Este ha sido un año complejo para los mercados petroleros. Los aranceles han afectado las proyecciones para la economía mundial y, por ende, el crecimiento de la demanda de crudo. Este escenario se sumó a la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) de aumentar la producción. Con una perspectiva de mayor oferta y menor demanda de la estimada, los precios del Brent (referencia para Colombia) cayeron en abril al nivel más bajo en cuatro años, incluso por debajo de los US$60 el barril. Pero en los últimos días los precios han subido en medio de la guerra entre Israel e Irán y mientras Donald Trump, presidente de Estados Unidos, decide si va a involucrarse.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
El jueves, en el séptimo día de ataques, mientras el mundo teme por el punto crítico que ha alcanzado la tensión entre Irán e Israel, el barril de crudo Brent se ubicó por encima de los US$78 por barril.
El mercado petrolero ha puesto especial atención a este conflicto, porque Irán es el noveno mayor productor de petróleo en el mundo. Más allá de eso, el riesgo es un bloqueo del estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, por donde pasa cerca del 20 % del petróleo mundial. Analistas de ING, citados por AFP, advierten que con una interrupción importante de estos flujos los precios podrían llegar incluso a los US$120 por barril.
También lea: La OMC evalúa la política comercial de Colombia: ¿cómo está el panorama?
Sin embargo, un informe de la compañía de análisis de mercados Kpler, citado por EFE, dice que la posibilidad de que Irán cierre este paso comercial es “extremadamente baja”, pues implicaría más costos que beneficios.
“Los mercados petroleros estarán bien abastecidos en los próximos años, pero los acontecimientos recientes ponen de manifiesto los importantes riesgos geopolíticos para la seguridad del suministro de petróleo”, dijo Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía.
Mientras en el corto plazo la atención está en los riesgos para la seguridad energética, en el mediano plazo se espera que el crecimiento de la oferta de crudo supere con creces el crecimiento de la demanda, según un informe que publicó esta semana la Agencia Internacional de Energía.
El crecimiento anual de la demanda, según la Agencia, se desacelerará, pasando de 700.000 barriles por día en 2025 y 2026, a un crecimiento marginal en los próximos años, hasta llegar a una ligera disminución en 2030. Este comportamiento responde a un crecimiento económico menor por las tensiones comerciales y los desequilibrios fiscales, pero también a la sustitución de petróleo en el transporte y en la generación de energía, en medio de la transición energética.
Le puede interesar: Los tres mensajes claves de la Fed sobre la economía de Estados Unidos
Los efectos para Colombia
Los precios del petróleo son una variable importante para el país: afectan los ingresos fiscales, la balanza de pagos, los recursos para las regiones y el comportamiento de la tasa de cambio del peso frente al dólar.
En abril, cuando los precios estaban muy bajos, Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol, afirmó que por cada dólar de variación del crudo en el mercado internacional, la empresa más grande del país pierde $0,7 billones de utilidad neta. Incluso aseguró que la compañía estaba evaluando cerrar algunos campos que tenían punto de equilibrio cercano al precio de ese momento, aunque finalmente no fue necesario.
La Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol) también advirtió que si seguía la tendencia en el nivel de precios del petróleo Brent en un rango entre US$60 y US$70, la viabilidad financiera de nuevos proyectos y el sostenimiento de los campos con estructuras de costos operativos elevados y aquellos que producen crudos pesados o extrapesados podrían verse afectados.
Jorge Restrepo, profesor de la Universidad Javeriana, explica que con el inesperado aumento en el precio por la confrontación entre Irán e Israel, el petróleo queda por encima de lo previsto en las cuentas fiscales del país (en el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2025 se estimó US$67,2 por barril). “La confrontación militar no solamente subió el precio del petróleo, sino que compensó el efecto de caída por el aumento en la producción que está haciendo la OPEP+ y que había deprimido los precios hasta dejarlos apenas por encima de los US$60 el barril”.
Lea también: La guerra comercial agrava el estancamiento y la politización de la inversión: ONU
Sobre las implicaciones para las finanzas de Colombia del precio actual del crudo, Restrepo explica que hay dos. En primer lugar, los incrementos en los precios del petróleo contribuyen a los ingresos fiscales del país y de las regiones, pues con mayores precios el Gobierno Nacional recibe más por regalías e impuestos de las empresas, en particular de Ecopetrol, que además paga dividendos al Estado, que es su principal accionista con el 88,49 %.
El segundo efecto, según Restrepo, es negativo: “Al aumentar el precio del petróleo también lo hace el precio que se debe cobrar por los combustibles. Si ese ajuste no se hace de manera rápida, y con la misma flexibilidad que tienen los precios del petróleo, se empieza a generar un subsidio, tanto para hogares como para las industrias. Por ejemplo, en el caso del diésel aumenta el subsidio que ya se está pagando. El incremento tiene que reflejarse muy rápido en el precio de la gasolina corriente, de lo contrario empieza la nación a cubrir la diferencia a través del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles”.
No haber subido el precio de la gasolina y el diésel, según las cifras que entregó el Ministerio de Hacienda en la presentación del Marco Fiscal de Mediano Plazo, le ha costado al país $79,6 billones. El ajuste en la gasolina ya se hizo, pero en el diésel todavía está pendiente. El año pasado el primer intento por subir el precio de este combustible generó un paro de transportadores.
Más allá del comportamiento de los precios del petróleo, que depende de múltiples factores internacionales (y, definitivamente, nadie celebra un aumento del precio producto de una guerra), la proyección de una demanda menor a mediano plazo, mientras que la oferta crece, confirma que el país debe plantear estrategias para seguir avanzando en la transición energética y eliminar (gradualmente y de manera responsable) la dependencia del petróleo.
Julio César Vera, experto en el sector y presidente de Xua Energy, sostiene que Colombia debe aprovechar al máximo todas las potencialidades que tiene para que la energía siga siendo una fuente de desarrollo económico y social. “En el corto y mediano plazo el petróleo y el gas (este último tiene incluso un horizonte de largo plazo) seguirán siendo fundamentales. Las energías renovables tienen vocación a corto, mediano y largo plazo, y algunas irán posicionándose frente a las actuales. Hoy la solar fotovoltaica es la de mayor desarrollo, al igual que la eólica, donde Colombia tiene retrasos importantes. Hacia el futuro, el mundo le dará cabida a la eólica “offshore”, el hidrógeno, la biomasa, la mareomotriz y la nuclear”.
💰📈💱 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias económicas? Te invitamos a verlas en El Espectador.