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El sector lácteo es estratégico para el país. De acuerdo con el más reciente análisis de la Bolsa Mercantil de Colombia, en la nación se producen anualmente más de 7.000 millones de litros de leche, volumen destinado principalmente a abastecer la demanda interna, estimada en cerca de 147 litros por persona al año.
Datos del DANE reflejan que, en 2022, este sector generó más de 20.500 empleos, entre directos e indirectos (el grueso de ellos en las comunidades rurales), mientras que en 2023 aportó el 9,3 % de la producción de la industria alimentaria, así como el 0,3 % del producto interno bruto.
Por tratarse de un producto altamente perecedero, el negocio de la leche enfrenta importantes complejidades. Como se explica en el análisis mencionado, en las etapas iniciales de la cadena productiva se registran pérdidas significativas, derivadas de fallas en los procesos de recolección, almacenamiento y transporte. Esta situación se agrava en regiones del país que carecen de la infraestructura necesaria para garantizar un procesamiento oportuno tras la obtención del producto.
En entrevista con El Espectador, Rafael Álvarez Escobar, CEO de Alquería, detalló que una de las grandes complejidades de esta industria es la capacidad de predecir la oferta y la demanda, pues cualquier desequilibrio en estas puede impactar tanto a productores como a consumidores.
Ante este desafío, Alquería ha encontrado en la inteligencia artificial una herramienta que, bien abastecida con modelos, datos y algoritmos, les ha permitido llegar a unos niveles de predicción bastante acertados, lo cual les ha permitido tomar mejores decisiones basadas en esa información, así como anticiparse a escenarios claves para su negocio.
“El impacto ha sido grande en los resultados de la empresa y nos ha permitido ofrecer a nuestros consumidores un mejor producto, porque en la medida en que seamos capaces de predecir la oferta y la demanda, vamos a poder estar siempre presente en sus mesas, ya que se reducen las posibilidades de que nuestro producto esté agotado”, puntualiza.
La inteligencia artificial también está siendo usada en esta industria para temas de mercadeo, análisis y predictibilidad. Esto le ha permitido a empresas como Alquería testear productos y estrategias con los consumidores, lo que se traduce en acciones más impactantes y efectivas.
Para Álvarez, aunque esta es una industria tradicional y consolidada en Colombia, aún hay mucho espacio para crecer, si se tiene en cuenta que para la Organización Mundial de la Salud, el consumo per cápita recomendado está entre los 180 y 184 litros al año, por lo que todavía hay una brecha por cerrar de por lo menos 33 litros por persona.
Este empresario también es consciente de que el sector lácteo enfrenta un futuro de sostenibilidad, no solo ambiental ni económico, sino más generacional, ya que hoy muchos jóvenes no están viendo un futuro en el campo.
Tan cruda es esta realidad que actualmente el promedio de edad de los ganaderos o de los campesinos en Colombia está pasando los 60 años.
“Parte de lo que estamos trabajando en esto lo hacemos con el programa de Vaca Madrina (con el que se busca fortalecer las capacidades de gestión de los productores en sus sistemas), así como un trabajo que se hace con el SENA y el programa Herederos de Tradición, con el que también se apunta a mejorar la competitividad”, detalla Álvarez.
En suma, la demanda de talento tecnológico y la oportunidad para que más jóvenes vuelvan su mirada al campo, es un escenario que podría potenciar esta industria que todavía tiene mucho terreno para crecer.
El impacto de la IA en las empresas
Según un estudio de Morning Consult para IBM, más de un tercio de las empresas latinoamericanas planea invertir en capacitación y desarrollo de su fuerza laboral. Este dato evidencia la creciente necesidad de que las organizaciones incorporen tecnologías que optimicen procesos, fortalezcan la competitividad empresarial y respondan a un mercado cada vez más digitalizado.
Como lo destaca Mauricio Lince, Cofundador y CEO de Jump Cube, “durante los últimos meses, los resultados observados en las empresas que implementaron la plataforma han sido significativos. Sectores como servicios financieros, manufactura, retail y educación reportan mejoras superiores al 40% en eficiencia operativa y optimización de recursos. La inteligencia artificial dejó de ser un complemento operativo; hoy es un motor estratégico que permite a las empresas operar con mayor eficiencia y sostenibilidad”.
Un estudio publicado en MDPI, editorial de revistas científicas, también determinó que cada aumento del 1 % en la penetración de la inteligencia artificial en una empresa se puede representar un incremento del 14,2 % en la productividad total de los factores.
Así, más que reemplazar procesos, la inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que las empresas leen el mercado, gestionan riesgos y proyectan su crecimiento. En un entorno marcado por la incertidumbre, su uso empieza a marcar la diferencia entre reaccionar tarde o anticiparse.
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