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Gloria Inés Ramírez, ministra del Trabajo, le solicitó a la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (UGPP) información sobre los trabajadores de Rappi para verificar si la empresa de negocio de domicilios cumple con los requisitos como independientes.
“Como son independientes, lo que voy es a corroborar que lo son. En Colombia todo trabajador independiente tiene que llenar una Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA) y el que lo contrata tiene que suministrar la cuenta de la planilla y vemos si es verdad que se está cumpliendo. Créanme que nosotros procederemos como debe ser en términos generales”, dijo Ramírez, al finalizar la jornada de socialización del proyecto de la reforma laboral con la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes.
Además, la jefe de la cartera llamó al diálogo y le pidió a Simón Borrero, CEO de Rappi que se reúnan en una mesa técnica o “acabamos esa mesa y nos vamos como ellos quieren, a las calles. Pero una empresa que tiene un capital de más de US$1 millones me parece injusto que no tenga cómo darles garantías a sus trabajadoras y trabajadores”.
Vale la pena mencionar que el gobierno de Gustavo Petro radicó en el Congreso su proyecto de reforma laboral “Trabajo por el cambio”, el cual es un documento de 41 páginas con 76 artículos, en donde se dedicó un capítulo completo al trabajo en las plataformas digitales de reparto.
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Lo que plantea la reforma es que los trabajadores que laboran en plataformas digitales de reparto o entrega sean vinculados mediante un contrato de trabajo, además de gozar de todos los derechos y garantías, como lo es cobertura en salud, riesgos laborales, pensión, vacaciones, cesantías, caja de compensación familiar y otros beneficios que acompañan a la formalidad.
Para muchos suena necesario y justo que estos trabajadores puedan gozar de los mismos beneficios que tendría cualquier otro que se encuentra en la formalidad. Sin embargo, las dinámicas propias de este tipo de plataformas harían que este modelo de contratación resulte inviable, según estas empresas.
Subordinación laboral: la clave del debate
El tema de fondo es la subordinación laboral, es decir, el control que tiene un empleador sobre un empleado en materia de hora, lugar y tipo de labores que debe hacer el trabajador. Ese es el modelo que quiere implementar la reforma, pues la normativa exige que cuando se evidencia una subordinación, el trabajador debe recibir todos los beneficios anteriormente descritos.
El problema, según lo descrito por algunas plataformas es que para que este tipo de negocios funcionen no debería existir una subordinación laboral, sino más bien permitir que los trabajadores gocen de autonomía, es decir, que ellos mismos decidan cuándo, dónde y cómo trabajar, así como determinar parte de sus ingresos, con base en sus labores.
Sin embargo, lo que reconocen varios repartidores es que, aunque la aplicación los reconoce como autónomos, en la práctica sí existe subordinación laboral, pues el sistema con el cual funciona determinada plataforma puede premiarlos o castigarlos dependiendo de si aceptan o no los pedidos, si se conectan a horas determinadas o si laboran en ciertas zonas de la ciudad.
Y esto es un factor determinante a la hora de decidir si alguien trabajó, cómo y cuándo. Subordinación, quizá no ejercida por mano de un jefe humano, pero sí bajo las reglas que condicionan el trabajo.
Sin embargo, y según lo que dijo en Blu Radio Álvaro Velasco (el representante de los rappitenderos no sindicalizados), algunos repartidores también reconocen que la reforma que propone el gobierno de Gustavo Petro los podría afectar directamente.
“Realmente nos está afectando. Hoy Rappi es la aplicación que más genera empleo, puede ser lo que sea, pero está generando trabajo a 150.000 familias tanto extranjeras como colombianas”, dijo.
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