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William Jiménez, el alcalde de Piojó (Atlántico), el mandatario municipal más joven del país, recuerda que cuando niño le tocaba levantarse a las cuatro de la mañana, coger el burro e ir al pozo profundo a buscar agua para bañarse, antes de ir a la escuela. El pueblo no tuvo agua durante 500 años.
Pero la historia cambió y los hijos del alcalde no tendrán que madrugar a buscar el preciado líquido. Hace 20 días el municipio, de 2.500 habitantes en su cabecera urbana, y distante 40 kilómetros de Barranquilla, cuenta con el servicio de agua potable (del río Magdalena), de la misma calidad que la de la capital, operado por Triple A S.A. E.S.P. (Sociedad de Acueducto y Alcantarillado de Barranquilla). Se tendió una red que desde la capital atlanticense lleva el agua hasta el poblado.
Para Jiménez, “la llegada del agua ha significado un cambio de actitud para la gente. Esperamos que se desarrolle el turismo. Significa voltear la página y crear un nuevo municipio”. Incluso, hubo quienes dijeron que era más barato reubicar a Piojó que ponerle agua potable.
Es casi la misma historia de los 23 municipios del Atlántico, que se convirtió en modelo nacional, en lo que a agua potable se refiere, con una cobertura de 95%.
Para el gobernador Eduardo Verano de la Rosa, “es el resultado de la continuidad en las políticas de agua potable y saneamiento básico, en las cuales entre 2004 y 2011 se habrán invertido cerca de $600 mil millones”.
Y en lo relacionado con las tarifas, el modelo que se estableció en el Atlántico se dirigió a hacer inversiones por parte del Estado (nación y el departamento), para que los municipios subsidien las tarifas (85% de la gente en el departamento pertenece a estratos 1 y 2).
Ocurre que durante la gestión del anterior mandatario, Carlos Rodado Noriega, se hizo un esfuerzo para llevar el preciado líquido a los municipios, etapa en la cual se invirtieron alrededor de $200 mil millones.
Luego vino la administración Verano, a la cual le ha correspondido transportar y distribuir el agua a cada una de las viviendas de las poblaciones, lo cual ha significado inversiones por $250 mil millones y se espera que se agreguen $150 mil millones más.
Para Loretta Jiménez, secretaria de Agua Potable y Saneamiento Básico del departamento, además de la importancia de que toda la población tenga agua de calidad, se quiere generar desarrollo y progreso a las regiones.
Por ello, en el norte del departamento se instaló una tubería de agua potable, que bordea 12 kilómetros de playa, a lo largo de los cuales se construirán cerca de 14 proyectos turísticos. “Es que agua significa desarrollo”.