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El enfoque ascético adoptado por la OPEP y sus aliados para restaurar la producción de petróleo se vuelve más fácil de entender cuando se examinan las cuentas del año pasado.
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La alianza OPEP+ está utilizando modestos incrementos mensuales para devolver la vasta producción paralizada en 2020, incluso cuando la demanda de combustible se recupera rápidamente de la pandemia. Su ritmo gradual ha ayudado a fomentar un repunte en los precios del crudo, que alcanzaron los US$80 por barril esta semana.
Los datos publicados por la OPEP el jueves ayudan a explicar por qué los productores son tan cautelosos: la Organización de Países Exportadores de Petróleo sufrió una caída del 43% en los ingresos cuando la pandemia de covid aplastó la demanda el año pasado. Obtuvo US$321.000 millones de las exportaciones de petróleo, menos de la mitad del monto percibido en 2018, según el Boletín Estadístico Anual del grupo.
Debido al ajuste de los mercados petroleros en medio de la crisis mundial de suministro de energía, varias voces de la industria han dicho que la OPEP+ necesita acelerar el ritmo de reanudación de la producción. Podría ser del interés de la OPEP prestar atención a esas solicitudes, ya que el alza de los precios amenaza con reducir la demanda de combustible y beneficiar a los rivales del grupo.
No obstante, los miembros clave de la alianza han señalado que están contentos con el ritmo actual, y una mirada rápida a los resultados de 2020 lo hace más comprensible: queda un largo camino por recorrer antes de compensar las pérdidas financieras del año pasado.