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Fue un hecho imperceptible, pero inusual: la semana pasada, durante la más reciente reunión de la Comisión Bilateral entre Colombia y Venezuela, hubo un espacio privilegiado para los empresarios. Gremios, productores lácteos, banqueros, presidentes de aerolíneas e industriales del cuero se reunieron a puerta cerrada con ministros para evaluar, más allá de los problemas que dificultan el comercio, las alternativas para que ambos países puedan revivir sus mejores épocas. Aquellas de altos volúmenes de exportaciones, pagos sin retraso y pedidos ascendentes.
“Fue un buen encuentro. El presidente Nicolás Maduro tiene las mejores intenciones de reactivar la economía y el comercio, lo cual es muy importante para nosotros porque somos la despensa del mercado venezolano”, dice Mario Hernández, fundador de la marca de bolsos, maletas y artículos de cuero que lleva su nombre, con 16 tiendas en el vecino país.
Él, junto a Fabio Villegas, presidente de Avianca, y Jenaro Pérez, máximo directivo de Colanta, fueron los empresarios colombianos que participaron en la Mesa de Industria. Sus contrapartes fueron Alberto Cudemus, presidente de Feporcina; Miguel Pérez, de Fedeindustria; Alberto Vollmer, de Ron Santa Teresa; y Ramón Gordils, del Banco de Comercio Exterior.
La agenda estuvo marcada por la revisión a los pagos pendientes, un tema crucial desde el rompimiento de las relaciones binacionales en julio de 2010. Del saldo contraído desde 2007 hasta 2011, se han cancelado US$1.000 millones a través de aprobaciones de divisas por cuenta de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), y quedan por cancelar otros US$100 millones de facturas hasta 2012.
Sin embargo, el gran cuello de botella se presentó en meses recientes cuando Caracas cambió su segundo mecanismo para la entrega de divisas a los importadores de su país. “Hasta febrero funcionó la ventanilla del Sitme. Pero a partir de ahí, el gobierno puso en funcionamiento la ventanilla del Sicad, para el pago de deudas futuras, dejando las reclamaciones pasadas sin atender”, explica Magdalena Pardo, presidenta de la Cámara Colombo Venezolana. “Los funcionarios venezolanos aceptaron mirar caso por caso, lo que nos hace pensar que llegaremos a una solución en próximos meses”, agrega.
Este punto cobra especial importancia bajo la coyuntura actual, justo cuando las cifras muestran una caída pronunciada en los intercambios durante los cinco primeros meses de 2013 (ver gráfico). Coyuntura marcada por la dificultad de los importadores venezolanos en encontrar dólares con los que puedan honrar sus obligaciones, generando, de paso, una caída en los pedidos a mediano plazo.
Por tal razón, Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda de Colombia, y Néstor Merentes, su similar venezolano, se reunieron en Caracas para buscar fórmulas alternas, como fijar al peso colombiano y el bolívar como referentes de futuras operaciones en lugar del dólar. Una definición más cercana podría darse el 14 de agosto, cuando las partes se reúnan para trazar la hoja de ruta de futuros acuerdos entre los países.
Para entonces, los industriales, como Hernández, esperan que se tenga claro el camino por el cual comenzará a fortalecerse el comercio: “Sí, tenemos buenas perspectivas de negocios con Estados Unidos o la Unión Europea, pero nuestro socio natural es Venezuela, que tiene gran poder adquisitivo y poca producción. Juntos conformamos un mercado de casi 80 millones de personas”.
dmayorga@elespectador.com