Desde hace un año, por lo menos, la publicación de resultados del Producto Interno Bruto (PIB) es un momento tensionante, no sólo por la importancia de la información que entrega el DANE, sino por el bajo desempeño de las cifras que cuentan de la forma más general cómo va la economía.
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La información de este jueves, con una expansión de 2,7 % en el PIB del primer trimestre, parece señalar un camino tanto más optimista y con más luces que sombras, en general.
Esto no es para decir que la tarea de reactivar la economía está hecha y todo marcha perfecto. Lejos de eso. Pero sí muestra dinámicas más saludables en casi todos los renglones, con la notable excepción del sector minero y la construcción (especialmente la de edificaciones, vivienda y no residencial).
Los resultados estuvieron en línea, o superaron, las expectativas de algunos analistas. Esto, de entrada, ya es positivo, pues no hay que olvidar el varillazo que supuso la cifra del PIB de 2023, que terminó en 0,6 %, muy por debajo de las proyecciones más pesimistas del momento.
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La mayoría de los analistas apostaban por un crecimiento de entre 2,3 % y 3 %. El equipo técnico del Banco de la República, así como los analistas consultados en la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo, estimaban que sería del 2,5 %.
Hay buenas noticias, pero en medio de un entorno plagado de incertidumbre: desde la crisis fiscal del Gobierno, pasando por todos los desbarajustes que está causando la guerra comercial impulsada por Estados Unidos.
César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, lo resume de esta forma: “Yo diría que los resultados son positivos, en la medida en que, a pesar de la incertidumbre tanto global como local, la reactivación económica continúa, impulsada principalmente por el consumo de los hogares”.
Para el equipo de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá los resultados son agridulces. En lo dulce está la solidez del consumo privado, que creció 3,8 %, el mejor registro desde finales de 2022. En lo agrio, está la inversión: “Si bien la inversión como un todo creció 8,3 %, la formación bruta de capital fijo, es decir, la inversión excluyendo la recomposición de inventarios, creció apenas 1,8 %”. Si la inversión sigue rezagada, advierte Banco de Bogotá, la economía colombiana difícilmente volverá a los ritmos de crecimiento de 3 %.
Por su parte, Bruce Mac Master, director de la ANDI, señaló que los datos del PIB son una noticia positiva para el país, “no obstante, los resultados que encontramos del primer trimestre del año también ponen en evidencia un crecimiento acotado, que no es suficiente y en el que hay sectores rezagados que, por el contrario, deberían ser impulsados, como es el caso de la construcción, que históricamente ha sido importante al generar grandes encadenamientos y empleabilidad”.
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¿Qué dicen los datos del PIB para el primer trimestre?
Comercio, reparación de vehículos y transporte, alojamiento y servicios de comida creció 3,9 %. El principal impulso vino de comercio al por mayor y al por menor, que creció 5,8 %. Fueron protagonistas las ventas de productos electrónicos, los vehículos importados (en especial híbridos y eléctricos) y alimentos preparados. Dentro de esta actividad, el único rubro que cayó fue alojamiento y servicios de comida (-0,2 %).
El desempeño de este sector en los primeros meses del año es buena noticia, no solo porque el que más aportó al crecimiento del trimestre (con 0,8 puntos porcentuales), sino porque se evidencia una importante recuperación. En el primer trimestre del año pasado el dato se ubicó en -1,2 % y en el acumulado de 2024 la actividad creció solo 1,4 %.
El segundo gran motor de crecimiento fue agricultura, con una variación de 7,1 % y un aporte de 0,7 puntos porcentuales al resultado total. Esta actividad también impulsó la economía el año pasado. En los resultados del sector, Piedad Urdinola, directora del DANE, destacó cultivos permanentes de café (con un crecimiento de 31,3 %); la ganadería (8,9 %), especialmente por productos como ganado bovino, ganado porcino, huevos y leche, y cultivos agrícolas transitorios y permanentes (2,4 %), impulsados por frutas, incluyendo, por ejemplo, la exportación de aguacate Hass a Estados Unidos.
La tercera actividad que más aportó fue actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios: creció 15,5 % y contribuyó 0,6 puntos porcentuales al resultado del trimestre. En esta ocasión, los buenos resultados no solo se explican por los juegos de azar en línea, sino también por los conciertos que se realizaron en el primer trimestre y otras actividades de los hogares en calidad de empleadores.
En la mitad de la tabla está la industria manufacturera, que creció 1,4 % y aportó 0,2 puntos porcentuales. Como explicó Urdinola, aunque no es la actividad que más está creciendo, es destacable que el sector volvió al terreno positivo, teniendo en cuenta que al cierre de 2024 se ubicó en -2,1 %. Para la ANDI, este dato sigue siendo muy bajo y preocupante, considerando que la actividad registró tasas negativas por seis trimestres consecutivos.
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El crecimiento de la industria tiene que ver, en buena parte, con el procesamiento de carne y productos cárnicos, claramente relacionado con el buen desempeño de la ganadería. Otros rubros importantes en el trimestre fueron el de hilatura, tejeduría, fabricación de textiles y confección de prendas de vestir y la fabricación de sustancias químicas básicas, abonos, plásticos, cauchos sintéticos, entre otros. En esta última categoría es vital la demanda de compuestos químicos para la agricultura.
Las malas noticias en los datos del PIB
No todo fueron buenas noticias: tres de las 12 actividades económicas que analiza el DANE cayeron en el primer trimestre.
Suministro de electricidad, gas, vapor, aire acondicionado y distribución de agua cayó 1,2 %. La mitad de la baja está relacionada con la generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica. “Hace un año, con fenómeno de El Niño, teníamos una gran demanda, especialmente de aires acondicionados, y este año ya no, por eso hay menos generación de energía”, explicó Urdinola. En evacuación y tratamiento de aguas residuales también hubo una caída que, según la directora del DANE, también tiene que ver con menos demanda en los hogares, entre otras cosas, por el racionamiento de agua en la Sabana de Bogotá.
Construcción cayó 3,5 %. Los números rojos se deben a los resultados de edificaciones residenciales y no residenciales (-7 %). “Aquí vemos el cierre de muchos proyectos que ya estaban andando (dejan de contabilizarse en el PIB y pasan a ser activos) y que no se están abriendo suficientes nuevos proyectos como para tener un crecimiento. Hay caídas en casas, apartamentos, también proyectos no residenciales, como bodegas y garajes”, dijo Urdinola. También cayeron las actividades especializadas para la construcción de edificaciones y obras de ingeniería civil (-3,7 %). En cambio, la construcción de obras civiles creció (3,8 %), pero el dinamismo no es suficiente para contrarrestar las otras bajas.
Según Mauricio Hernández, economista principal de BBVA Research, “la inversión en vivienda continuó en terreno negativo, con una contracción anual de 8,6 %. El resultado estuvo en línea con los indicadores adelantados del sector que apuntaban a una prolongación de la debilidad. La escasa iniciación de nuevos proyectos contribuyó a este descenso”.
Como era de esperarse, Camacol, gremio de los constructores, no ve con buenos ojos estos datos. “Mientras el PIB crece 2,7 %, la construcción sigue en terreno negativo: Las edificaciones (-7 %) acumulan siete trimestres cayendo, y la producción de vivienda (-5,7 %) completó dos años en rojo. Es hora de que el gobierno actúe, el abandono del sector es una irresponsabilidad con el país”.
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El peor resultado se registró en la actividad de explotación de minas y canteras, con un preocupante -5 % y una contribución de -0,3 puntos porcentuales. La mitad de la caída tiene que ver con el carbón, que registró un decrecimiento de 7 %.
Carlos Cante, presidente ejecutivo de Fenalcarbón, explicó a El Espectador que la caída tiene que ver con una sobreoferta global que ha presionado a la baja los precios internacionales. Además de la desaceleración en la producción industrial y de consumo interno de China e india, los principales consumidores de carbón del mundo, que también tienen políticas para promover la producción de carbón en sus países, lo que afecta la demanda de los exportadores como Colombia.
Sobre lo que se necesita para reactivar al sector, Cante advierte que se requieren acciones de política pública que no afecten a los carbones colombianos: “El mundo sigue demandando carbón, pero las medidas regulatorias de Colombia de los últimos años para la industria han estado enfocadas en su marchitamiento de manera anticipada. Por ejemplo, en cuanto a lo tributario, tenemos la sobretasa de renta permanente, la implementación del impuesto al carbono, el impuesto especial a la venta de carbón por el estado de conmoción interior y los aumentos desmesurados a la tasa de autorretención en la fuente, que afecta de manera directa el flujo de caja de las empresas”.
La extracción de petróleo y gas natural decreció 3,7 %. Frank Pearl, presidente de Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), dijo a El Espectador que la reducción se debe a la caída en el precio internacional del petróleo, que estuvo un 8 % por debajo del reportado en los primeros tres meses de 2024, a los mayores costos de producción y a las dificultades para operar en las regiones, entre otros factores. “La afectación a la inversión y producción también tiene impacto en la economía nacional y de las regiones. Es una señal de alerta sobre los efectos de no impulsar una industria clave para garantizar la autosuficiencia energética y la sostenibilidad fiscal”, afirmó.
Para Pearl es fundamental tomar decisiones, incluyendo incentivar la exploración y producción de hidrocarburos, restablecer las condiciones de confianza y adelantar acciones regulatorias para reducir los costos de operación y así atraer inversión privada.
Nelson Castañeda, presidente ejecutivo de Campetrol, aseguró que los eventos de orden público siguen afectando la estabilidad operativa del sector. “Solo en marzo de 2025, la producción nacional cayó al nivel más bajo en casi tres años, debido a bloqueos y atentados que limitaron el transporte y la operación en zonas estratégicas como Arauca”.
En el trimestre también cayó la extracción de otras minas y canteras y las actividades de apoyo para la explotación. Mientras que la extracción de minerales metalíferos creció (1,9 %), jalonada por la mayor demanda de oro.
Lo que viene para el resto de 2025
Tener un primer trimestre con un crecimiento de 2,7 % puede ser una suerte de buen augurio para el año, un comienzo más sólido que en otros momentos. Vale.
Pero el optimismo es una sustancia peligrosa, si se tiene en cuenta que en 2023 el año arrancó también con un crecimiento igual en el PIB y los demás trimestres se fueron por la borda de forma espectacular, incluso registrando una contracción de 0,6 % para el tercer trimestre en ese momento.
Mantener el impulso de la economía es una prioridad que pasará no sólo por seguir con el ritmo en los sectores que han mostrado mejorías, sino también por sacar del terreno contractivo a la construcción y al sector de las industrias extractivas, del que depende la mayoría del comercio internacional del país.
A esto también hay que sumarle una mejoría en la inversión fija, que aunque creció en el trimestre, lo hizo mucho menos que en los anteriores.
Este ciertamente es un acto de delicado, pero necesario equilibrio, en medio de un mundo ampliamente incierto por los impactos en inflación y crecimiento que tendrán los desequilibrios comerciales impulsados por Donald Trump.
En las arenas de lo incierto también se cuenta el comportamiento bajista del petróleo y los problemas de credibilidad y atractivo que seguirá enfrentando el país ante los inversionistas extranjeros por cuenta de la crisis fiscal en la que andan sumidas las finanzas nacionales.
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