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La inversión extranjera directa (IED) en Colombia arrancó 2026 con una cifra que se ve mejor al acercarse, pero pierde brillo al alejarse.
En marzo entraron USD 831 millones, un salto de 19 % frente al mismo mes del año pasado, según el Banco de la República. El trimestre cerró en USD 2.129 millones.
El contraste aparece rápido. Entre enero y marzo de 2025 habían sido USD 2.343 millones. La caída es de 9,1 %. Es, además, el arranque de año más débil desde 2021.
La IED es capital que se queda, financia proyectos y empleo. Cuando se desacelera, el impacto tarda en verse, pero llega. Al mismo tiempo, menos dólares entrando y más saliendo por portafolio ajustan el equilibrio cambiario.
Ese deterioro empieza a cruzarse con otra señal reciente. Hace unos días, S&P rebajó la calificación crediticia de Colombia a BB-, el nivel más bajo en más de tres décadas.
“Con esta actualización, Colombia comparte la misma calificación crediticia con países como Turquía, Mongolia y Honduras”, advirtió ANIF. La comparación ubica al país en el mapa que miran los inversionistas cuando deciden dónde poner su plata.
La decisión de S&P llega después de varios avisos. Déficits altos, gasto presionando, ingresos que no alcanzan. “La rebaja (…) responde principalmente al deterioro de las finanzas públicas y a la menor previsibilidad de la política fiscal, derivado de la suspensión de la regla fiscal”, recoge el informe.
No implica una crisis inmediata. Pero sí encarece el acceso a financiamiento y reduce margen de maniobra. En paralelo, sube la exigencia para atraer capital de largo plazo, justo cuando ese flujo empieza a enfriarse.
La mayor parte del flujo sigue concentrada en lo mismo de siempre. En marzo, petróleo y minería aportaron USD 600 millones. Cerca de tres cuartas partes del total del mes. En el trimestre sumaron USD1.684 millones, por debajo de los USD 1.799 millones de un año atrás.
La serie completa deja menos espacio para el optimismo.
En el primer trimestre de 2023 la IED superaba los USD 4.100 millones; en 2024 rondaba los USD 3.600 millones. No es un bache puntual, hoy está casi a la mitad de esos niveles.
El enfriamiento no llega solo. La inversión de portafolio giró a terreno negativo: salida neta de USD 28 millones en el trimestre, después de varios años en positivo. La inversión colombiana en el exterior también cayó, a USD 169 millones, lejos de los niveles recientes.
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En el mercado de deuda local también hay señales de tensión. Desde marzo, la curva de los TES se ha mantenido invertida y las tasas superan el 13 %, con el corto plazo por encima del largo.
Es una muestra directa del riesgo de los inversores: el mercado exige más para prestar en el presente inmediato.
Así, menor IED, salida de portafolio y mayor costo de financiamiento empiezan a moverse hacia la misma dirección.
El Fondo Monetario Internacional advierte que la deuda global sigue subiendo y que los países tienen menos margen para absorber choques. En ese entorno, el capital se vuelve más selectivo.
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