de Administración de Negocios EAN, está supliendo las necesidades de “capacitación en talento humano para que ellos desarrollen planes estratégicos para sus unidades de negocios. Ya se graduaron 14 personas de este diplomado y para el segundo programa están confirmados empresarios de México, República Dominicana, Venezuela, Perú, Panamá y Argentina”, relata Catalina Moya, gerente de negocios de Winner Group.
El tema de la profesionalización de los líderes de este negocio ya está barajado sobre la mesa y por eso, desde la Federación Colombiana de Empresarios de Juegos de Azar, Feceazar, Baltazar Medina, su presidente, suelta algunas verdades sobre estos empresarios: “Académicamente son personas preparadas, que tienen una carrera universitaria, pero no son profesionales en el oficio. A ellos en la academia se les enseñó sobre economía, manejo corporativo pero nunca cómo administrar una empresa de juegos”.
Por eso, el Segundo Congreso Internacional de Juegos de Suerte y Azar, organizado esta semana por Feceazar, trae académicos e industriales de España, Estados Unidos, Argentina, México, Perú y Ecuador, que vienen a compartir sus experiencias de la profesionalización del juego en sus países, de los marcos regulatorios y además, del factor humano que encierra este tipo de negocio.
El mismo que el año pasado, tan sólo en Colombia, hizo que entre los apostadores permanentes y los ocasionales, se jugaran en casinos, chance, loterías, máquinas tragamonedas, rifas y eventos hípicos $3.5 billones en todo el territorio nacional. Además de los $700.000 millones que fueron a parar a los bolsillos de los ilegales, explica Medina. Una cifra que, entre muchas otras, se obtuvo de los $1.200 que deja cada apostador promedio en una boleta de chance al día y los $30.000 que cambia en fichas cada persona que, al poner un pie en el casino, se aventura a probar su suerte en el tapete verde.
Panorama de juego
Fredy Gamarra, uno de los empresarios peruanos invitados al congreso y que además será conferencista, tras sus 17 años de experiencia en esta industria, reconoce que “Colombia tiene un volumen muy alto de centros de juego localizados y por eso, es un mercado competitivo y maduro, a la altura del argentino, que es considerado el mejor de la región. En Colombia hay unos casinos muy cerca de otros, teniendo en cuenta que todo comenzó sólo con máquinas de calle y ahora son grandes salones de apuestas. Lo que yo les voy a ofrecer es mi experiencia sobre las máquinas en línea, los avances que trae contar con estos beneficios, y además, los retos que significan para la industria”.
El congreso, que además estará en el marco de la Feria Andina de Juegos de Azar, donde se muestran para Colombia los avances tecnológicos lanzados en Estados Unidos, Asia y Europa en materia de ruletas, papeles de seguridad, máquinas tragamonedas, software para operación de máquinas, etc., “busca que los industriales colombianos tengan un espacio para el análisis de su actividad y proyecciones futuras de este creciente negocio desde la academia, donde, entre todos, hagamos una mirada para profesionalizar aún más las necesidades de la industria, gracias a personajes de talla mundial”, agrega el presidente de Feceazar.
El reto de un negocio que a finales de este año verá nacer dos megacasinos en Santa Marta y Pereira , además del que se abrirá en Medellín, gracias a la participación de siete operadores nacionales, donde estarán dispuestos para los ludópatas (adictos al juego) colombianos más de 5.000 metros cuadrados divididos en salones de belleza, juegos de video, spa, restaurantes, centro de convenciones y hotel, con una inversión de US$10 millones.
Más aún si se tiene en cuenta que actualmente hay en el país cerca de 3.700 locales y establecimientos dedicados a la explotación del juego, a los que se suma, de acuerdo con estadísticas recientes de Etesa, 22 nuevos sitios que abren cada mes en el país. Un nicho comercial lucrativo si se tiene en cuenta que a final de 2007 había 64.714 máquinas tragamonedas legalizadas, 411 instrumentos de casino y 38.823 sillas de bingo.
Sin embargo, es el presidente de Feceazar quien explica que “el mercado del entretenimiento no crece tanto como se cree. Cuando en Colombia antes de 2001 sólo había loterías y chance, las participaciones del mercado eran del 65% para el chance y 35% para la lotería. Entró el baloto, se legalizaron los casinos y los principales actores perdieron participaciones cada uno de 20 puntos. Hoy, las máquinas , los bingos, las rifas, el superastro, el ganagol y otros más pequeños, se quedaron con esa porción de la torta. Por eso no es que lleguen nuevos jugadores, sino que el mercado que hay tiene más comensales”.
Un panorama con varios números, ruletas y colores rojo y verde de por medio en el que sin duda, ya están trabajando empresarios como Catalina Moya, de Winner Group, pues esta industria en general aporta el 2,7% de los empleos totales en Colombia, los mismos que antes eran puestos por pequeños negocios de juegos y azar y que hoy, gracias a la preparación de sus líderes gerenciales, se están convirtiendo en verdaderas empresas del entretenimiento.