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La industria de los medios de pago no ha sido la excepción en la revolución tecnológica. Hasta la década de los 90, las tarjetas funcionaban con una banda magnética que almacenaba los datos del propietario y que al realizar una transacción exigía un PIN para corroborar la identidad. Sin embargo, eran susceptibles a la clonación y el robo de información.
Ante la debilidad de esta tecnología, la industria tuvo que evolucionar a las tarjetas con chip, que poseen una encriptación sofisticada y permiten realizar pagos más seguros e inteligentes, ya que en cada transacción se genera un código único que hace imposible que la información se replique.
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Con el fin de mejorar la experiencia del usuario, pero sin sacrificar la seguridad, se desarrolló la tecnología contactless, que les permite a los clientes realizar pagos sin contacto. Eso quiere decir que si usted está en el estadio viendo un partido de la Copa América y quiere comprar algo de tomar, solo tiene que acercar su tarjeta, wearable o móvil al datáfono, sin digitar claves. La transacción es diez veces más rápida que con otros métodos de pago y garantiza que usted no se va a perder los momentos importantes del encuentro.
Esta tecnología, según el vicepresidente de desarrollo de negocios de Mastercard América Latina y el Caribe, Rodolfo Durán, “tiene la mayor seguridad que existe hoy en la industria y garantiza que no haya fraude, ya que el cliente nunca pierde el control de su tarjeta”.
Aunque a nivel global se está migrando a un entorno de pagos sin contacto, como lo demuestra el caso de Australia, en el que el 93 % de las transacciones presenciales se hacen a través de esta tecnología, según un estudio elaborado por Americas Market Intelligence, en Latinoamérica, menos del 1 % del volumen de transacciones con tarjetas de crédito y débito se paga sin contacto. Una de las principales barreras para el uso de esta tecnología en toda la región, según una encuesta realizada por Mastercard y la firma de investigación de mercado Kantar, es la falta de información y la percepción de falta de seguridad.
Entre los principales mitos que existen alrededor del contactless están el robo de datos y la clonación de tarjetas con lectores de largo alcance, así como los problemas de seguridad en caso de robo. Pero ¿son ciertos?
El primer mito asegura que es posible usar lectores de largo alcance para extraer información de una tarjeta que está a gran distancia. Sin embargo, las empresas de tecnología en medios de pago aseguran que las transacciones sin contacto utilizan el sistema de comunicación inalámbrica NFC (comunicación de campo cercano), que solo transmite datos a una distancia máxima de 4 centímetros.
Y es precisamente alrededor de este sistema que se han implantado creencias relacionadas con la probabilidad de realizar transacciones sin consentimiento. ¿Es posible que alguien con un datáfono le robe su dinero? La firma mundial de seguridad digital Gemalto asegura que las tarjetas están diseñadas para no hacer pagos accidentales y que solo un punto de venta proporcionado por un banco es capaz de procesar una transacción de compra. Por lo tanto, “cualquier estafador que usara un punto de venta genuino sería atrapado por el banco y por la red de procesamiento”.
Otro de los mitos sostiene que cualquier persona que tenga un lector NFC, de corto alcance, podría extraer suficientes datos para falsificar una tarjeta o realizar compras en línea. Esto no es posible, dicen, ya que las tarjetas sin contacto utilizan la misma tecnología de chip EMV que protege el nombre del titular y el código de seguridad.
Por último, uno de los factores que aumentan la percepción de inseguridad es la posibilidad de que en caso de perder la tarjeta un tercero pueda hacer transacciones sin ninguna clave. Sin embargo, las entidades bancarias han adoptado medidas para reducir el riesgo. Por ejemplo, solicitar la clave en transacciones por grandes montos, establecer un límite para transacciones sin clave al día o poner un límite de transaccionalidad a la tarjeta digital que esté ligada al plástico de crédito y/o débito para usar contactless. Además, las aplicaciones de las entidades bancarias permiten bloquear los dispositivos (tarjetas, wearables o móviles) en caso de pérdida o robo.
En un informe del Centro Criptológico Nacional de España publicado en 2016, el doctor en informática Ricardo J. Rodríguez analizó los riesgos inherentes a la tecnología NFC y aseguró que el sistema no es infalible. Sin embargo, concluyó que los ataques requieren el uso de hardware y software especializados en condiciones específicas, lo cual los hace casi imposibles.
Además explicó que, para reducir el volumen de fraude, los usuarios pueden adoptar medidas complementarias, como utilizar fundas que bloqueen la señal RFID emitida por las tarjetas, activar la verificación desde un segundo dispositivo e incluso activar la comunicación NFC en los dispositivos móviles solo cuando se vaya a realizar una transacción.
En Latinoamérica, Brasil lidera la implementación de esta tecnología, seguido por Chile y Costa Rica. Colombia ocupa el cuarto lugar y se espera que en 2022 el uso de las tarjetas sin contacto alcance el 60 %.
* Artículo posible por invitación de Master Card.