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Durante la semana del 5 al 9 de mayo de 2025, el comportamiento del dólar frente al peso colombiano estuvo marcado por una mezcla de factores externos e internos que se reflejaron en una alta volatilidad.
La Tasa Representativa del Mercado (TRM) arrancó el lunes en $4.243,80, subió progresivamente hasta tocar un máximo semanal de $4.306,79 el miércoles, y terminó el viernes en $4.260,22. Este lunes 12 de mayo la TRM se ubicó en $4.239,23, lo que sugiere un nuevo ajuste técnico a la baja.
Estos movimientos reflejan un entorno cambiante, donde cada dato económico y cada titular internacional pueden inclinar la balanza.
En palabras de Wilmer Rincón Montañez, líder del programa de Administración de Empresas de UNINPAHU, la semana mostró cómo diversas variables llevaron a la moneda a migrar en ambas direcciones, en un mercado que busca su nuevo punto de equilibrio.
Según el académico, “persiste la inestabilidad de divisas, que podría mantenerse e incluso incrementarse ante eventos geopolíticos entre naciones, con posibles picos que superen los $4.350”.
Decisión de la Fed
Uno de los hechos clave de la semana pasada y que tendrá ecos en la cotización futura del dólar fue la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de mantener sin cambios las tasas de interés, como lo anticipaban la mayoría de analistas.
Si bien esta determinación trajo algo de calma, los mensajes del banco central estadounidense mantuvieron un tono prudente, con énfasis en la resiliencia del mercado laboral y la vigilancia sobre la inflación, especialmente ante el nuevo escenario tarifario global.
De acuerdo con Valeria Álvarez, head de estrategia de Itaú Colombia, el hecho de que el VIX (índice de volatilidad global) bajara de niveles cercanos a 60 hasta alrededor de 22 puntos también contribuyó a mejorar el entorno para las monedas latinoamericanas.
“El peso colombiano seguramente se vio contagiado por esa baja en el riesgo global y, además, por el dato de inflación local, que sorprendió al alza (en abril de 2025)”, señaló Álvarez.
El peso del Banrep
La relación entre la tasa de interés del Banco de la República y la tasa de cambio dólar-peso es directa, aunque no automática.
Cuando el Banco Central sube su tasa de interés, aumenta el atractivo de invertir en activos denominados en pesos, lo que tiende a fortalecer la moneda local frente al dólar. Por el contrario, cuando baja las tasas, el peso puede debilitarse, ya que se reducen los rendimientos relativos y se incentiva la salida de capitales hacia economías con tasas más altas.
Sin embargo, lo anterior no es una fórmula exacta, pues su efecto depende del contexto económico, las expectativas de inflación y la percepción del riesgo país, entre otros datos.
Por eso, incluso en un ciclo de reducción de tasas como el actual, el Banco de la República ha optado por moverse con cautela, para no generar presiones excesivas sobre el tipo de cambio.
En su reunión más reciente, a finales de abril, el Emisor decidió recortar la tasa en 25 puntos básicos, dejándola en 9,25 %, tras dos sesiones sin cambios.
Uno de los factores que permitió retomar los recortes fue precisamente la estabilidad reciente en el dólar, que ha oscilado entre los $4.240 y los $4.300, así como la moderación en las expectativas de inflación.
Esto le dio margen al Emisor para actuar, pero sin dejar de advertir que su política sigue siendo contractiva y que los recortes futuros dependerán de la evolución del panorama fiscal y externo.
Los diálogos Estados Unidos-China
De cara a la semana que empieza, otro factor de peso en los movimientos del dólar será los diálogos entre China y Estados Unidos en Ginebra, Suiza, en los que ambas potencias anunciaron “avances sustanciales” para desescalar la guerra comercial.
Si bien no se anunciaron medidas concretas, el acuerdo para establecer un “mecanismo de consulta” y la promesa de un comunicado conjunto generaron cierto alivio en los mercados.
De mantenerse el tono constructivo, este diálogo podría reducir las tensiones que han elevado los aranceles mutuos a niveles récord: hasta 145 % por parte de EE. UU. y 125 % por parte de China.
Que las dos potencias mantengan diálogos fue tomado como un respiro para los mercados, lo que a su vez ayudará a contener la presión sobre monedas emergentes, incluyendo el peso colombiano.
Sin embargo, los analistas advierten que los mercados aún operan con cautela: no se han desmontado los aranceles y no está claro si habrá un cambio estructural en la relación entre las dos mayores economías del mundo.
¿Qué esperar esta semana?
El gran dato a seguir será el de inflación en Estados Unidos, que se conocerá en los próximos días.
El consenso del mercado espera una variación anual del 2,4 %. Un resultado por encima de lo previsto podría fortalecer al dólar, al reforzar la idea de que la Fed debe mantener tasas altas por más tiempo. Si, en cambio, el dato se ubica en línea o por debajo de lo esperado, podría suavizar el panorama para las monedas emergentes.
De momento, los analistas consultados por El Espectador estiman que el dólar podría moverse dentro de un rango de negociación entre $4.200 y $4.280, como ocurrió la semana pasada.
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