Publicidad

'Nosotros estamos bien acomodados'

Ana Fernanda Maiguashca, codirectora del Banco de la República, asegura que la economía está protegida contra el desmonte de los estímulos monetarios en Estados Unidos.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Jorge Sáenz V.
30 de marzo de 2014 - 02:00 a. m.
Ana Fernanda Maiguashca es la segunda mujer en llegar a la junta directiva del Banco de la República.  / David Campuzano - El Espectador
Ana Fernanda Maiguashca es la segunda mujer en llegar a la junta directiva del Banco de la República. / David Campuzano - El Espectador
Foto: El Espectador - David Campuzano
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La única mujer que actualmente hace parte de la junta del Banco de la República, Ana Fernanda Maiguashca, considera que hay espacio para que la tasa de cambio (dólar) se deprecie más. Está convencida de que la economía colombiana, más que otras de la región, está preparada para asimilar el efecto del tapering (retirada de estímulos sobre la economía de Estados Unidos) y asegura que, aunque la economía no está blindada, sí está protegida.

¿Por cuánto tiempo cree que la economía va a aguantar el actual nivel de tasas de interés de 3,25%?

En realidad, en este momento no estaría en condiciones de decir por cuánto tiempo esa va a ser la situación de política monetaria. Las circunstancias actuales, lo que nosotros llamamos el balance de riesgos, muestra que hemos tenido la recuperación que estábamos esperando, pero el panorama sigue siendo bastante incierto. Sobre todo por los choques externos que se están recibiendo. Decir que esto va a durar dos, tres, cuatro o cinco meses, en realidad no lo sé.

¿Es posible pensar que, con un escenario como el actual, el primer semestre termine así con tasas de 3,25%?

No lo sé. En este momento vemos que las variables que salieron entre enero y febrero tienen signos contradictorios. Hubo un choque fuerte de la confianza del consumidor, que habrá que ver cómo evoluciona, porque es difícil explicarlo, no tiene una causa clara. Hay que ver por qué se dio esa caída tan fuerte.

¿Cómo pueden afectar a la economía estos efectos externos?

Normalmente las coyunturas en las que se han “normalizado” las condiciones de política monetaria de los mercados desarrollados generan golpes fuertes a los flujos de capitales o a la liquidez mundial. Los canales de contagio son difíciles de predecir, a pesar de que Colombia tiene muchas protecciones frente a las vulnerabilidades.

¿Cómo se dan esos contagios?

Es difícil predecirlos. Se golpea la confianza de la gente y uno de esos efectos es la misma percepción pesimista de la gente, que va teniendo un impacto en la economía. Pero ese no ha sido el caso hasta ahora. El efecto del tapering (retirada de estímulos sobre la economía de Estados Unidos) ha sido bastante benévolo con economías como la colombiana. Pero siguen existiendo riesgos.

¿La retirada de esos estímulos a la economía de Estados Unidos ha impactado a la colombiana?

Vino el anuncio de que esto iba a ocurrir, que se dio en mayo del año pasado, con un ajuste importante de los que nosotros llamamos los precios relativos. Las tasas de interés se ajustaron al alza, el tipo de cambio se depreció y probablemente tuvimos más ajuste en tasas de interés que tipo de cambio.

Yo creo que ese ajuste fue saludable porque probablemente estábamos en unos precios que no eran los de largo plazo, y lo que vimos es que esa corrección, sobre todo en el mercado de TES (papeles del Gobierno), que fue bastante fuerte, era deseable en el sentido de que estábamos quizás demasiado abajo en tasas y muy alto en precios.

¿Ha sido un escenario manejable?

Hasta el momento se dice que ha sido un escenario muy benévolo. Nosotros no hemos tenido una salida de capitales importante, no tuvimos eventos de pánico ni de choque a los mercados internos.

Si la Reserva Federal comenzara a subir tasas, ¿existe el riesgo de la salida de capitales de la economía colombiana?

Ese es el riesgo desde que empezó el proceso de normalización. Ese es el entorno en el que estamos viviendo desde mayo del año pasado. Primero arrancará con que dejen de comprar y posteriormente subirán las tasas de interés, y eso es lo que estamos viviendo. Esa es precisamente la fuente de incertidumbre y de riesgo.

¿Cómo han sido las reacciones?

Hasta el momento han sido buenas. No hemos tenido nada que desestabilice la economía y esperamos seguir así, pero hay cosas que están pasando afuera a las que tenemos que estar atentos. Hay una serie de mercados emergentes que tienen unas vulnerabilidades mayores a las colombianas, a las que les ha pegado mucho más fuerte todo este proceso. Nosotros no somos parte de ese grupo, afortunadamente.

¿Qué sobresaltos se presentaron el año pasado y cuáles se esperan para 2014?

El año pasado tuvimos el ajuste de las tasas de los TES, que era importante, era necesaria y se hizo de forma ordenada, a pesar de que hubo gente que perdió plata, un ajuste de tasas que pasaron del 4 al 7%. Pero no hubo ningún sobresalto en el sentido de que uno empezara a preocuparse por la estabilidad del sistema financiero. Se ha mostrado que estamos muy bien preparados para recibir este choque. Estamos arrancando este proceso de tapering con la inflación en la parte baja del rango, con un nivel de transmisión de devaluación e inflación que es también relativamente bajo, con una capacidad de flotación muy amplia, porque nosotros no tenemos una presión inflacionaria que nos preocupe.

Entonces, ¿cómo estamos?

Estamos bien acomodados. Hasta el momento se ha mostrado que primero hubo un impacto en la tasa de cambio (dólar) en lo corrido del año, que ya se ha devuelto en una parte, y no hemos tenido nada inquietante en cuanto a la estabilidad macro del país.

¿El Banco ha seguido comprando dólares para impactar la tasa de cambio o para acumular reservas internacionales?

Las reservas internacionales son un colchón que uno usa en tiempos de guerra, y en la medida en que la vida le vaya dando más espacio para constituir ese colchón, son buenas noticias.

Es importante que sigamos enriqueciendo ese colchón, y lo que nos dicen las señales de precios es que estamos a tiempo de hacerlo, porque la tasa de cambio todavía le da a uno el espacio de comprar esos dólares. En mi opinión es una estrategia en la que estamos fortaleciéndonos en ese indicador, que es fundamental, para proteger la estabilidad macro de la economía, como es la acumulación de reservas. Que eso tenga o no impacto en la tasa de cambio es materia de inmenso debate.

¿Está blindada o protegida la economía?

Está protegida.

¿Blindada no?

Uno nunca está blindado contra nada. Estamos protegidos y yo siento que lo demostrado ha sido eso. Ya vamos en el tercer mes desde que empezó el tapering y países como India, Indonesia, Turquía, Argentina y Brasil tuvieron golpes fuertes. Nosotros no estamos sintiendo esos golpes; estamos con un panorama en el que podemos tener reacción de política. Otros bancos centrales tienen las manos más amarradas porque sus inflaciones están por encima de las metas y su crecimiento por debajo de las proyecciones. Es decir, estamos realmente bien acomodados.

¿Nuestro ejemplo es Perú y ellos sí acumulan reservas en grandes cantidades?

Perú no se parece a nosotros en su política cambiaria. Perú es un país que tiene una gran porción de su economía dolarizada. Es totalmente distinto para nosotros tener grandes movimientos de tasa de cambio. En Colombia no hay dolarización, entonces podemos soportar una mayor volatilidad.

¿Qué nivel de tasa de cambio (dólar) hacia arriba o abajo la preocuparía?

Siento que en este momento las condiciones fundamentales de la economía dicen que probablemente tendríamos espacio para una tasa de cambio más depreciada. Ha habido cambios, la noticia del rebalanceo del portafolio de JPMorgan es una cosa que hay que acabar de entender. En principio uno pensaría que hay espacio para que la tasa de cambio se deprecie más. No tenemos preocupaciones inmediatas porque estamos arrancando de un nivel de inflación bastante bajo.

La decisión de JPMorgan es buena, pero ¿viene con algo malo?

En la vida casi nada viene exento de riesgos. Entonces, si aumenta la participación de los extranjeros en Colombia, lo cual es una buena noticia, quiere decir que se genera un poco más de riesgo, pues el día que esos señores quieran salir causan algo de inestabilidad. Por eso es que parece una buena idea continuar acumulando reservas.

¿Alcanzó a preocupar el bajo nivel de la inflación del año pasado?

Estamos esperando que converjamos en la meta (3%) y probablemente esa convergencia venga de la misma fuente de donde nos alejamos hacia abajo, que fueron unos choques en particular de oferta en el mercado de alimentos y regulados. Estamos esperando que en alimentos tengamos una reversión de esos fenómenos, que haga que la inflación de alimentos vuelva a recuperar su “senda” y nos permita converger en nuestra meta de inflación del 3%.

Un consejo para el manejo de las finanzas familiares en este año...

En términos generales, uno debe tener cuidado de que el optimismo no lo lleve a sobreendeudarse. Uno no puede dejarse llevar por el entusiasmo en tiempos de bonanza y tiene que saber cuál es la carga financiera que puede aguantar y no sobrepasarse. Es distinto que me endeude para comprar un apartamento a que lo haga para comprar televisión.

Por Jorge Sáenz V.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.