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La estrella de la economía durante 2014 fue el sector de la construcción, con un crecimiento de 9,9% en comparación con el año anterior, seguido por el de servicios. Atrás se quedaron la explotación minera y de canteras, y las industrias manufactureras. La apuesta para los próximos años, de cara a un aminorado sector de hidrocarburos, es que siga siendo así, entre otras cosas, con la inversión de $50 billones que se anunciaron para las vías de cuarta generación.
Al tiempo, se levanta una escenografía distinta para la demanda de energía eléctrica, pues el sector de construcción por naturaleza no requiere tanta como el sector industrial o extractivo. “El comportamiento reciente de la demanda de energía eléctrica y del PIB sugieren un desacople de dichas variables como consecuencia de un crecimiento económico soportado en sectores con un bajo consumo de energía eléctrica”, decía la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) en su plan de expansión 2014-2028.
Mientras que en 2012 la demanda de energía experimentó un crecimiento de 3,7%, en 2013 fue una tasa más moderada, con 2,6%. Sin tener en cuenta el consumo de energía autogenerada, el sector industrial consumió 20.259 GWh y el sector agropecuario y minero consumió 2.063 GWh, y la construcción se hizo apenas a 80 GWh. Y en 2014, en efecto, se cumplieron las proyecciones de la UPME, según las cuales la economía seguiría jalonada por sectores de baja intensidad energética.
En la perspectiva de la Unidad con miras a 2050, el 69% del PIB estará concentrado en el sector de servicios y sólo 11% en agricultura, minería e industria. “Esto, bajo el supuesto de que estos tres sectores sigan creciendo a tasa por debajo del sector terciario, aun exhibiendo tasas de crecimiento positivas”, aclara. Una economía orientada a los servicios obligaría, entonces, a rediseñar las necesidades de energía a futuro.
Para Ángela Montoya, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén), la demanda de energía no depende de un único sector de consumo, sino que es el resultado de la suma de muchos factores. “Si el país crece económicamente todas las actividades tienen que crecer y todas aportarán a la demanda de energía eléctrica”, dijo. “Como unidad de negocios, la unidad de servicios seguramente consumirá menos que una industrial. Pero en el agregado, si es grande el crecimiento del país, también crecerá la energía eléctrica”.
Germán Corredor, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, cree que un aumento significativo de la demanda se daría en un caso en particular. “Si los sectores minero y petrolero se reactivan y vuelven a participar, como lo estuvieron haciendo en los últimos años, puede volver a haber un crecimiento interesante”, afirma. “El sector de transporte es un factor, sobre todo en las ciudades, que puede ser importante”.
El supertransporte
En 2013 el consumo de electricidad en el transporte fue de apenas72 GWh, mientras que el de las residencias fue de más de 24.000 GWh, con lo que se ubica en el primer lugar del escalafón. La construcción y cada vivienda nueva pueden no aportar mucho al crecimiento de la demanda, pero son fundamentales en el consumo.
La UPME, sin embargo, ve en el transporte un gran potencial consumidor. Si se adoptaran sistemas a gran escala, como el metro o el uso masivo de autos eléctricos, en 2050 la demanda de energía sólo para el sector transporte sería tres veces la que pide todo el país hoy.
Una situación semejante se daría en lo que se ha denominado “mundo eléctrico”, en donde la electricidad es el energético predominante. Hoy es equiparable al gas natural o la gasolina. Aquel mundo implicaría que todos los sectores donde se pueda usar energía eléctrica la adoptarían, lo que no podría ir desligado de un consumo per cápita cercano a los5.000 kWh, mientras que hoy Colombia apenas llega a los 1.400 kWh.
Por María Alejandra Medina C.
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