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Eurofer, la organización profesional del sector siderúrgico europeo, criticó el ajuste anunciado por el gobierno de Donald Trump a los aranceles sobre productos que contienen acero y aluminio, al considerar que se mantiene la presión sobre la cadena de valor.
El debate se da en un contexto en el que el déficit comercial de Estados Unidos se amplió en febrero, aunque menos de lo previsto: aumentó 4,9 % hasta US$57.300 millones, con un alza tanto de importaciones como de exportaciones, según datos del Departamento de Comercio.
Qué cambió en los aranceles
Según lo anunciado por la Casa Blanca, los productos fabricados total o casi totalmente con aluminio, acero o cobre (como bobinas de acero o chapas de aluminio) quedarán sujetos a un arancel fijo de 50% sobre su valor total. En cambio, los bienes importados que contengan una cantidad sustancial de estos metales estarán gravados con una tasa de 25%.
Para Axel Eggert, director general de Eurofer, la revisión “constituye un avance pero en realidad cambia muy poco”. A su juicio, pese al nuevo esquema, el gravamen del 50% “sigue vigente” en la práctica, lo que se traduce en “perturbaciones continuas, una incertidumbre creciente y una presión adicional sobre toda la cadena de valor”.
La Comisión Europea, consultada por la AFP, señaló que “toma nota del anuncio” y que analizará sus repercusiones para las exportaciones europeas, que alcanzan a numerosos sectores, desde latas de bebida hasta maquinaria, equipos agrícolas y vehículos.
En paralelo, las cifras de comercio exterior de Estados Unidos mostraron que, en febrero, las exportaciones crecieron 4,2 % a US$314.800 millones y las importaciones subieron 4,3 % a US$372.100 millones, impulsadas por productos como computadoras y semiconductores, de acuerdo con el reporte del Departamento de Comercio.
Las cifras de febrero se publicaron un año después de que Trump impusiera aranceles generalizados y en un escenario en el que, a finales de ese mes, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló una amplia franja de esos gravámenes, incluidos los anunciados el 2 de abril del año pasado en su llamado “Día de la Liberación”. Según la economista sénior de KPMG Meagan Schoenberger, ese fallo “podría incidir en los datos de aquí en adelante” y abrió espacio para una “ola anticipada de importaciones” mientras las empresas intentan aprovechar niveles arancelarios más bajos.
En el frente interno, una encuesta del Pew Research Center divulgada esta semana indicó que casi seis de cada diez adultos en Estados Unidos tienen poca o ninguna confianza en que Trump tome buenas decisiones sobre política comercial, y un 63% expresó poca o ninguna confianza en su manejo de la política arancelaria.
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