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Los precios del crudo terminaron el viernes con pérdidas moderadas, impulsados por señales de que la tensión en Oriente Medio podría ceder.
El barril de Brent del mar del Norte, referencia global, retrocedió un 0,38 % y cerró en USD 76,01 para entrega en septiembre. El West Texas Intermediate (WTI), que es el crudo de referencia estadounidense, bajó un 0,93 % y quedó en USD 71,41 para entrega en agosto.
Pese a las caídas del viernes, ambos contratos siguen por encima de los niveles de hace una semana. Eso sí, están lejos de los picos que alcanzaron cuando estalló el conflicto, a finales de febrero.
La tensa calma de los mercados
Lo que llama la atención es la calma con la que los mercados han procesado una semana movida. Según informó AFP, el mediador catarí confió en que Irán y la otra parte retomen el diálogo después de los incidentes del martes, lo que alivió algo el nerviosismo. El presidente Donald Trump dijo estar dispuesto a seguir los contactos con Teherán, aunque advirtió que el alto el fuego vigente desde abril ha “terminado” tras el reinicio de las hostilidades.
Para Barbara Lambrecht, analista de Commerzbank, la prima de riesgo que los precios del crudo llevan incorporada sigue siendo relativamente reducida frente al período entre marzo y mayo. Eso, según ella, “indica que la mayoría de los participantes del mercado consideran los acontecimientos recientes como una perturbación temporal”, señaló a AFP.
El estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte significativa del petróleo mundial, redujo su tráfico esta semana. Pero los inversores reaccionaron con calma y hasta con indiferencia, según Tamas Varga, analista de PVM Energy, citado por AFP. Un informe de Lloyd’s List Intelligence del jueves reveló que los barcos que siguieron navegando por la zona optaron por el corredor cercano a las costas iraníes, autorizado por Teherán, en lugar de la ruta marítima omaní que respalda la ONU.
Los precios habían subido con fuerza el martes y el miércoles, pero luego empezaron a ceder. Varga atribuyó ese giro en parte a la preocupación por la debilidad de la demanda.
Y hay cifras que sostienen esa lectura: las últimas proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) indican que el consumo mundial de petróleo se reducirá en un millón de barriles durante 2026.
La oferta global mejoró algo con la reanudación parcial del tráfico por Ormuz, pero la producción sigue muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto, advirtió la misma agencia.
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