Diana Marcela Morales Rojas fue designada este sábado, 10 de mayo, como nueva ministra de Comercio, Industria y Turismo. De entrada, Morales llegará a una cartera con varios frentes abiertos, especialmente en el ámbito del comercio exterior.
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En primer lugar, deberá encabezar las negociaciones con Estados Unidos por el arancel del 10 % que afecta a las exportaciones no mineroenergéticas colombianas, liderar la estrategia nacional de diversificación comercial y manejar la reciente tensión con Washington por la regulación que restringe la entrada de vehículos con certificaciones norteamericanas.
Así mismo, Morales tendrá que encarar una decisión estratégica: si Colombia profundiza o no su relación comercial con China, justo cuando está sobre la mesa una posible adhesión a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (la cual se confirmaría la próxima semana durante la visita del presidente Gustavo Petro al país asiático).
Y en el frente interno, deberá atender dos pilares del discurso económico del Gobierno: la competitividad de la industria nacional, en medio de turbulencias en el comercio global por cuenta de la guerra arancelaria entre Estados y China, y el turismo, que en 2024 superó al café y al carbón como fuente de divisas.
La negociación sobre los aranceles
Desde abril, las exportaciones colombianas no mineroenergéticas hacia Estados Unidos están sujetas a un arancel del 10 %.
La decisión, tomada por la administración Trump bajo el argumento de proteger su industria local, dejó por fuera solo a los productos mineroenergéticos como el petróleo y el carbón, que representan el 51 % de las exportaciones colombianas hacia ese país.
Los sectores más afectados son justamente aquellos donde Colombia había construido ventajas: flores, café procesado, textiles, químicos y aguacate hass. Además, un arancel adicional del 25 % cobija a productos de acero y aluminio, como ventanería, sillas y mesas en aluminio que gozaban ya de cierta consolidación en regiones como Miami.
Cielo Rusinque, quien hasta ahora se había desempeñado como ministra encargada, anunció que el Gobierno envió cartas a Estados Unidos para iniciar un diálogo directo, pero más de 60 países han hecho lo mismo. Así las cosas, le corresponderá a Morales esperar el turno de Colombia en esa fila.
Otras tensiones con EE. UU.
La ministra también hereda una controversia con potencial de escalar: una norma nacional, amparada en la Ley 2290 de 2023, exige que todos los vehículos importados cumplan con los estándares técnicos europeos (UNECE), dejando por fuera las certificaciones FMVSS que usa la industria automotriz de Estados Unidos, México y Brasil.
La medida debía entrar en vigor el 2 de mayo, pero tras varias reuniones con funcionarios del gobierno estadounidense, Colombia decidió aplazarla la semana pasada.
EE. UU. considera esto como una barrera técnica al comercio. De ahí que, si la situación no se resuelve con un acuerdo, podría añadirse a la lista de “irritantes comerciales” que Washington no pasa por alto.
Diversificar, más que un eslogan
La diversificación de mercados y productos es una de las promesas centrales del Plan Nacional de Desarrollo. Pero los resultados concretos aún son modestos.
Mientras Estados Unidos concentra el 29 % de las exportaciones colombianas, otros mercados estratégicos como Europa y Asia aún no compensan esa dependencia.
Exportar más carne, cítricos, frutas exóticas, flores o productos con valor agregado requiere diplomacia sanitaria, infraestructura portuaria y una burocracia que no ahogue al empresario antes del primer contenedor.
Morales tendrá que mover una agenda que exige articulación entre el Ministerio de Agricultura, Cancillería, Minsalud, el ICA y ProColombia, sin dejar que el impulso muera en los comités técnicos.
China y la Franja y la Ruta
Mientras se enfrenta un escenario más restrictivo con EE. UU., el país quiere dar pasos hacia China.
En los dos primeros meses de 2025, el comercio bilateral entre ambas naciones sumó US$3.240 millones, pero solo US$302 millones correspondieron a exportaciones colombianas.
La balanza sigue siendo ampliamente desfavorable, pero el Gobierno ve allí una oportunidad para impulsar sectores como la agroindustria, de la mano de mayores envíos de carne porcina, flores, café o aguacate hass.
La próxima semana, el presidente Gustavo Petro viajará a China con motivo del Foro China-CELAC y el mandatario podría aprovechar la ocasión para formalizar las intenciones de Colombia de unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, un programa de cooperación internacional lanzado por Pekín que busca conectar a Asia con el resto del mundo mediante grandes proyectos de inversión. Más de 150 países ya se han unido.
En contexto: La nueva Ruta de la Seda podría pasar por Colombia: qué significa y qué implica
Si se concreta, Colombia entraría en este “club de amigos de China” en plena tensión comercial con Washington por cuenta de los aranceles.
El Ministerio de Comercio, que pasará a liderar Diana Morales, tendrá un papel central en el diseño de esa nueva hoja de ruta con el país asiático que podría abrirse tras el Foro China-CELAC.
El panorama nacional
Dentro de lo necesario, Morales deberá continuar con la agenda del Gobierno en materia de fortalecimiento de cadenas productivas, industrialización, reducción de costos logísticos y, en general, lo que respecta a la competitividad del empresariado colombiano. Una tarea pendiente si el país quiere competir más allá del café y el carbón.
Entre otros asuntos, en 2024 Colombia recibió 6,7 millones de visitantes internacionales y generó ingresos por más de US$10.000 millones, superando en divisas a dos históricos: el café y el carbón.
Se trata de uno de los pocos sectores que ha crecido sostenidamente sin grandes reformas, impulsado por la mejora en conectividad aérea, la diversificación de destinos y una narrativa de país más abierto al mundo.
El reto de la ministra será mantener ese ritmo, consolidar destinos emergentes, garantizar condiciones de seguridad e impulsar modelos de turismo sostenible.
Así las cosas, el gran reto de Diana Morales será tomar el volante de una agenda ya encarrilada, a la que le queda poco más de un año para ejecutarse en lo que resta del gobierno de Gustavo Petro.
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