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La exdirectora del Pritzker cuestiona el modelo de ciudad que heredamos del siglo XX

“Construíamos símbolos de poder”. Así resume Martha Thorne la arquitectura del pasado. La exdirectora del Premio Pritzker, que esta semana visita Medellín para el Congreso Camacol Verde, cree que la profesión necesita inventar criterios nuevos para un mundo que ya no es el mismo.

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Santiago La Rotta
11 de mayo de 2026 - 12:07 a. m.
Imagen de referencia. Estación de bomberos Hiroshima del arquitecto japonés Riken Yamamoto, ganador del Premio Pritzker 2024.
Imagen de referencia. Estación de bomberos Hiroshima del arquitecto japonés Riken Yamamoto, ganador del Premio Pritzker 2024.
Foto: Pritzkerprize/EFE - Tomio Ohashi/Pritzkerprize

Martha Thorne dirigió la organización del Premio Pritzker de arquitectura durante 16 años, quizá el principal galardón de esta disciplina, que cuenta con laureados como Zaha Hadid, Oscar Niemeyer y Norman Foster.

En otras palabras, es un galardón que, anualmente, casi que sacraliza un nuevo nombre en el mundo de la arquitectura.

Y, a pesar de la reputación y la fama que carga el Pritzker, Thorne habla en esta entrevista de una visión de la arquitectura que está más asociada con el servicio a la comunidad y la forma como puede ayudar a resolver...

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William Alvarez(41808)11 de mayo de 2026 - 01:10 p. m.
La arquitectura, como la cirugía estética y demás ciencias-arte no concibe aceptar lo que el cliente demanda, sino cuestionarlo y proponerle soluciones razonables, sostenibles y que no sean mediciones del éxito o el fracaso a través de lo costoso o icónico del proyecto, ni que sean símbolos de pertenencia a un grupo poderoso y posicionamiento en él. Por eso el mejor premio que puede darse a sus profesionales es el que se de al arte y el servicio a la humanidad de sus obras.
Alfredo(85691)11 de mayo de 2026 - 11:42 a. m.
El mejor "servicio a la humanidad" sería oponerse radicalmente a la segregación residencial. Diseñar proyectos que resuelven la tasa de ganancia de los constructores es lo que comúnmente hacen, y a la hora de poner la cara por los perjuicios sociales que ocasionan se inventan algún premio.
Alfredo Manrique Reyes(08585)11 de mayo de 2026 - 03:41 a. m.
El urbanismo funcionalista del siglo XX fragmentó la ciudad y profundizó la segregación socioespacial al separar radicalmente vivienda, trabajo y espacio público. La expansión del automóvil subordinó la convivencia urbana a la lógica de la circulación y el consumo. Recuperar calles y espacios públicos implica democratizar la ciudad, reducir desigualdades territoriales y reconstruir vínculos sociales mediante participación ciudadana efectiva.
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