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El sector petrolero actual es muy diferente de como era antes de la caída de los precios del crudo. No ha pasado suficiente tiempo como para olvidar que hace tan solo año y medio la cotización del petróleo ligero de Texas (WTI) y la del referente del mar del Norte (Brent) se encontraban por encima de los US$110. Y la nostalgia es inevitable en días como el de ayer lunes, pues el efecto de la liberación de las exportaciones iraníes llevó al Brent a tocar por algunos minutos los US$27,6, un nivel que no registraba desde el 2003.
Desde que comenzó la crisis de los precios del petróleo, uno de los principales temores siempre fue la liberación de las exportaciones de crudo iraní. De hecho, a los seis meses de que comenzaran las negociaciones entre Irán, Alemania y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia), la cotización del crudo empezó a ceder. De manera que este acuerdo, que revivió las exportaciones iraníes después de diez años de suspensión, fue concebido a la par de que la crisis se desarrollaba.
Aunque el acuerdo se logró a mediados de 2015 y era algo ya esperado por el mercado, el efecto de la liberación provocó pérdidas en las principales bolsas del mundo y en la colombiana: el EuroStoxx 50 bajó 0,58 %, el Hang Seng se desvalorizó 1,45 % y la Bolsa de Valores de Colombia cerró 2,23 % a la baja. Además el Brent perdió 1,34 % y cerró en US$28,55.
El revuelo que causó esta noticia refleja la incertidumbre sobre el cambio geopolítico que se avecina, pues Irán es el país con las terceras reservas de crudo del mundo. Con potencial suficiente como para rivalizar con la producción de Arabia Saudita, el miembro más influyente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y que produce 9 millones de barriles diarios. Además, se trata de dos naciones que no solo son rivales en el sector petrolero, sino que tienen una larga historia de conflictos diplomáticos.
Irán produce cerca de 2,8 millones de barriles diarios (bd), pero “con el levantamiento de las sanciones, tiene la capacidad de aumentar su producción en 500.000 bd y ya se ha dado la orden hacerlo”, afirmó en un comunicado el presidente de la Compañía Nacional Iraní de Petróleo, Rokneddin Javadi.
Ramón Espinaza, experto de petróleo del Banco Interamericano de Desarrollo Económico (BID), advirtió que “esta nación puede aumentar su exportación inmediatamente, pues tiene una flota de 20 supertanqueros listos para salir y cada uno de estos buques puede cargar un millón de barriles de petróleo. Además, Irán siempre fue el rival de Arabia Saudita, ya que en los 80 producía cerca de 8 millones de barriles diarios, por lo que se puede pensar que en un horizonte de tiempo de alrededor de cinco años llegue otra vez a este nivel de producción. Todo este exceso de oferta llevaría a que los precios del crudo estén entre los US$30 y los US$50 en los próximos diez años”.
El sector petrolero no está cambiando sólo por Irán, pues existen otros factores que sentencian que la tendencia bajista podría mantenerse por varios años. Morgan Stanley, por ejemplo, advirtió que el exceso de liquidez provocada por el Banco Central Europeo y por una Reserva Federal tímida en cuanto a su política monetaria llevará el precio del crudo a los US$20. Por otro lado, la desaceleración de China y las persistentes caídas de sus mercados financieros representan los principales problemas que tiene la demanda mundial por el hidrocarburo, pues esta potencia asiática es el mayor importador del recurso y cualquier deterioro de su economía suele provocar caída en la cotización del petróleo. Asimismo, no se pueden olvidar las implicaciones que tiene la ley que firmó el presidente Barack Obama hace más de un mes, que avala por primera vez en 40 años las exportaciones del crudo estadounidense.
¿Y Colombia qué?
De acuerdo con la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), “la mayoría del crudo que produce Irán es crudo pesado, lo cual tiene implicaciones a nivel local, porque es el mismo tipo de petróleo que produce Colombia en su mayoría. Además, China e India expresaron su voluntad de aumentar sus compras del crudo iraní desde el momento en que se conoció la liberación de las sanciones y son dos mercados a los que Colombia ha venido aumentando sus exportaciones con el fin compensar la caída de los envíos de crudo a Estados Unidos. Por lo que la competencia para el país podría aumentar”.
Para Alejandro Martínez, experto en petróleo y cofundador de AMV Consultores, “el efecto de los bajos precios en las petroleras colombianas se reflejará en una reducción de los flujos de caja, que es una restricción importante a los gastos e inversiones que estas compañías pueden hacer en el país durante este año. Es muy difícil predecir el precio del petróleo, hay analistas que dicen que puede caer hasta los US$20”.
Por otro lado, el Ministerio de Minas y Energía informó que Colombia tuvo un promedio de producción de petróleo de 1’005.400 barriles diarios durante el 2015, un nivel de bombeo que ni siquiera representa el 1 % la producción mundial. De manera que el país no puede intervenir activamente en el futuro de la cotización del crudo, sino que solo puede atenerse a las consecuencias del comportamiento del hidrocarburo. Y uno de los primeros efectos se comienza a notar en las finanzas públicas, pues existe una brecha de US$22 entre la cotización actual del crudo y el petróleo base con el que el Gobierno hace las cuentas fiscales.
De hecho, el presidente Juan Manuel Santos hizo este lunes un llamado de austeridad a los miembros de su Gobierno: “Les dije a los ministros que por favor viajaran en el país en clase económica, para que ahorren y den ejemplo en materia de austeridad”, afirmó el mandatario.
Por su parte, el dólar en Colombia no reflejó el impacto de las liberaciones de las sanciones a Irán, pues este lunes las bolsas en Estados Unidos estuvieron cerradas por el día de Martin Luther King. Pese a esto, Juan David Ballén, de Casa de Bolsa, espera que “por el efecto iraní en el petróleo y por el aumento del riesgo país, la tasa de cambio suba con fuerza a niveles de hasta $3.400 durante esta semana”.
Y para completar, durante la tarde de ayer se conoció que la agencia de valoración de riesgo Moody’s rebajó la calificación de Ecopetrol, argumentando la caída del precio del crudo y la reducción en la inversión. Debido a esto la acción de la empresa perdió 9,92% y cerró en $881, su mínimo histórico.