19 Aug 2021 - 2:00 a. m.

El nuevo, pero antiguo, desafío de la deuda soberana

Como resultado de los factores que conforman la crisis del COVID-19, muchos países de ingresos bajos y medios corren el riesgo de enfrentar crisis de deudas. Hace falta una reestructuración en este tema para acelerar la recuperación de las economías.

José Antonio Ocampo *

Una de las muchas consecuencias complejas de la pandemia del COVID-19 será el elevado caudal de la deuda pública en la mayoría de los países. Esto refleja los aumentos de gasto público para hacer frente a la crisis, así como el colapso de los ingresos tributarios por la implosión de las economías en 2020. Como resultado, muchos países de ingresos bajos y medios corren el riesgo de enfrentar crisis de deudas.

Aunque muchos países desarrollados están altamente endeudados, sus tasas de interés son bajas en términos históricos y negativas en términos reales. A pesar de haber aumentado su gasto público de manera menos pronunciada durante la crisis del COVID-19, los países en desarrollo deben pagar tasas de interés más altas sobre sus deudas soberanas. Estas tasas, y los diferenciales de riesgo que enfrentan en los mercados internacionales de capital, se pueden elevar si las tasas de interés en las economías avanzadas (las de Estados Unidos, en particular) comienzan a aumentar.

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