Las cartas están sobre la mesa y, durante toda la semana, la junta directiva del Banco de la República (Banrep) las ha estado analizando antes de anunciar su próxima jugada, que se conocerá este viernes.
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Hacia la 1:00 p.m., el Banrep informará al país sobre su decisión de política monetaria, o mejor, sobre el costo que tendrá el endeudamiento en el país para los próximos meses, a través de las modificaciones en las tasas de interés.
En el entretanto, las señales emitidas por el Ministerio de Hacienda -dadas a conocer en los diferentes pronunciamientos de Ricardo Bonilla, jefe de la cartera y quien, cabe destacar, tiene una silla en la junta directiva del Banrep y voto en sus decisiones- son similares a las proyecciones del mercado (entidades bancarias) y analistas económicos.
Hay consenso en que el Banrep mantendrá su tasa de intervención en 13,25 %, por lo que se daría fin a un ciclo de alzas que empezó en septiembre de 2021 y, tras 14 subidas consecutivas, terminaría (si las estimaciones dan en el clavo) en junio de 2023.
El incremento más reciente, a finales de abril, fue de 25 puntos básicos. Este aumento, aunque estaba en línea con las expectativas de algunos analistas, deja claro que la “fotografía” de la economía colombiana hoy es bien distinta a la de otros meses, como junio y julio de 2022, cuando la entidad elevó las tasas en 125 puntos básicos.
Y es que, en un intento por “apretar las clavijas” de la economía para contener la disparada inflación postpandemia, el Banco de la República ha incrementado las tasas de interés para así allanar una desaceleración económica que presione los precios a la baja. Dicha desaceleración ya habría tocado techo y, por ello, el Banrep estaría barajando una moderación de la política monetaria.
El freno que ha evidenciado la inflación y las expectativas optimistas en torno a esta serían la principal razón para el final de la fase de aumentos. Pero el fenómeno de El Niño y su impacto en los alimentos y la electricidad, sumado al alza en la gasolina (y sus efectos en el transporte), podrían aguar la fiesta.
Pronósticos para este viernes
Al analizar las decisiones del Banco de la República, el resultado no es lo único importante. Dicen que “el diablo está en los detalles” y, precisamente, los resultados de las votaciones de la junta directiva pueden ser una señal de su siguiente movimiento.
En la reunión anterior de tasas (abril), “la junta, por mayoría, incrementó en 25 puntos básicos la tasa de política monetaria. La votación fue dividida, una primera señal frente a la decisión del mes anterior en la que la votación fue unánime. A favor del incremento votaron cuatro codirectores y los votos disidentes se dividieron en dos bloques, por una parte, dos miembros que votaron a favor de mantener las tasas estables y un miembro a favor de un incremento de 50 puntos básicos”, dijo en su momento Alejandro Reyes, economista principal de BBVA Research.
Así mismo, analistas consultados en la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo señalan que la tasa del Banco se mantendría estática en su decisión de este viernes.
Y las previsiones del Grupo de Investigaciones de Bancolombia: “en un momento de amplio consenso por parte del mercado y los analistas, prevemos que la junta directiva decidirá de manera unánime mantener la tasa de intervención en 13,25%”.
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Una fotografía de la economía
En el último tiempo, la actualidad económica ha sido convulsa, por decir menos: se conocieron los planes, expectativas y estrategias del Gobierno con el Marco Fiscal de Mediano Plazo; dos grandes reformas transitaron por el Congreso y, si bien no llegaron a buen puerto, dejaron en claro las intenciones del Gobierno en rubros clave para el aparato económico nacional (pensiones y trabajo), y empresarios y gremios han dejado claras sus posiciones en diferentes citas, que van desde la convención bancaria, pasando por el congreso del sector energía -convocado por Naturgas-, hasta el encuentro de los fondos privados de pensiones -agremiados por Asofondos-.
En medio de este aluvión de noticias y datos, Ricardo Bonilla (que, a propósito, tomó las riendas del MinHacienda en medio de esta coyuntura) ha dicho y recalcado un mensaje clave: el ciclo de alza de tasas del Banco de la República llegó a su fin. ¿Cuáles son las razones del ministro?
Por un lado, hay que traer a la palestra el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que acumula dos meses bajando en su variación mes a mes y, desde hace seis meses, no supera la barrera del 13 % (su punto más alto fue marzo de este año, con 13,34 %). En las cuentas del Marco Fiscal, el IPC debería finalizar este año levemente por debajo de 10 % (9,2 %, para ser exactos).
Hay que dejar claro que la inflación es el tema de mayor peso en las conversaciones de la junta directiva del Banrep. Ahora bien, ¿será que ya se aplanó la curva?
Los alimentos, que fueron la gasolina de este incendio llamado “escalada histórica del IPC”, hoy son la cara más visible de esta moderación de la inflación.
Para el dato de mayo, “como se esperaba, la inflación de alimentos continuó a la baja, ubicándose en 15,6 frente al dato de 18,4 % del mes anterior. Este resultado estuvo protagonizado por la disminución de la inflación de todos los rubros de la canasta, pero principalmente por disminuciones en la subcanasta de perecederos, asociado a factores de mayor oferta”, afirma BBVA Research.
A lo anterior se suma lo dicho por el Grupo de Investigaciones de Bancolombia: “en efecto, el descenso de la inflación anual por segundo mes consecutivo, a raíz de la fuerte caída que ha exhibido la inflación de alimentos y la estabilización del componente básico, ha llevado a que las expectativas de inflación estén mostrando una destacable reducción: según la encuesta del Banrep, las expectativas a 12 y 24 meses pasaron del máximo en enero de 7,86 % y 4,6 % a 6,4 % y 4,2 % en junio, respectivamente.
Entre tanto, diferentes indicadores líderes de actividad económica han mostrado importantes deterioros en lo corrido del año, como una señal de que las decisiones anteriores del Banrep se han hecho aun más evidentes desde el segundo trimestre de 2023.
“Resalta la caída anual de 0,8 % del ISE del DANE en abril, a raíz de un fuerte declive de las actividades primarias y secundarias, sumado al incremento de la tasa de desempleo que pasó de 9,9 % a 10,6 % entre marzo y abril”, indica la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercados de Bancolombia.
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El Niño ya viene, ¿afectará los cálculos?
Se avecinan periodos de sequía más intensos y prolongados que los veranos estacionales en diversas regiones del país por cuenta del fenómeno de El Niño. Sus efectos en la bajada del IPC podrían ser el “quebradero de cabeza” actual del Banrep.
“Si el verano es muy fuerte seguramente la oferta de productos agrícolas disminuirá un poco, haciendo que la inflación de alimentos, que viene bajando sustancialmente, pueda dejar de bajar en algún momento del segundo semestre”, opinan los analistas de Scotiabank Colpatria.
Y por el lado de la electricidad el balón también está en la cancha de El Niño: típicamente, el sistema eléctrico del país es satisfecho con 70 % de generación hidroeléctrica y 30 % de otras fuentes (térmicas a gas o carbón). En la medida en la que la generación con agua baje por cuenta del Niño, esta relación comienza a cambiar y la electricidad empieza a tener un componente extra de costo de generación, pues el carbón y el gas representan un cargo extra.
Gasolina, otra presión latente
Finalmente, la otra porción de la ecuación que seguirá presionando al alza inflación está relacionada con productos energéticos como la gasolina, que seguirá subiendo en el corto y mediano plazo, pues el Gobierno viene impulsando alzas progresivas de entre $400 y $600 para el galón de gasolina corriente con la meta de cerrar el hueco fiscal del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
Dicho sea de paso, esta política ha sido aplaudida por analistas de todos los espectros, pues libera caja para que el Estado invierta esos recursos en otros rubros, así como sanea un déficit que resulta insostenible.
La junta directiva del Banrep tendrá la última palabra: ¿es momento de flexibilizar la política monetaria ante los retrocesos de la inflación? Las voces que prevén este rumbo son muchas y, seguramente, llegarán a oídos de los miembros del banco central. No obstante, el ruido que emiten El Niño y las tarifas de la gasolina puede que resuene tanto como para que el Banco no quede tranquilo con su decisión de este viernes.
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