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Trabajar sin que su empleador le pague cobertura a salud ni cotizaciones a pensión; ser independiente en un negocio sin registro formal.Vender mercancías, cargar bultos, construir en una obra o cuidar a personas sin que ese esfuerzo les garantice una pensión, una historia laboral o acceso a salud por su trabajo. Eso es, en términos generales, lo que el DANE llama informalidad laboral, y esta cobija a más de la mitad de los trabajadores en Colombia. Sin embargo, ha habido avances.
Entre marzo y mayo de 2026, el 54,7 % de los ocupados del país trabajaba en esas condiciones, según el más reciente reporte del DANE. La cifra bajó 1,2 puntos porcentuales frente al mismo trimestre del año anterior y es la más baja desde que el DANE empezó a medir la informalidad con la metodología actual, en 2021.
Microempresas, el eslabón más informal
En las microempresas colombianas, es decir, las unidades productivas que tienen hasta 10 trabajadores, 8 de cada 10 ocupados son informales. En total, la tasa de informalidad en microempresas llegó al 84,5 % entre marzo y mayo de 2026.
En las empresas pequeñas, de 11 a 50 empleados, esa proporción cae a 21,5 %; en las medianas a 5,2 %, y en las grandes, con más de 200 trabajadores, la informalidad es apenas de 2,4 %.
Dicho de otra forma: quien trabaja en una gran empresa tiene una probabilidad muy baja de ser informal. Quien trabaja en la tienda del barrio, el taller o el negocio familiar, casi con certeza lo es.
Alta informalidad en lo rural
En las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas del país, la proporción de ocupados informales fue 40,7 % entre marzo y mayo, 1,6 puntos menos que un año atrás.
En las 23 ciudades y áreas metropolitanas llegó a 41,9 %, también con una caída de 1,7 puntos frente al mismo periodo de 2025.
Mientras que en los centros poblados y el rural disperso, este fenómeno alcanza una tasa de 82,9 %. Es decir, 8 de cada 10 personas que trabajan en la ruralidad lo hacen sin las garantías que da la formalidad. La brecha entre las grandes ciudades y el campo no es una diferencia de matices, es casi el doble.
De Sincelejo a Bogotá
Entre las 23 ciudades y áreas metropolitanas que mide el DANE, Sincelejo encabeza la tabla con 66,7 % de informalidad. Le siguen Valledupar con 62,3 % y Cúcuta con 61,7 %.
En el otro extremo está Bogotá, con 33,2 %, la cifra más baja de informalidad del país. Manizales y Tunja completan ese grupo con 35 % y 35,6 %, respectivamente.
Entre Sincelejo y Bogotá hay 33 puntos de diferencia, una cifra que marca la distancia entre dos mercados laborales francamente diferentes dentro del mismo país.
La informalidad según el género
El reporte del DANE también indica que la informalidad afecta más a los hombres que a las mujeres, aunque la diferencia no es para celebrar.
Entre marzo y mayo de 2026, el 57 % de los hombres ocupados en Colombia trabajaba en condiciones informales, frente al 51,5 % de las mujeres. Una brecha de 5,4 puntos porcentuales.
En las 13 ciudades y áreas metropolitanas el patrón se repite, aunque con cifras más bajas: 41,5 % para ellos y 39,8 % para ellas. Las mujeres llevan ventaja, pero ambos siguen con más de cuatro de cada diez trabajadores fuera de la formalidad.
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