Los billetes de polímero serían un éxito en Colombia

Una de las dos empresas que fabrican la materia prima en el mundo le hizo una propuesta al Banco de la República para cambiar el material del papel moneda.

Billete de $200 del Banco Central de Nicaragua.Cortesía - SCL Secure

Comúnmente conocidos como billetes de plástico. Se trata de papel moneda que no es propiamente hecho de papel, sino de un polímero.

Así es el dinero en el Reino Unido, Rumania, Singapur o, para no ir muy lejos, en México. Y así podría ser en Colombia si el Banco de la República acepta la oferta de CCL Secure, una división del grupo CCL Industries, con 30 años de antigüedad y que cuenta entre sus clientes al Banco de Inglaterra y al Banco de Canadá.

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Los billetes de polímero más comunes se elaboran totalmente en este material y se caracterizan porque tienen ventanas transparentes, es decir, áreas sin tinta por las que se puede ver a través del billete. Otros modelos se elaboran en papel, pero se les incluyen estas ventanas en áreas específicas.

Entre las ventajas del polímero figuran: una duración que triplica la vida útil del papel, menor emisión de gases efecto invernadero durante su producción, ahorro en agua y algodón para su fabricación, 10 veces más mecanismos de seguridad, una cuarta parte de microorganismos menos y, además, son reciclables. Sin embargo, cuestan 50 %, pero las ventajas compensan la inversión.

El año pasado se fabricaron 10 nuevas denominaciones de billetes en este material en América Latina. En la región son referentes México y Chile, que migraron a los billetes de sustrato de polímero hace más de 15 años, además de Costa Rica, Paraguay y Uruguay que se sumaron después y han venido incorporando este tipo de papel moneda progresivamente con algunas denominaciones.

Más de 40 países en el mundo tienen billetes hechos completamente de plástico y cada año se suman otros a la lista. En 2016, por ejemplo, circuló en Inglaterra el primer billete de 5 libras elaborado en sustrato de polímero, debido a su éxito más tarde se incorporó la denominación de 10 libras y próximamente se hará lo propio con la de 20 libras.

Gustavo Ascenzo, director de Negocios para Latinoamérica de CCL Secure, aseguró que presentaron su propuesta al Banco de la República recientemente en una visita al país. “La decisión es del Emisor que hará el respectivo análisis. Para nosotros sin duda sería muy importante, nos interesa mucho que se considere usarlos al menos en la baja denominación”, dijo.

Por la experiencia que han tenido en otros países, CCL Secure cree que el uso de los famosos billetes de plástico serían un éxito en Colombia “y el Banco se ahorraría muchísimo dinero con ellos”.

Una de las ventajas del material es que es altamente seguro. Por un lado, no se puede copiar en un escáner porque estos equipos no pueden replicar la transparencia. Por otro, se le pueden incluir casi todos los elementos tradicionales del papel moneda: calcografía tipografías de imprenta, imágenes latentes, cambio de color con inclinación, microimpresión, imágenes de fondo, marcas de agua y relieves sensibles al tacto, entre otros.

“Lo primero que se hace es eliminar al falsificador amateur. Y para los países en que el nivel de falsificación va más allá también tenemos otro nivel de sofisticación, hay mucha tecnología detrás”, contó el director, haciendo referencia a la dificultad de conseguir el material y de lograr imprimir sobre este “es como escribir sobre una bolsa, repele la tinta”, señaló. Y cuando la copia se acerca es fácil de identificar porque la digitación es burda, según el vocero. “Con el tiempo hemos ido midiendo la seguridad de los billetes de polímero y nuestros datos indican que se reducen las falsificaciones a la novena o décima parte frente a los billetes de papel”.

Ascenzo explicó que la empresa empezó como una dependencia del Banco de la Reserva de Australia, “fue nuestro primer cliente y desde entonces nos dedicamos a fabricar sustrato para billetes de polímero”.

A finales de los 60 Australia tenía más problemas de los que podía contar con sus billetes de papel, especialmente por los mecanismos de seguridad que tenían incorporados. El emisor, en conjunto con la Organización para la Investigación Científica e Industrial y la Universidad de Melbourne, comenzó a trabajar en un prototipo que corrigiera las falencias que tenían. Les tomó 20 años encontrar el material adecuado.

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El primer modelo fue para el billete de 10 dólares australianos, que se puso a prueba en 1988. Fue un éxito, por lo que se cambió toda la familia de billetes a este material. Esa misma década se sumaron a la lista otros países de la región como Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea.

Hoy en día, CCL Secure es una de las dos empresas que abastece con materia prima (sustrato de polímero comercial) a los bancos centrales o a quienes estos tengan designados como impresores oficiales de sus respectivas monedas, junto con el fabricante británico De La Rue.

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Redacción Economía.

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