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El Banco Central Europeo actuará con decisión y rapidez si el actual aumento de los costos de la energía amenaza con provocar un episodio inflacionario más amplio, aunque por ahora sigue evaluando el impacto causado por la guerra con Irán, según la presidenta Christine Lagarde.
Si bien la situación es distinta a la de 2022, cuando la invasión de Rusia a Ucrania terminó llevando el crecimiento de los precios al consumidor a niveles de dos dígitos, existen “motivos de vigilancia”, dijo Lagarde el miércoles en un discurso.
“No actuaremos antes de contar con suficiente información sobre la magnitud y persistencia del impacto y su propagación”, afirmó en la conferencia ECB Watchers en Frankfurt. “Pero no nos paralizaremos por la duda: nuestro compromiso de lograr una inflación de 2% a mediano plazo es incondicional”.
El fuerte aumento de los costos energéticos provocado por el conflicto en Medio Oriente está alimentando temores de otro repunte inflacionario como el de hace cuatro años. El jefe del Bundesbank, Joachim Nagel, y otros han señalado que la tasa de interés podría necesitar incrementarse ya en abril si las perspectivas de precios empeoran aún más.
“Estamos preparados, si es necesario, para hacer cambios en nuestra política en cualquier reunión”, dijo Lagarde.
Hablando inmediatamente después de Lagarde, el economista jefe, Philip Lane, reiteró la determinación del BCE de ser ágil para responder a las reacciones de empresas y consumidores ante la guerra con Irán.
“Lo decimos en serio cuando afirmamos que dependemos de los datos”, señaló, añadiendo que “llegará mucha información” en las próximas semanas y meses. “Abril, junio, de forma continua”, dijo.
En su discurso, Lagarde expuso tres posibles respuestas del BCE ante la situación actual.
- Para un impacto energético limitado y de corta duración, “debería aplicarse la receta clásica de mirar más allá. Los rezagos de transmisión implican que una respuesta de política monetaria llegaría demasiado tarde y correría el riesgo de ser contraproducente”.
- Para un desvío inflacionario grande pero no muy persistente, “podría justificarse un ajuste moderado de la política. La respuesta óptima a este tipo de desviación es menor cuando la causa son disrupciones exógenas de oferta en lugar de una fuerte demanda, pero no necesariamente es cero”.
- Para una desviación significativa y persistente del objetivo de inflación, “la respuesta debe ser lo suficientemente contundente o prolongada. De lo contrario, entrarían en juego mecanismos de autorrefuerzo y el riesgo de desanclaje se volvería agudo”.
La inflación, que hace apenas unas semanas corría el riesgo de ubicarse por debajo de 2%, ahora parece encaminada a superar significativamente ese objetivo en los próximos meses. El escenario base del BCE de la semana pasada prevé que los precios al consumidor aumenten 2,6% este año. En un escenario extremo en el que las disrupciones en el suministro de energía persistan, la inflación alcanzaría un 6,3%.
El encarecimiento del petróleo y el gas también podría descarrilar la economía de Europa. Datos del martes mostraron que la actividad del sector privado en el bloque monetario creció al ritmo más lento desde mayo pasado.
Lagarde señaló que la evidencia histórica sugiere que el riesgo de una transmisión generalizada de los precios de la energía “es la excepción más que la regla” en la zona del euro. Sin embargo, ese panorama podría cambiar debido a la intensidad y duración del impacto, así como a su propagación, que depende del entorno macroeconómico.
“Es esencial identificar lo antes posible cuándo el impacto corre el riesgo de ampliarse”, dijo, destacando la “agilidad” del BCE.
Las señales por ahora no son favorables, ya que Lagarde advirtió que, con los ataques a la infraestructura energética en la región del Golfo, “la probabilidad de una rápida normalización está disminuyendo”.
Eso podría significar que empresas y trabajadores reaccionen más rápido esta vez que hace cuatro años, cuando el BCE fue duramente criticado por subestimar los riesgos y actuar incluso más tarde que muchos de sus pares.
Nagel dijo a Bloomberg la semana pasada que la experiencia de 2022 “tendrá un papel importante”, incluso si el BCE parte hoy de una mejor posición, con una inflación significativamente más baja y una postura de política neutral en lugar de expansiva.
“Tenemos un recuerdo más reciente de alta inflación, lo que podría afectar la rapidez con que los costos se trasladan y se buscan compensaciones”, dijo Lagarde. “Estamos preparados, si es necesario, para hacer cambios en nuestra política en cualquier reunión”.
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