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El arranque del gasto público en 2026 va a un ritmo que no conversa con el ajuste fiscal prometido, según el más reciente informe del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.
En tres meses, el Gobierno ya comprometió COP 109,6 billones, cerca del 20 % del Presupuesto General de la Nación.
La velocidad de ejecución se parece demasiado a la de otros años, justo cuando el margen fiscal es más estrecho. “Mantener un ritmo de ejecución alineado con el promedio histórico puede ser consistente con la dinámica tradicional del gasto público, pero resulta difícil que este sea compatible con un ajuste fiscal exigente”, señala el reporte.
El presupuesto aprobado para este año asciende a COP 546,9 billones. Al cierre de marzo, sin contar deuda, la ejecución va en COP 76,9 billones, un 17,2 %. Está en línea con el promedio de largo plazo y supera lo visto desde 2023. La máquina del gasto no se desaceleró.
Esa inercia está compuesta del siguiente modo:
- El gasto de funcionamiento, que concentra la mayor parte de los recursos, avanza a 18,7 %. Son COP 66,9 billones ya ejecutados de un total de 358,2 billones. Ahí están las transferencias y obligaciones que no se mueven con facilidad.
- El servicio de la deuda corre más rápido. De los COP 100,5 billones presupuestados, ya se han ejecutado 32,7 billones, un 32,6 %. Es el componente con mayor velocidad, lo que deja menos aire en caja para otros frentes.
- La inversión vuelve a quedarse atrás. Apenas COP 10 billones ejecutados sobre 88,4 billones, un 11,3 %. “En parte, este comportamiento responde a los tiempos propios de los procesos de planeación”, señala el informe, aunque también pesa el arrastre de 2025.
“Lo que reduce el margen de maniobra del Gobierno y limita la capacidad de ajuste”, advierte el Observatorio.
Caja tensionada desde dos frentes
El monto del rezago presupuestal asciende a COP 48,3 billones y ya se ha pagado casi la mitad. Solo en inversión rezagada se han ejecutado COP 11,3 billones, más de lo que se ha movido del presupuesto vigente en ese mismo rubro.
La consecuencia es conocida en Hacienda: cuando el ajuste aprieta, la inversión suele ceder primero. Funcionamiento y deuda tienen rigideces. La inversión, no.
La ejecución por sectores
Minas y Energía pasó de casi no ejecutar en enero a liderar con 26,6 %. Educación (22,4 %) y Congreso (22,0 %) siguen de cerca.
En la parte baja aparecen Trabajo (9,6 %), Transporte (9,0 %) y Presidencia (4,7 %), otra vez rezagada.
También hay saltos frente a 2025. Deporte y Recreación sube más de 17 puntos porcentuales; TIC más de 10; Relaciones Exteriores también acelera.
Otros sectores, con peso en inversión, se frenan: Ciencia y Tecnología, Ambiente, Transporte.
Durante el primer trimestre, se evidencia que la ejecución del gasto avanza con la lógica de siempre en un año que exige otra cosa.
“Más que una señal de normalidad, el comportamiento de la ejecución a marzo introduce dudas sobre la consistencia entre las metas de ajuste fiscal y la dinámica efectiva del gasto”, concluye el Observatorio.
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