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Esto ha generado nuevas preguntas sobre la terca oposición de la compañía con respecto a la aprobación de licencias para personajes muy populares, como Mario y Zelda, en sus plataformas rivales.
Satoru Iwata, presidente de Nintendo, dijo que las ventas de la consola Wii U y del aparato 3DS estuvieron por debajo de los pronósticos, a pesar de su intensa promoción. En lugar de generar una ganancia neta de 55.000 millones de yenes (US$527 millones) para el año que terminará en marzo, el grupo espera perder 25.000 millones de yenes. La caída es la segunda en los últimos dos años, luego de una pérdida de 43.000 millones de yenes durante el año fiscal de 2012, la primera en 50 años como grupo público.
El anuncio representa la última en una serie de malas noticias para esta compañía, que se ha esforzado por adaptarse a una implacable migración de los jugadores, que pasan de las consolas estáticas hacia los aparatos móviles.
Durante los últimos años, Nintendo se ha mantenido en su estrategia de vender software para su propio hardware, incluso al tiempo que los rivales se han beneficiado de lanzar juegos directamente para las plataformas con las que compite, o de licenciar a terceros y cobrar regalías.
Desde octubre de 2007, cuando llegó al pico de su capitalización en el mercado, en medio del entusiasmo por su última consola Wii, Nintendo ha perdido casi el 80% del valor de sus acciones. En mayo sufrió la ignominia de haber sido superada por un tiempo, en términos de valor de mercado, por GungHo Online, una empresa que generó un juego exitoso para una plataforma móvil.