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12 Jan 2022 - 3:11 p. m.

Misión Empleo: mercado laboral necesita no una, sino varias reformas estructurales

Parte del balance incluye que la protección social es deficiente, y que los empleos son precarios y con pocas posibilidades de mejorar. Se recomienda eliminar el salario mínimo como el umbral para cotización de pensiones.
El sector rural es uno de los grandes desafíos para Colombia, pues es donde más se concentra la informalidad.
El sector rural es uno de los grandes desafíos para Colombia, pues es donde más se concentra la informalidad.

Desde julio de 2020, el Gobierno Nacional anunció el lanzamiento de Misión Empleo, una iniciativa que tuvo como objeto analizar el estado actual del mercado laboral en el país, amén de elaborar una serie de recomendaciones que permitan su mejora.

Este miércoles, esta Misión Empleo, bajo la jefatura de los economistas Santiago Levy y Darío Maldonado, presentó los resultados alcanzados luego de más de un año de investigación. En general, el panorama no es alentador, pues una de las grandes conclusiones es que “el mercado laboral en Colombia funciona mal” y que necesita no una, sino una serie de reformas estructurales para mitigar todas esas falencias que hacen contrapeso a la meta de reducir la informalidad, mejorar el acceso a las pensiones y mitigar la brecha de género, entre otros tópicos.

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Según lo comunicado por Levy, la misión encontró que la mayoría de los trabajadores recibe una protección social deficiente, además de contar con empleos precarios, en los que son pocas las probabilidades de mejorar durante su carrera laboral.

“La disfuncionalidad del mercado laboral genera exclusión social, castiga el crecimiento y la productividad, y genera tasas de desempleo persistentemente altas”, añadió. Hay que recordar que uno de los esfuerzos en los que se ha concentrado el Gobierno Nacional en los últimos meses ha sido el de volver a una tasa de desempleo de un dígito (que en noviembre del año pasado llegó al 10,8 %), principalmente por el coletazo económico de la pandemia.

Del mismo modo, la misión alerta sobre la baja permanencia que, en promedio, tienen los trabajadores en la formalidad, pues entre 2009 y 2020, las estancias fueron de menos del 50 % del tiempo disponible a partir de la primera entrada a la formalidad. Esta problemática está más marcada en los trabajadores de menores ingresos.

A esto se suma la alta rotación laboral, pues el 42 % de los trabajadores y asalariados, y el 30 % de quienes trabajan por cuenta propia, tiene menos de un año de antigüedad en su trabajo. La misma revisión en el promedio de los países de América Latina indican porcentajes del 32 % y 19 %, respectivamente.

Todo esto estaría incidiendo en la baja productividad que tiene el mercado laboral en el país, pues entre 1990 y 2019 su aumento fue de menos del 1 %, por lo que para ese último año se ubicó por debajo de la registrada en Argentina, Chile, México y República Dominicana.

Los principales malestares del mercado laboral

La Misión también encontró que los principales males que afectan al funcionamiento del mercado laboral colombiano se concentran en los malos incentivos de la protección social, además de la calidad y reglas de acceso a sus beneficiarios. Aunque encuentra loable que se brinde protección en salud tanto a trabajadores formales como a informales, interpreta que esto es un desestímulo para la formalidad, pues se puede llegar al razonamiento de que no tiene sentido ser un trabajador formal si, en materia de salud, se va a recibir el mismo beneficio siendo informal.

Otro de estos males es la deficiencia en los mecanismos para proteger a los trabajadores contra el despido. Aquí parte de las recomendaciones que se hizo es la de robustecer este aparato judicial, pues se encontró que muchas empresas, especialmente las pequeñas, deciden evadir lo que está estipulado por la ley, pues saben que son pocas las probabilidades de que sean sancionadas.

También está el hecho de que consideran que el salario mínimo es muy alto (no con relación al acceso a los productos y servicios que componen la canasta básica familiar, sino a la distribución salarial). Se encontró que un grupo considerable de la población gana menos de un salario mínimo, por lo que se dificulta que cumplan con los requisitos para que accedan a beneficios, como el de la pensión. La misión recomendó quitar al salario mínimo como el umbral para determinar quiénes pueden, y quienes no, cotizar en el sistema de pensiones.

A esto se suma que el sistema de formación para el trabajo no conecta con las demandas del sector productivo, y que se evidencia una debilidad en los mecanismos de fiscalización e impartición de justicia laboral.

Reformas que han sido insuficientes

Aunque la misión reconoce el esfuerzo que ha hecho la legislación colombiana para reformar aspectos concernientes al mercado laboral (desde 1991, en promedio, se hace un cambio cada cuatro meses), explica que estas no han sido efectivas. Y una parte importante de su ineficacia ha sido porque no responden a la realidad que viven los colombianos. En suma, han sido esfuerzos superficiales que no han logrado atacar a la raíz del problema.

Es por esto que (la que probablemente es su mayor recomendación) es necesario adelantar una serie de reformas estructurales. Para esto, ponen el ejemplo de un reloj, en el que el retiro de uno solo de sus engranajes puede afectar toda un área, o la totalidad de la maquinaria. Dicha analogía sirve para entender que las reformas que se hagan tienen que pensar en el impacto que tendrá en otros componentes del mercado laboral. Sugieren que se empiece a ver todo como un conjunto.

No se trata de reformar todo al mismos tiempo, sino de diseñar políticas o reformas que no estén aisladas. “Se requieren cambios legislativos que pueden llevarse a cabo por diversas rutas siempre y cuando se mantenga la consistencia global”.

Tiene que haber un cambio en las pensiones

Son diversas las falencias que la Misión Empleo encontró en el apartado pensional, lo que la lleva a concluir que ninguno de los regímenes contributivos funcionar bien.

“El tiempo de cotización promedio es de 46%, lo que implica que un trabajador tendría que laborar 54 años para cotizar 1.300 semanas y tener pensión del RPM (Régimen de Prima Media), o 48 años para cotizar 1.150 semanas y tener pensión del RAIS (Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad). Alrededor de 2/3 de los cotizantes no alcanzará pensión”, añade.

Otra de las falencias es que el RPM es altamente regresivo y costoso para el presupuesto de la nación; mientras que el RAIS necesita pagar una tasa de interés del 20 % anual para que los trabajadores recuperen el valor de sus ahorros.

De igual forma, la misión interpreta que una contribución del 16 % sobre el salario del trabajador es un desestímulo para la formalidad, y que el BEPS (aunque puede ser una alernativa atractiva para todos aquellos que ganan menos de un salario mínimo) tiene muy pocos ahorradores.

Brecha de género, otro gran pendiente

Mitigar la brecha de género es un asunto relevante para la misión, principalmente porque las mujeres en Colombia tienen más años de escolaridad que los hombres, pero solo el 53 % participa en el mercado laboral, mientras que en los hombres la tasa es del 74 %, Esto es preocupante, pues la realidad muestra que se está subutilizando el potencial que tiene la población femenina en edad de trabajar.

Misión Empleo encontró que las causas de este problema se debe a los roles culturales de género que persisten en Colombia, que encaminan a las mujeres hacia labores domésticas y de cuidado; también a la falta de disposiciones legales, pues hasta hace poco las mujeres tuvieron derecho a una licencia de maternidad; además de la escasez de servicios de cuidado.

Ante todas estas recomendaciones, el ministro del Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, aseguró que las recibe y que trabajará en las próximas semanas para encontrar la mejor senda de cambios. No obstante, queda la incertidumbre sobre cómo reaccionará el gobierno nacional entrante, pues aunque muchas de estas políticas tendrán que tramitarse por el Congreso, habrá otras que se definirán como una política nacional.

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