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La otra cara de Bre-B: crecen los desafíos para prevenir fraudes en tiempo real

Expertos advierten que este sistema representa por lo menos cinco riesgos de fraude. La invitación no es a dejarlo de usar, sino a reconocerlos para evitar caer en las trampas.

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09 de junio de 2026 - 06:00 p. m.
Las estafas se valen del desconocimiento de las personas. Bre-b nunca pedirá cosas como aceptar las transferencias. Estas llegan de forma automática.
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Bre-B es el sistema de pagos inmediatos interoperables impulsado por el Banco de la República, que permite transferencias en tiempo real entre diferentes entidades financieras. Desde su puesta en marcha, ha superado los 35 millones de usuarios registrados, acumula más de 107 millones de llaves inscritas y cerca de 976 millones de transacciones realizadas.

Su expansión en la cotidianidad de millones de colombianos ha tenido un impacto positivo, al facilitar los procesos de cobro y pago en los comercios. Sin embargo, expertos en seguridad informática advierten la otra cara de Bre-B, y es la reducción en los tiempos en medio de un fraude financiero.

Así lo advierte, GatekeeperX, empresa de tecnología especializada en prevención de fraude y lavado de activos, al decir que hoy las entidades necesitan capacidades para evaluar operaciones en tiempo real, pues tienen un espacio de acción de menos de 300 milisegundos para anticipar el riesgo antes de que las transacciones se ejecuten.

“El reto ya no es solo mover dinero más rápido, sino hacerlo de forma segura”, afirmó Carlos Ayalde, CEO de GatekeeperX.

Para Ayalde, lo primero que se debe tener en cuenta es el funcionamiento de Bre-B, el cual impide que el usuario pueda recuperar sus fondos en caso de que los envíe a un destinatario incorrecto.

También está el riesgo de la suplantación de identidad, ya que muchos atacantes elaboran estrategias de ingeniería social para engañar a sus víctimas, usualmente haciéndose pasar por entidades financieras, para robar sus credenciales (usuario y contraseña) para así tomar el control de sus cuentas.

A esto se suma una mayor exposición por interoperabilidad, dado que la conexión entre múltiples entidades amplía la superficie de ataque y los puntos vulnerables.

Otro aspecto es la evolución de los esquemas de fraude, pues se ha encontrado que los atacantes adaptan rápidamente sus métodos para aprovechar entornos de alta velocidad en las transacciones.

Por último, hay una reducción de la capacidad de reacción, dado que los tiempos de análisis se hacen cada vez más cortos, lo que obliga a las potenciales víctimas a anticiparse a estos riesgos.

Este experto señala que las entidades deben evolucionar hacia esquemas de prevención en tiempo real, fortaleciendo la autenticación y validación de identidad, unificando controles de seguridad en entornos interoperables y adoptando analítica avanzada que permita anticipar nuevos patrones de fraude, sin afectar la experiencia del usuario ni la inmediatez de las transacciones.

“Las entidades ya deben ser capaces de evaluar cada operación en milisegundos, combinando monitoreo en tiempo real, analítica de comportamiento y controles de autenticación robustos. La velocidad de respuesta será determinante para prevenir fraudes sin afectar la experiencia del usuario”, agregó el directivo.

Todo esto es importante para robustecer la confianza de los usuarios en este sistema, pues de esto depende gran parte del éxito de su expansión y adopción.

La responsabilidad, como con cualquier otro mecanismo (incluido el efectivo), no solo depende de las garantías de seguridad que otorguen las entidades financieras, sino también de las acciones de prevención que apliquen los usuarios, como la confirmación de las transacciones y el no brindar datos sensibles a personas o páginas web sospechosas.

“La inclusión financiera y la innovación son sostenibles si están respaldadas por confianza. Y la confianza, en este entorno, depende directamente de la capacidad de prevenir el fraude en tiempo real”, concluyó Ayalde.

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