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Estados Unidos y Venezuela anunciaron el viernes un histórico acuerdo que le da a Washington el control mayoritario sobre 65.000 millones de barriles de las reservas petroleras venezolanas, las más grandes del mundo. El presidente Donald Trump lo calificó como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial” y aseguró que la transacción duplicará con creces las reservas de crudo de Estados Unidos.
El pacto contempla una inversión privada cercana a los USD 100.000 millones, según el secretario de Estado, Marco Rubio, quien la describió como una “gran victoria” tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano.
Detrás del anuncio hay más preguntas que respuestas. Ni Estados Unidos ni Venezuela han precisado con exactitud cómo se repartirán las ganancias del acuerdo más allá de las cifras generales, y esa escasez de detalles dificulta medir su verdadero impacto económico
Delcy Rodríguez habló de ingresos por USD 204.000 millones en impuestos, pero no dio cifras sobre otros rubros, como las regalías. Esa falta de precisión es, según analistas consultados por AFP, uno de los principales obstáculos para calcular qué tan rápido y en qué magnitud este pacto podría alterar la oferta global de crudo.
Cómo va la industria petrolera venezolana
La producción petrolera venezolana creció 29,8 % entre enero y julio de este año, hasta alcanzar 1,2 millones de barriles diarios, un nivel que sigue lejos de los 3 millones que el país llegó a extraer a finales del siglo pasado.
Ese repunte se dio en medio de una relajación de las sanciones petroleras que Estados Unidos había impuesto durante el gobierno de Nicolás Maduro, y de reformas impulsadas por la presidenta interina, Delcy Rodríguez, para abrir los sectores de petróleo y minería al capital privado, especialmente extranjero.
El nuevo acuerdo busca acelerar esa recuperación, aunque el ingeniero petrolero Oswaldo Felizzola, profesor del Instituto de Estudios Superiores en Administración, advirtió, en declaraciones a AFP, que el aumento de producción “no se verá por lo menos en tres, cuatro años”. Para Felizzola, el papel de Estados Unidos como garante de las inversiones es clave, porque sin ese respaldo los campos petroleros no serían explotados “en los próximos 10 o 15 años”, ya que PDVSA “no tiene los recursos económicos para hacerlo”.
Las dudas sobre el acuerdo
Para el analista Elías Ferrer, la sola existencia de las inversiones ya es una buena noticia, así vengan con condiciones favorables a Estados Unidos. “Sin lugar a dudas esto es mejor que antes, porque antes ese petróleo no se estaba explotando, si nadie lo está explotando, nadie está pagando regalías y nadie se beneficia de eso”, comentó, en declaraciones a AFP.
Aun así, Ferrer no descartó que el acuerdo pudiera haber sido más favorable para Venezuela: “¿Podría ser mejor que este acuerdo? Muy probablemente sí”, agregó.
La abogada Dolores Dobarro, exviceministra venezolana de Energía, coincidió en que el resultado dependerá de la ejecución. “Si todo se hace bien (...) será una gran oportunidad para Venezuela de ver resurgir su sector petrolero”, dijo, también a AFP.
Qué podría pasar con el Brent
El viernes, antes de conocerse el acuerdo, el barril de Brent para entrega en octubre cerró en USD 89,31, con una caída de 0,43 % frente a la sesión anterior. Ese cierre llegó al final de una semana en la que el crudo ya venía cayendo cerca de un 7 %. En lo corrido de 2026, el Brent ha oscilado entre los USD 58 y los USD 126, en un año marcado por la guerra entre Estados Unidos e Irán.
El movimiento del viernes respondió a factores como la cautela del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, sobre la inflación estadounidense, y el sexto mes de la guerra entre Estados Unidos e Irán, con el estrecho de Ormuz todavía cerrado. La analista Fiona Cincotta explicó, en declaraciones a EFE, que el descenso del viernes reflejaba que “la prima de riesgo geopolítica se ha eliminado a medida que la atención se centra en medidas diplomáticas y económicas en lugar de una mayor escalada militar”.
Ese es el punto de partida para pensar qué podría pasar cuando abran los mercados este lunes.
Con el acuerdo de Venezuela ya anunciado, hay al menos tres variables que podrían pesar sobre el precio del Brent en los próximos días:
Si los inversionistas leen el pacto como una promesa de oferta futura, sin efecto inmediato en los barriles disponibles hoy, teniendo en cuenta que la producción tardaría entre tres y cuatro años en despegar, como lo dijo Felizzola.
Por otro lado, si la eventual reapertura del estrecho de Ormuz avanza en paralelo, lo que sumaría presión a la baja sobre el crudo desde otro frente distinto a Venezuela; y si la Fed de Warsh mantiene su tono cauteloso frente a la inflación, un factor que ya venía pesando sobre el mercado antes de este anuncio.
En el corto plazo, lo más probable es que el mercado trate el acuerdo como una señal de mediano plazo, más que como un cambio inmediato en la oferta física de crudo, dado que ninguno de los analistas citados por AFP proyecta un salto en la producción venezolana antes de varios años.
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