20 Sep 2022 - 7:05 p. m.

(Opinión) Petro + Verónica + seis hijos: ¿ricos con $10 millones?

Al mirar que la familia del presidente Gustavo Petro está compuesta por ocho personas (incluyendo a su esposa y seis hijos), se ve el peligroso supuesto del Ministro de Hacienda cuando, para defender la reforma tributaria, asume que en Colombia “quienes ganan más de $10 millones, pueden pagar más porque son ricos y muy pocos”, sin contemplar el número de dependientes del mismo salario.

Juan Manuel Parra Torres *

Foto de archivo de Gustavo Petro en compañía de su familia durante la segunda jornada de las elecciones presidenciales del 19 de junio de 2022.
Foto: Óscar Pérez

Según la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares (DANE, 2017), la “unidad de gasto” se refiere al grupo de personas que comparten vivienda y atienden sus propios gastos desde un fondo común de ingresos, en este caso, la familia. Por otro lado, el “perceptor de ingreso” es aquella persona que percibe ingresos.

Hagamos un ejercicio de ficción con el entonces senador Petro, al que muchos acusaban de ser rico por su casa, su ropa y su salario como senador ($35 millones); y supongamos que, como hoy se propone, le hubieran reducido su salario a $22 millones.

La familia Petro se saldría de las estadísticas y los siempre engañosos promedios porque: 1) habría un solo perceptor de ingresos (Gustavo Petro con su sueldo de senador, mientras que en el país el “promedio” es de dos perceptores de ingreso por familia) 2) un solo ingreso (aun siendo alto) sostiene una unidad de gasto de ocho personas (cuando el “promedio nacional” es de 3,3, es decir, dos padres y uno o dos hijos); 3) si además la familia Petro dependiera solo de ese ingreso, nuevamente se saldría de la estadística, puesto que el promedio nacional es de 77 % de ingresos salariales más un 23 % adicional de otras fuentes.

Le puede interesar: La OCDE avala la reforma tributaria del gobierno Petro

Al dividir esos ingresos entre las ocho personas que dependen del mismo ingreso, el ingreso per cápita de su hogar sería de unos $2,8 millones, lo cual no permite catalogarlos como una familia rica, pues el ingreso per cápita de las familias de clase media llega hasta $3,7 millones mensuales.

Ahora, miremos sus gastos como aparente familia de clase media. Dado que educaron a sus hijos en colegios y universidades privados y tres o cuatro de ellos están en edad escolar o son universitarios, sus gastos para educación se moverían alrededor de los $10 millones. Sus impuestos y aportes a seguridad social (sin la reforma) pueden ser más de $5 millones. Y solo en administración, servicios públicos y transporte (suyo y de su esposa e hijos) no gastará menos de $3-4 millones. Eso le deja máximo $4 millones para comprar mercado para ocho personas, sin incluir plan de medicina prepagada (usual en la clase media), ni vestuario, recreación, créditos, vacaciones e imprevistos como medicamentos y tratamientos médicos de ninguno.

Read more!

Si se diera un lujo modesto como una sola salida mensual a comer con su familia en un restaurante de hamburguesas en Bogotá no le saldría por menos de $250.000. Así, el senador Petro ya no parecería tan rico (de esos con acciones en clubes, inmensas fincas de recreo, inversiones en Miami, toda su familia andando en carros de alta gama, vacaciones en Europa y frecuentes salidas a hoteles o lujosos restaurantes; esos ganan muchísimo más que $20 millones y típicamente no es por ser asalariados).

También lea: Incertidumbre por la tributaria afecta planes de inversión en Colombia: Andi

No ad for you

Aun así, supongamos que el salario le alcanzara a la familia Petro apenas para cubrir sus gastos por no recibir otros ingresos. Si le aplicamos la reforma tributaria que cursa en el Congreso, a su flujo de caja habría que reducirle unos $2-3 millones al mes adicionales en impuestos, con lo cual probablemente lo veríamos sufriendo por la alta inflación y por cualquier gasto extra (por ejemplo, ayudar a sus padres de la tercera edad) e incapaz para ahorrar (pues la distribución de sus gastos estaría especialmente recargada por sus gastos de educación, salud y pensiones, alimentación e impuestos). Y si intentara conseguir por otros medios los $2 millones mensuales que ahora le quitaría la reforma, sería nuevamente castigado por ganar más, hasta verse forzado a bajar de estrato socioeconómico y reducir considerablemente sus gastos.

No ad for you

Ministro Ocampo: a la hora de cobrar impuestos, los solos ingresos no son un buen indicador de “capacidad de pago”, pues ignoran la unidad de gasto y el número de quienes perciben ingresos, cuando sí los consideran para medir la pobreza, como efectivamente hace el DANE (“ingreso corriente de la unidad de gasto dividido por el total de integrantes de esta”). Si no mira el número de dependientes para determinar potenciales beneficiarios de las exenciones, al menos para deducir los gastos en salud y educación de todos sus dependientes (niños, ancianos o discapacitados), le está apuntando a los ricos equivocados, porque en Colombia hay más de 900.000 familias de cuatro o más personas que dependen de un solo ingreso para sostenerse (más de cuatro millones de personas). Y no suena justo considerar rico a un asalariado con dependientes, mientras libera de impuestos a casi cinco millones de personas con hogares “unipersonales” o de “doble ingreso sin hijos” y sin grandes responsabilidades a cuestas, con ingresos entre $4 y 10 millones. Visto así, cobra sentido la afirmación de que “no necesariamente es rico el que más gana, sino el que menos necesita”.

* Profesor Inalde Business School

💰📈💱 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias económicas? Te invitamos a verlas en El Espectador.

Foto de archivo de Gustavo Petro en compañía de su familia durante la segunda jornada de las elecciones presidenciales del 19 de junio de 2022.
Foto: Óscar Pérez

Según la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares (DANE, 2017), la “unidad de gasto” se refiere al grupo de personas que comparten vivienda y atienden sus propios gastos desde un fondo común de ingresos, en este caso, la familia. Por otro lado, el “perceptor de ingreso” es aquella persona que percibe ingresos.

Hagamos un ejercicio de ficción con el entonces senador Petro, al que muchos acusaban de ser rico por su casa, su ropa y su salario como senador ($35 millones); y supongamos que, como hoy se propone, le hubieran reducido su salario a $22 millones.

La familia Petro se saldría de las estadísticas y los siempre engañosos promedios porque: 1) habría un solo perceptor de ingresos (Gustavo Petro con su sueldo de senador, mientras que en el país el “promedio” es de dos perceptores de ingreso por familia) 2) un solo ingreso (aun siendo alto) sostiene una unidad de gasto de ocho personas (cuando el “promedio nacional” es de 3,3, es decir, dos padres y uno o dos hijos); 3) si además la familia Petro dependiera solo de ese ingreso, nuevamente se saldría de la estadística, puesto que el promedio nacional es de 77 % de ingresos salariales más un 23 % adicional de otras fuentes.

Le puede interesar: La OCDE avala la reforma tributaria del gobierno Petro

Al dividir esos ingresos entre las ocho personas que dependen del mismo ingreso, el ingreso per cápita de su hogar sería de unos $2,8 millones, lo cual no permite catalogarlos como una familia rica, pues el ingreso per cápita de las familias de clase media llega hasta $3,7 millones mensuales.

Ahora, miremos sus gastos como aparente familia de clase media. Dado que educaron a sus hijos en colegios y universidades privados y tres o cuatro de ellos están en edad escolar o son universitarios, sus gastos para educación se moverían alrededor de los $10 millones. Sus impuestos y aportes a seguridad social (sin la reforma) pueden ser más de $5 millones. Y solo en administración, servicios públicos y transporte (suyo y de su esposa e hijos) no gastará menos de $3-4 millones. Eso le deja máximo $4 millones para comprar mercado para ocho personas, sin incluir plan de medicina prepagada (usual en la clase media), ni vestuario, recreación, créditos, vacaciones e imprevistos como medicamentos y tratamientos médicos de ninguno.

Read more!

Si se diera un lujo modesto como una sola salida mensual a comer con su familia en un restaurante de hamburguesas en Bogotá no le saldría por menos de $250.000. Así, el senador Petro ya no parecería tan rico (de esos con acciones en clubes, inmensas fincas de recreo, inversiones en Miami, toda su familia andando en carros de alta gama, vacaciones en Europa y frecuentes salidas a hoteles o lujosos restaurantes; esos ganan muchísimo más que $20 millones y típicamente no es por ser asalariados).

También lea: Incertidumbre por la tributaria afecta planes de inversión en Colombia: Andi

No ad for you

Aun así, supongamos que el salario le alcanzara a la familia Petro apenas para cubrir sus gastos por no recibir otros ingresos. Si le aplicamos la reforma tributaria que cursa en el Congreso, a su flujo de caja habría que reducirle unos $2-3 millones al mes adicionales en impuestos, con lo cual probablemente lo veríamos sufriendo por la alta inflación y por cualquier gasto extra (por ejemplo, ayudar a sus padres de la tercera edad) e incapaz para ahorrar (pues la distribución de sus gastos estaría especialmente recargada por sus gastos de educación, salud y pensiones, alimentación e impuestos). Y si intentara conseguir por otros medios los $2 millones mensuales que ahora le quitaría la reforma, sería nuevamente castigado por ganar más, hasta verse forzado a bajar de estrato socioeconómico y reducir considerablemente sus gastos.

No ad for you

Ministro Ocampo: a la hora de cobrar impuestos, los solos ingresos no son un buen indicador de “capacidad de pago”, pues ignoran la unidad de gasto y el número de quienes perciben ingresos, cuando sí los consideran para medir la pobreza, como efectivamente hace el DANE (“ingreso corriente de la unidad de gasto dividido por el total de integrantes de esta”). Si no mira el número de dependientes para determinar potenciales beneficiarios de las exenciones, al menos para deducir los gastos en salud y educación de todos sus dependientes (niños, ancianos o discapacitados), le está apuntando a los ricos equivocados, porque en Colombia hay más de 900.000 familias de cuatro o más personas que dependen de un solo ingreso para sostenerse (más de cuatro millones de personas). Y no suena justo considerar rico a un asalariado con dependientes, mientras libera de impuestos a casi cinco millones de personas con hogares “unipersonales” o de “doble ingreso sin hijos” y sin grandes responsabilidades a cuestas, con ingresos entre $4 y 10 millones. Visto así, cobra sentido la afirmación de que “no necesariamente es rico el que más gana, sino el que menos necesita”.

* Profesor Inalde Business School

💰📈💱 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias económicas? Te invitamos a verlas en El Espectador.

Read more!
Read more!
Read more!

Si ya tienes una cuenta, inicia sesión

Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.