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13 Mar 2022 - 1:39 p. m.

¿Cómo se beneficiaría Colombia del veto al petróleo ruso?

Las acciones tomadas por Estados Unidos esta semana abren interrogantes interesantes para la industria nacional: ¿Se podrá suplir parte del faltante de barriles rusos desde Colombia? ¿Qué implica una eventual reactivación petrolera de Venezuela para empresas de servicios nacionales?
Jorge Sáenz

Jorge Sáenz

Periodista Economía
Carguero de gas ruso a punto de descargar  en un puerto francés, el pasado 10 de marzo.
Carguero de gas ruso a punto de descargar en un puerto francés, el pasado 10 de marzo.
Foto: LOIC VENANCE

La decisión de Estados Unidos de prohibir la compra de productos energéticos de Rusia terminó por enloquecer un mercado que ya venía en volatilidad e incertidumbre. Europa, dependiente del gas y el crudo ruso, miró preocupada para otro lado, mientras analiza cómo reducir esta dependencia. La cotización del petróleo alcanzó niveles que rondaron los US$130 por barril y ahí corrió el susto en la administración del presidente Joe Biden, que ahora le coquetea a Venezuela, país enemigo, pero con las mayores reservas del mundo y una producción petrolera casi en ceros.

En este escenario de precios artificialmente altos, Colombia ve cómo pasa una buena oportunidad de conquistar más mercado, pues no tiene cómo satisfacer el pedido del presidente de Estados Unidos de elevar la producción para tratar de estabilizar el costo del barril petrolero. “Estados Unidos ha pedido incrementar la producción de petróleo no para abastecer el mercado americano, sino para garantizar que a nivel mundial no vayamos a tener déficits energéticos”, señaló Diego Mesa, ministro de Minas y Energía, tras asistir al CERAWeek, un encuentro energético celebrado esta semana.

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El ministro recordó que “Colombia es un país productor de petróleo en el que aproximadamente 64 % de la producción nacional de hidrocarburos líquidos es consumida en nuestras refinerías”.

Un mercado regional más demandante de hidrocarburos y un proceso de recuperación de la industria petrolera venezolana podrían representar un impulso para los petroleros domésticos. “Desde Campetrol creemos que esta puede ser una gran oportunidad para trabajar juntos, Gobierno, industria y territorio para acelerar la puesta en marcha de proyectos de EOR (recuperación de petróleo mejorada), así como otras fuentes de hidrocarburos para el país, como los yacimientos no convencionales (fracking) y el offshore”, sostiene Nelson Castañeda, presidente de Campetrol.

Un analista del sector energético como Julio César Vera, presidente de la Fundación XUA Energy, argumenta que las compañías colombianas tienen una ventana de seis meses a un año para subir su producción y ponerla en el mercado a muy buenos precios. “Claro está que la coyuntura política les genera incertidumbre y señales de riesgo a las compañías del sector, que puede que muchas de ellas no comprometan inversiones que no pueden recuperar en un horizonte de menos de seis meses”, dice.

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Ecopetrol estudia acelerar algunos proyectos en áreas que ya están con licencias ambientales. “Es claro que, dada la coyuntura, habrá que hacer ajustes a corto plazo para adaptarnos a las nuevas realidades. Mantener el foco operativo, la disciplina de capital y de costos será fundamental”, indicó Felipe Bayón, presidente de la petrolera colombiana. En 2021, Ecopetrol perforó 395 pozos de desarrollo y para este año se espera que esa cifra sea de 520 a 560 pozos, cerca de 45 por mes, dice un informe de la petrolera. En 2021, la compañía logró taladrar trece pozos exploratorios: once fueron en Colombia, uno en Estados Unidos y otro en México.

En respuesta al pedido del gobierno estadounidense de elevar la producción, el ministro Mesa sostuvo: “Le estamos apuntando a llegar a final de año a niveles prepandemia de producción de petróleo, con valores entre los 780.000 y 800.000 barriles diarios”. Sin embargo, tras reunirse con el presidente de Estados Unidos, el presidente Duque anunció que el país trabajará para elevar la producción petrolera a un millón de barriles de crudo por día.

Por su parte, Ecopetrol indicó que el año pasado la producción registró 679.000 barriles promedio anual y con una meta para 2022 de superar los 700.000 barriles. “Ecopetrol tiene una estrategia a largo plazo que se mantiene sin cambio”, sostuvo Bayón.

“Este año la inversión en producción va a crecer y está llamada a compensar el declive de los campos y a incrementar el neto de producción nacional. Ojalá logremos acercarnos a 800.000 barriles, como lo estima el ministro de Minas y Energía”, añadió Francisco José Lloreda, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP).

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Sudando petróleo

Según el plan de inversiones del Grupo Ecopetrol al año 2024, en 2022 la empresa proyecta ejecutar un programa que incluye 24 pozos exploratorios, con una inversión aproximada de US$391 millones.

Directamente, Colombia no va a experimentar un beneficio tangible del embargo de Estados Unidos a Rusia, en la medida en que la producción de hidrocarburos del país, que es sujeta de exportación, ya tiene compradores definidos, explicó Clemencia Gómez, presidenta de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo (ACGGP). “Si Estados Unidos decide comprarle a Colombia parte de esa producción, el precio debe ser mayor, o el descuento por calidad atractivo, lo que se convertiría quizás en una oportunidad de corto plazo, teniendo en cuenta que las ventas de petróleo y gas son a futuro, por lo que debemos cumplir con lo que está comprometido inicialmente”, dice.

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El presidente de Campetrol comenta que, durante 2021, EE. UU. importó de Rusia un promedio de 672.000 barriles de crudo, mientras que de Colombia fueron 203.000 barriles. Con el bloqueo a los productos energéticos rusos, “nuestro país se podría ver beneficiado con un incremento en las exportaciones hacia EE. UU., debido a que somos una fuente más cercana de crudo. Sin embargo, para poder soportar esta nueva demanda, lo fundamental será incrementar la producción y así poder ocupar parte de este mercado”.

Lloreda subrayó que el Departamento de Energía de Estados Unidos les ha pedido a las empresas hacer lo posible por incrementar la producción. Sin embargo, “esto no es algo fácil y que ocurra de la noche a la mañana”. Sostuvo que este año se esperan inversiones cercanas a los US$4.000 millones para la búsqueda de hidrocarburos.

En 2021, Ecopetrol hizo inversiones por US$8.024 millones, el mayor de los últimos seis años. De este total, US$3.243 millones fueron destinados al proceso productivo de hidrocarburos. “El año pasado fue retador en materia de producción debido a una combinación de factores que impactan de manera negativa, como las restricciones operativas en el campo Castilla, la situación de orden público durante el segundo trimestre del año pasado, la fuerte ola invernal en el país y la temporada de huracanes en el Golfo de México”, remarcó Alberto Consuegra, vicepresidente de Ecopetrol.

Venezuela, ¿una oportunidad?

Estados Unidos deja de comprarle hidrocarburos a Rusia en represalia por el ataque a Ucrania, pero empieza a guiñarle el ojo a Venezuela con miras a suplir el faltante de barriles rusos.

Sobre la reactivación de la industria petrolera del vecino país, la presidenta de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo comenta que “es una decisión política por parte de Estados Unidos, que en el mediano y largo plazo puede generar oportunidades interesantes para nuestra industria, especialmente de servicio”.

Ahora bien, esta no es una tarea que se pueda lograr de la noche a la mañana, como dice Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana del GLP-Gasnova: “Las exportaciones venezolanas a los EE. UU. no nos impactan en el corto plazo. Además, aumentar la producción venezolana tardaría años y no se tiene certeza a qué nivel lo lograrían. El daño en los yacimientos no está cuantificado”.

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Sin embargo, algunos expertos sí ven una oportunidad en la eventual reactivación petrolera venezolana, porque desde Colombia se podrían generar sinergias que resulten en efectos positivos para ambos países. Sin embargo, advierte Castañeda que, para lograr aprovechar este escenario, “es importante resaltar que Colombia deberá fortalecer su competitividad como receptor de inversiones, para lo que será fundamental revisar incentivos a la recepción de capitales y el impulso a la actividad exploratoria para poder mejorar nuestra prospectividad”.

Otro gremio como Acipet ve que Venezuela es una oportunidad. Aunque la reactivación de la producción en Venezuela en sí no beneficia a la industria petrolera nacional, ese país “tendrá que hacer muchísimos trabajos en pozos para poder reactivar e incrementar su producción. En ese sentido, compañías de servicios pequeñas colombianas podrían ampliar su mercado en el vecino país. Asimismo, se podrían dar nuevas oportunidades de empleo para los ingenieros colombianos”, considera Luis Guillermo Acosta, director ejecutivo de esta agremiación.

Por su parte, Lloreda señala que la industria petrolera venezolana está prácticamente destruida. El incremento en precios podría ayudarle, pero no hay certeza de que Maduro destine los recursos adicionales que le llegarán a su recuperación. En caso “de darse este escenario, Colombia cuenta con excelentes compañías de bienes y servicios, que, si las dejan, podrían encontrar un mercado importante en ese país”.

El agridulce sabor del crudo

Finalmente, en este juego de tronos, queda un sabor agridulce para Colombia que depende en alto grado del petróleo. “Un aumento en el precio del barril de petróleo sería beneficioso en materia fiscal, ya que Colombia es un exportador neto de petróleo, donde más del 40 % de las exportaciones totales del país provienen de hidrocarburos”, explica el ministro Mesa. El sector de hidrocarburos representa del 12 % al 15 % de los ingresos corrientes de la nación y cerca de uno de cada tres pesos de los presupuestos de inversión de los entes territoriales por concepto de regalías, reconoce el funcionario, quien argumenta que, cuanto mayor sea el precio del crudo, se incentiva el desarrollo de actividades exploratorias en el país, que le permiten a la nación aumentar sus reservas de mediano y largo plazo y extender el horizonte de autosuficiencia energética, así como el aumento de producción de gas y petróleo. “Para el país es una excelente noticia, porque genera más ingresos fiscales y presiona a la baja el precio del dólar”, destacó Alejandro Martínez.

No obstante, Mesa no menciona el costo fiscal de mantener el precio de los combustibles casi estables, que representa el anverso de la moneda en esta historia. “El efecto fiscal puede ser muy perjudicial para el país y superar los $20 billones este año”, finaliza diciendo Julio César Vera, que en el pasado (desde el Gobierno) conoció el proceso para determinar el manejo de los costos de los subsidios a la gasolina y el diésel.

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