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¿Cuántas prendas de vestir compró usted el año pasado? Según el Observatorio de Moda Inexmoda-Raddar, en promedio, cada colombiano adquirió 18. Esto significa, además, que cada persona —que tiene en promedio 79 prendas en su clóset— logró hacer una reposición de cerca del 24% de sus trajes. Este escenario provocará que en 2011 la motivación de los compradores se reduzca. ¿Qué pasará entonces con el mercado de las confecciones este año?
Los pronósticos del Observatorio de Moda, expuestos en parte en Colombiatex de las Américas, que se celebró la semana pasada en Plaza Mayor, Medellín, son los siguientes: inevitablemente los precios del vestuario se elevarán entre el 5 y el 8%, como consecuencia de los costos internacionales del algodón, que están por las nubes (Raddar calcula que sólo en 2010 subieron 60% comparado con 2009. Carlos Alberto Botero, director de Inexmoda, advierte que los algodones en diciembre rompieron récord de precios históricos que no se veían en los últimos cien años).
¿Cuándo se empezarán a ver esos precios más altos en las vitrinas? Entre mayo y abril —continúan los pronósticos, las recomendaciones—. Después de la temporada escolar y antes del Mes de la Madre, “para que el consumidor no perciba estos cambios y el mercado se vea menos impactado”. El aumento no podrá superar el 10%. Al menos así lo recomienda el Observatorio, apuntando que en el actual escenario de baja inflación ese ajuste llevaría al consumidor a elegir productos de menor precio.
¿Cuánto influye el precio a la hora de que los colombianos compren ropa? Responde Juan Diego Becerra Platín, dirección de investigaciones de este observatorio. “El precio del vestuario no es el principal factor dentro de la decisión de compra. Exceptuando aquellos momentos en donde se percibe una sensación de crisis, como la que experimentamos en 2009, en donde dejamos de consumir vestuario por considerarlo no necesario, el precio es apenas un factor secundario. La compra por gusto es la primera motivación, y la segunda, la necesidad, ya sea por reemplazo o por combinación con otra prenda o zapatos”.
Más predicciones para 2011: los precios no sólo aumentarán por la escasez del algodón, sino porque desde hace 13 años la tendencia de esta industria ha sido a bajar los precios. Nunca a las alzas. Las cuentas del Observatorio son las siguientes: desde diciembre de 1998 hasta hoy los costos de las confecciones sólo se han elevado un 13%, lejos de los otros productos de la canasta de consumo de los colombianos. Durante los últimos siete años puede decirse que los precios no se han modificado —dice Becerra—. Y en el caso del calzado cabe anotar que hoy podemos comprar un par de zapatos al mismo precio que los comprábamos hace 12 años. Una razón más para ratificar: los precios subirán.
Otro vaticinio: pese al aumento de los precios, las expectativas son positivas. El consumo de vestuario tendrá un crecimiento de 3,9%. Y esto se traducirá en un incremento cercano a los $300.000 millones, cifra que elevará el consumo total de ropa a $10,1 billones. Pasaremos de comprar en promedio 18,4 prendas de ropa a 19. Y esta cifra podría elevarse aún más dependiendo de las estrategias de los industriales.
¿Qué factores inciden en la cantidad de prendas que compran los colombianos cada año, que además siguen en aumento desde 2006? Hay dos explicaciones y así las argumenta Becerra: “En primer lugar, el esfuerzo de la industria de mantener los precios en épocas de crisis logró generar el espacio necesario dentro del bolsillo de la población para que el consumo no disminuyera. Por el otro, la entrada de nuevos conceptos, acompañados del mayor conocimiento que tenemos sobre tendencias y procesos en la moda”.
Y las tendencias de primavera-verano 2011 señalan que los encajes se impondrán; también los diseños de flores en ropa interior y exterior. Los jeans claritos o de tonalidades medias, las telas vaporosas, livianas y fluidas. Los estampados camuflados, pero discretos. Los dibujos abstractos, étnicos y artesanales. Las rayas marineras y los estampados animales. Eso es lo que están leyendo los consumidores en revistas y lo que comprarán en los próximos meses. Las pasarelas, con sus propuestas de colores, formas y texturas, motivarán, necesariamente, una rotación de prendas. Este año entrarán 19 al clóset y saldrán cerca de 10, según los cálculos del Observatorio de Moda.
¿Quiénes serán los que más invertirán este año? Los hombres, según los estimativos de los primeros meses del año hechos por el Observatorio. Mientras en enero ellos destinarán $8.287 para adquirir nuevas prendas, ellas sólo dispondrán de $6.563. En febrero caen las expectativas unos pesos y en marzo otros más (ver gráfico). Si se mantiene la tendencia de diciembre, los manizaleños serán los que más gastarán en ropa, seguidos de los habitantes de Pasto, Medellín y Montería. Bogotá, Cartagena y Bucaramanga están en el ranking de los que menos invierten en vestuario. En total, en diciembre los colombianos de ingreso promedio destinaron 2,90% de su salario para la compra de vestido. La mayor parte fue para alimentos y vivienda.
La clave para que las cifras sigan en ascenso lo resume así Juan Diego Becerra: Conocer a los consumidores y otorgarles lo que están buscando. “Se hace cada vez más necesario partir de las necesidades que tienen los clientes para suplirlas y dejar de lado la idea de simplemente incitarlos según nuestros conceptos. Estamos en el momento en el que los consumidores de moda dictarán las tendencias, las actualizarán y modificarán a su gusto”.
Textiles comestibles, reyes de la innovación
Una modelo sale al escenario del teatro Metropolitano de Medellín vestida de novia, con un traje pomposo que sabe a rosas. Su creador: el chef antioqueño Juan Manuel Barrientos, quien presentó en Colombiatex (realizado la semana que terminó en Plaza Mayor, Medellín) la propuesta más novedosa y aplaudida: textiles comestibles.
La falda del traje está compuesta por 2 mil pétalos de rosa, deshidratados en azúcar; la parte superior es un strapless hecho de velos de champaña; y el anillo, los aretes y el collar son de caramelo. También presentó unos tenis fabricados en pan.
Esta propuesta bien podría convertirse en un negocio. Precisamente la pregunta que más ha escuchado Juan Manuel Barrientos los últimos días ha sido cuánto cobraría por el traje. Dice que lo sigue calculando.