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El Banco de la República subió este martes su tasa de interés en 100 puntos básicos, hasta 11,25 %, en una decisión que no fue unánime. Cuatro codirectores votaron a favor del aumento, dos lo hicieron por una reducción de 50 puntos básicos y uno por mantenerla sin cambios.
El anuncio estuvo acompañado de un episodio inusual al interior de la junta: antes de que se conociera la decisión, el ministro de Hacienda, Germán Ávila (quien por ley tiene asiento en ese órgano) ofreció una rueda de prensa por separado, se apartó del ejercicio conjunto que suele hacer con el gerente del Banco y expresó públicamente su desacuerdo con la determinación del Emisor.
Cabe resaltar que la decisión de política monetaria se adoptó con el ministro de Hacienda, Germán Ávila, presente en la reunión de la junta directiva del Emisor.
En contexto: El Banco de la República hunde el pie en el acelerador y vuelve a subir las tasas de interés
Tras esa secuencia, la controversia escaló al plano público. El presidente Gustavo Petro reaccionó en su cuenta X con mensajes en los que cuestionó a la mayoría de la junta directiva y respaldó el retiro del Gobierno de ese espacio.
A su turno, en el sector privado se multiplicaron pronunciamientos en defensa de la autonomía del Banco y de la necesidad de respetar su institucionalidad.
Los ecos de la decisión de tasas de interés
El presidente Gustavo Petro reaccionó en X con varios mensajes en los que cuestionó a la mayoría de la junta directiva del Banco de la República.
En una primera publicación escribió: “Como avise la junta del banco de la república sigue en su actitud de matar la economía colombiana”. En el mismo mensaje añadió: “El gobierno se retira de la junta. No somos participes de una posición de oposición suicida”.
Posteriormente, Petro afirmó que la mayoría de la junta “solo busca aumentar las ganancias de los dueños de la deuda pública, que son los mismos banqueros”, y sostuvo que se trata de “una posición política de oposición”.
También aseguró que la inflación “no crece por la cantidad de dinero en la economía, sino por el precio de los alimentos”.
En otro de sus mensajes, el mandatario afirmó que la subida de la tasa de interés “solo revaloriza el peso, perjudica a los exportadores” y que, al aumentar los costos financieros, “produce más inflación”, encarece la deuda y busca “por allí un colapso fiscal”.
La independencia del Banrep, a la palestra
La presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), María Claudia Lacouture, cuestionó el pulso con el Emisor y escribió en X:
“¿Qué gana el Gobierno enfrentándose al Banco de la República? ¿Pretende doblarle el brazo a una decisión técnica e independiente?”.
Lacouture agregó: “La autonomía del Emisor no puede ser blanco de presión política cada vez que no coincide con el Ejecutivo. Eso erosiona la confianza y manda una pésima señal”.
Por su parte, Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), señaló que la decisión del Banco es “la consecuencia directa de la alerta inflacionaria que tenemos hoy en día” y afirmó que “fueron muchas las voces que advirtieron sobre esta posible consecuencia de las decisiones de política tomadas, con más criterio político que de interés nacional”. Añadió que el Gobierno “quiere crucificar al Banco de la República”, aunque, en su concepto, “lo dejó sin ningún espacio para hacer algo distinto”. “¿Quiénes pagan? Los colombianos”, concluyó.
Desde la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), su presidente José Ignacio López calificó como “muy grave” que el ministro de Hacienda no respete ni reconozca “la institucionalidad del Banco de la República”. “Más allá de diferencias en criterios, las instituciones se respetan. Ojalá recapacite”, afirmó.
Una decisión por encima de las expectativas
la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercados de Bancolombia señaló que el aumento de 100 puntos básicos hasta 11,25 % se dio “por encima de las expectativas (75 pb)” y que la decisión refuerza una postura más restrictiva en un entorno en el que persisten presiones inflacionarias y el frente externo gana relevancia.
Según ese análisis, aunque la junta reconoció una moderación marginal reciente de la inflación, la consideró insuficiente para asegurar la convergencia hacia la meta, y advirtió que la inflación básica continúa aumentando.
En esa misma línea, el foco de la política monetaria se mantiene en las expectativas, que siguen elevadas pese a descensos marginales, todavía por encima del rango de tolerancia del Emisor (2 %– 4 %).
El reporte también resaltó que el entorno externo limita el margen de maniobra de la política monetaria, en un contexto de mayor incertidumbre global.
Sobre el conflicto en Medio Oriente, cabe recordar que Leonardo Villar, gerente del Banrep, indicó durante la rueda de prensa tras la decisión de política monetaria, que esta coyuntura podría tener efectos mixtos para Colombia: mejores términos de intercambio por mayores precios del petróleo, pero presiones inflacionarias adicionales por el encarecimiento de bienes importados como combustibles y fertilizantes.
De cara a las próximas decisiones del Emisor, Bancolombia planteó que “el ciclo de endurecimiento aún no ha concluido” y que su escenario contempla presiones alcistas sobre la inflación en 2026, con la posibilidad de incrementos adicionales de la tasa.
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