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Los ministros de Agricultura de la UE acordaron al cabo de largas horas de negociación la reforma de la Política Agrícola Común (PAC), que adopta reglas más rígidas para atender a los desafíos medioambientales y climáticos.
“Tras una larga lucha, hemos alcanzado un acuerdo decisivo”, declaró la ministra alemana de Agricultura, Julia Klockner, (CDU) al término de una reunión de ministros en Luxemburgo, en la madrugada del miércoles.
El acuerdo representa un “buen equilibrio” entre la preocupación de la sostenibilidad, las presiones ecológicas y la seguridad alimentaria, agregó.
Las orientaciones adoptadas por los Estados miembro serán ahora objeto de negociaciones en el Parlamente Europeo para que pueda entrar en vigor a partir de enero de 2023.
El acuerdo de los ministros es un “buen punto de partida” para estas negociaciones. Eso va a permitir llegar a un “buen compromiso”, declaró el comisario europeo de Agricultura, Janusz Wojciechowski.
Con un monto de unos 387.000 millones de euros sobre siete años, la PAC es la principal partida del presupuesto de la Unión Europea.
El acuerdo de los 27 ministros establece que los agricultores deben respetar normas medioambientales más estrictas para acceder a las subvenciones agrícolas europeas.
Cada estado tendrá que consagrar al menos 20% de las ayudas directas de la UE a explotaciones que participan en los “ecoregímenes”, programas más exigentes en materia de medio ambiente.
Los pequeños productores serán sometidos a controles simplificados “que reducirán la carga administrativa, al mismo tiempo que garantizarán su contribución a los objetivos ambientales y climáticos”.
No nivelar por lo bajo
“Hace algunas horas teníamos opiniones muy divergentes” y un acuerdo “es una buena noticia para nuestros agricultores”, que necesitan seguridad para planificar la actividad de los próximo años, dijo Wojciechowski.
La reforma de la PAC fue objeto de ásperas negociaciones por la oposición de varios países a la normativa basada en los “ecoregímenes”, por el temor de perder recursos si sus productores no logran alcanzar las metas.
“Queremos que nuestros agricultores sean competitivos en toda Europa y también tengan capacidad exportadora, pero por sobre todo queremos un estándar ambiental europeo que no sea nivelado por lo bajo”, apuntó Klockner.
Algunos países, como Francia, defendían la adopción de normas armonizadas para no crear distorsiones por la competencia entre mercados internos del bloque.
Los programas ambientales contemplados por los “ecoregímenes” incluyen prácticas como la “agricultura de precisión, la agrosilvicultura, o la agricultura orgánica, pero los Estados tendrán libertad para designar sus propios instrumentos de acuerdo con sus necesidades”, apuntaron los ministros en una nota oficial.
En tanto, en el Parlamento Europeo los legisladores adoptaron anticipadamente en la noche del martes numerosas enmiendas a la PAC, mediante un acuerdo entre las tres mayores bancadas.
Ese acuerdo propone dedicar a los regímenes “por lo menos” el 30% de las ayudas directas a los agricultores, aunque el plenario del Parlamento deberá emitir su votación definitiva el viernes.
Este acuerdo desató la ira de oenegés dedicadas al medio ambiente, por considerar que es contrario al entendimiento alcanzado por los ministros en Luxemburgo.
“Es un día oscuro para el medio ambiente (...) La transición a la agricultura ecológica está destruida”, señaló Bérénice Dupeux, de la Oficina Europea de Medio Ambiente, que denunció el nivel demasiado bajo reservado a los “ecoregímenes”.