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Los casi siete millones de habitantes que tiene Bogotá, la capital colombiana, se quejan con frecuencia de la poca disponibilidad de un buen servicio de transporte público, de la sobrepoblación de vehículos que transitan por las calles y, además, de las poco efectivas medidas que se toman desde la Administración Distrital para lograr que los tiempos de desplazamientos sean más cortos. Por eso, la propuesta que está rondando a Sao Paulo, Brasil, le podría sonar a los gobernantes colombianos.
De acuerdo con el periódico El País de España, la alcaldía de Sao Paulo aprobó esta semana un modelo de ordenamiento territorial llamado Plan Director, catalogado la hoja de ruta con la que se busca que esa ciudad, una de las más pobladas del mundo y protagonista de un caos de tránsito monumental, logre encontrar un orden adecuado con su crecimiento. Son las “grandes directrices que regularán el futuro de la ciudad hasta 2030”, escribe el medio de comunicación.
Escuetamente, dice el documento, allí se incentiva la construcción sin límite de rascacielos en zonas aledañas a las estaciones principales del metro con un objetivo muy claro: hacer que las personas usen el metro para transportarse desde su casa hasta su trabajo, que podría ser ese rascacielo, y de esa forma se elimine de las calles el carro o la moto. Aunque las críticas ya llegaron por doquier, pues el metro de la ciudad está tan lleno y costoso que ha sido uno de los motivos de las quejas y marchas de los estudiantes y trabajadores en la ciudad financiera de Brasil. Y ni qué decir del sistema de colectivos, que también resultan deficiente. La idea es, básicamente, que el mercado de los siete millones de vehículos que se mueven por la capital no sigan subiendo.
Consultado por El País el urbanista Alexandre Hepner, en la ciudad es muy frecuente ver edificios de 20 o 25 pisos y al lado, casas de una sola planta que sólo sirven para garajes. Dice Hepner al periódico español que lo de las áreas de estaciones de metro o de autobuses es una buena idea, “a pesar de que la red de metro ya va llena y es insuficiente. Un ejemplo: Sao Paulo, con una extensión de 1.500 kilómetros cuadrados, cuenta con una red de metro que no llega a los 70 kilómetros. París, con menos de una décima parte de extensión, dispone de más de 200 kilómetros”.
Y a esa medida se suma una que parece despertar todos los inconformismos. La administración de la ciudad quiere reglamentar el número de parqueaderos que tendría disponible cada familia con la finalidad, nuevamente, de que usen el transporte público. La otra vendría de la disposición de los nuevos constructores, quienes elevarían los edificios nuevos pero sin garajes, para obligar a los paulitas a que lleguen a la oficina en metro.
¿De todo esto, qué debería aprender Bogotá?