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Hay temas que normalmente no abordamos, algunas veces por ignorancia y otras por temor. Uno de ellos es la realidad de que un día llegue la hora en la que no estemos presentes y aunque ahí terminarían nuestros problemas económicos, pueden continuar para nuestra familia. Esta situación puede golpear en forma severa a aquellos que cuentan con un solo ingreso.
Los deseos de la familia, el negocio, un bien, una inversión, la jubilación o un proyecto a futuro pueden conseguirse con un ahorro, pero también pueden verse afectados por algo inesperado que se presente en el camino. Por ello es importante pensar en buscar mecanismos por medio de los cuales se puedan combinar la protección y el ahorro.
Los seguros tienen como principal objetivo cubrir alguna eventualidad que será retribuida en el momento en el que una o varias de estas situaciones llegaran a ocurrir. El mercado ofrece actualmente una gran variedad de seguros, como lo son aquellos que amparan bienes (carro, casa, entre otros), o los de vida, que se centran en velar por la seguridad futura de los beneficiarios de este seguro.
Si bien la percepción del mercado se inclina a pensar que los seguros son un saco roto, hay alternativas que se pueden “disfrutar en vida”. Ese es el caso de los seguros con ahorro, que mezclan de forma flexible la protección y el ahorro. Su objetivo es asegurar el bienestar y la calidad de vida de quienes lo rodean y al mismo tiempo acumular un capital para imprevistos o para cumplir con metas propuestas.