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En Colombia 12 millones de personas se encontraron en inseguridad alimentaria durante 2025, lo que representa el 21,1 % de los hogares y 2l 22,8 % de la población. De ellas, el 3,4 % de los hogares del país pasó hambre.
Tanto en las cabeceras como en centros poblados y rural disperso los dos tipos de inseguridad alimentaria se redujeron en 2025, cuando el dato general fue del 25,5 %.
Así lo muestran los datos del Departamento Administrativo de Estadística (DANE) en la medición que realiza en conjunto con la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).
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“Esta cifra representa una reducción de 4,7 puntos porcentuales frente al año anterior. Asimismo, la prevalencia de inseguridad alimentaria grave disminuyó 1,5 puntos porcentuales”, señaló la directora del DANE, Piedad Urdinola Contreras.
De acuerdo con la organización, la inseguridad alimentaria es una condición que presentan personas y hogares cuando se carece de acceso regular a alimentos de calidad que permitan el desarrollo normal de una vida activa y saludable.
Esta condición se da usualmente por dos razones: porque los alimentos no están disponibles, o porque el individuo no cuenta con los recursos para obtenerlos (pobreza monetaria), que es el motivo predominante en Colombia.
Se trata de un tema clave, ya que en el país existe el derecho humano a la alimentación adecuada de todas las personas desde 2025.
Los datos del DANE hacen parte de la cuarta medición de la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES), que busca seguirles la pista a los avances relacionados con el segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): el Hambre Cero a 2030. Y, a su vez, sirve de escala de medición para comparar la realidad del país con otros de la región y el mundo.
Así ha sido la evolución del indicador:
¿Dónde hay más hambre?
Al revisar el dominio geográfico, la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en los hogares ubicados en centros poblados y rural disperso, registró una reducción de 2,8 % al pasar de 34,2 % en 2024 a 31,4 % en 2025.
El indicador para las cabeceras en 2025 disminuyó 4,9 % ubicándose en 18,1 %, mientras que en 2024 fue de 23 %; reflejando variación estadísticamente significativa en ambos dominios.
“El 2025 fue un muy buen año para el país en la reducción de la incidencia de la inseguridad alimentaria. Hasta 2024 fue muy difícil que se moviera el indicador más grave y en este 2025 finalmente se logra una caída en los tres dominios”, resalta Urdinola.
Pese a las mejoras, el campo sigue siendo el lugar en el que las personas tienen menos acceso a los alimentos. La directora del DANE resaltó que la brecha entre lo urbano y rural es una generalidad para todos los indicadores de calidad de vida, pero que la reducción que muestra la cifra es un avance importante.
Una mirada a la alimentación regional
A nivel departamental, por primera vez, Chocó ocupó el primer lugar en la medición con el 56,8 %. Le siguió Sucre (50,1 %) y La Guajira (47,8%), que fueron los lugares con mayor prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en 2025.
“Fue un año muy difícil para el Chocó. Las condiciones que tuvimos de orden público se reflejan en el hambre. El grueso de los problemas en este tema no es que no tengamos la capacidad, como humanidad, de producir alimentos para todo el mundo, la tenemos. El problema es la distribución, ¿cómo hacemos para que les llegue eficientemente a todas las personas, es el gran problema. Allí los conflictos, las guerras o una pandemia son los que dificultan el acceso a la comida y eso es lo que nos muestra Chocó”, explicó Urdinola.
En contraste, San Andrés (5,2 %), Caldas (9,2 %) y Bogotá D.C. (9,6 %) presentaron los menores porcentajes.
El caso de San Andrés muestra una mejora en la economía y ha superado condiciones muy críticas (como la pandemia y la llegada del huracán Iota) y ha tenido programas fuertes para mejorar la agricultura y pesca artesanal en la isla, dice la directora del DANE.
En cuanto a la prevalencia de inseguridad alimentaria grave, registró aumentos significativos entre 2024 y 2025 en:
- Chocó (al pasar de 6,4 % al 17,9 % en 2025)
- Vichada (del 2,7 % al 9,7 %)
- San Andrés (del 12,3 % al 0,6 %)
- Cundinamarca (del 7,3 % al 1,7 %)
- Casanare (de 6,2 % a 1,2 %)
Brecha de género y habitacional
La condición de la jefatura del hogar también está asociada con la inseguridad alimentaria. En 2025, los hogares con jefatura femenina registraron una prevalencia del 23,1 %, mayor que aquellos con jefatura masculina (19,4 %).
Por su parte, los hogares encabezados por personas sin ningún nivel educativo alcanzaron una prevalencia del 45,7 %, frente al 9,1 % en hogares con personas con educación superior.
La condición de la vivienda es también un factor decisivo. La inseguridad alimentaria en hogares con déficit habitacional fue del 35,6 %, nivel que supera en más de dos veces el obtenido para hogares que no ocupan viviendas con deficiencias de habitabilidad (15,5 %).
Finalmente, el DANE resalta que la percepción de pobreza se confirma como un factor determinante: el 42,2 % de los hogares en cabeza de alguien que se consideran pobres tienen inseguridad alimentaria moderada o grave, en contraste con solo el 8,4 % en hogares con personas que no se perciben como tales.
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