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Eduardo Fernández-Salvador viste de traje y corbata. Es concreto, habla con fluidez, luce impecable y su felicidad se traduce en las noticias que viene gestando desde el año pasado, cuando la organización a la que representa empezó a solidificar la idea de crecer en el mercado colombiano: “el próximo martes 7 de junio el Banco Pichincha inicia operaciones con 24 oficinas en 16 ciudades del país”.
Fernández-Salvador es el presidente de este nuevo jugador que antes era conocido como Inversora Pichincha y que ahora, como banco, ofrecerá productos como cuentas corriente y de ahorro, tarjeta de crédito y débito “y lanzaremos uno de libre inversión. En el transcurso del año pondremos otros servicios enfocados a la parte transaccional. Tendremos cajeros automáticos en las 40 oficinas que estarán abiertas a final de 2011 y terminando 2012 llegaremos a 50”.
Una operación que está respaldada con US$20 millones, dinero que el nuevo banco invertirá no sólo como soporte financiero, sino para la adquisición y adecuación de oficinas, fortalecimiento de la plataforma tecnológica y contratación de 220 empleados este año y 80 más en 2012.
La estrategia con la que llegarán a buscar más clientes, aparte de los 195.000 que ya tienen, estará basada en tasas de interés —200 puntos básicos más bajas— y tarifas, donde el cobro de retiros y consultas será más reducido que los que en promedio cobran los demás bancos.
El banquero hace énfasis en que “nos vamos a diferenciar por la rapidez y facilidad con la que pensamos prestar servicios y productos”, además de que “los productos que presta Inversora Pichincha seguirán”.
En cuanto a la imagen corporativa, conservarán el color amarillo que los caracterizaba. De alianzas, las tendrán con Visa y Redebán. Y por respaldo, está claro que tienen el abrigo del Grupo Pichincha, presente con distintas entidades financieras en los mercados de Perú, Ecuador, Panamá, España y Estados Unidos.
La inversora entra a participar como banco registrando activos por $1,2 billones, patrimonio de $191 mil millones y utilidades superiores a los $7.100 millones. Además, cuenta con calificación de riesgo AA+ para largo plazo y BRC1+ para el corto plazo. Y respecto al indicador de solvencia, registra un 17,2%, que se dice es muy superior al mínimo establecido por la normatividad.
Lo que viene, aclara Fernández-Salvador, es ofrecer toda la propuesta de negocios que trae consigo la apertura de un banco y para eso usarán los 45 años de experiencia que ya suman en el mercado colombiano.